La intervención, presupuestada en más de 14.000 euros, será ejecutada por dos especialistas salmantinas durante los próximos tres meses
La pieza histórica que porta cada 15 de octubre la reliquia del Santo Brazo ha sido trasladada desde el Monasterio de la Anunciación hasta un taller especializado en Salamanca. El objetivo es frenar el deterioro de la madera y recuperar la policromía original de esta obra de 1914, financiada mediante donativos de devotos y vecinos.
El patrimonio religioso de Alba de Tormes se someterá a una necesaria intervención para asegurar su conservación futura. Las andas procesionales del Santo Brazo de Santa Teresa de Jesús, una pieza clave en las celebraciones del 15 de octubre, han abandonado temporalmente su ubicación habitual en el monasterio de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen. La obra ha sido trasladada mediante transporte especializado hasta el taller de las restauradoras salmantinas Carmen Fernández Bermejo y Carmen Diego Espinel.
El proyecto, que tendrá una duración estimada de tres meses, busca subsanar el "estado de conservación muy malo" que presenta el conjunto, afectado por el paso del tiempo y las condiciones ambientales. La financiación de estos trabajos, cuyo coste base asciende a 14.000 euros más el 21 % de IVA, se realizará íntegramente a través de donativos particulares de los vecinos albenses y devotos de la Santa.
Las andas son una obra de gran valor histórico y artístico, fabricadas en Valencia en 1914 con motivo del tercer centenario de la beatificación de Santa Teresa. Fueron una donación de la ciudad de Valencia, sufragada por suscripción popular, y se estrenaron el 15 de octubre de 1915.
Con unas dimensiones de 260 por 125 centímetros, la estructura cuenta con la firma de dos artistas destacados de la época:
- Miguel Romeu: encargado de la escultura y la talla.
- Vicente Torrent Pellicer: responsable del dorado y la policromía.
El conjunto escultórico representa una alegoría compleja donde, entre rompimientos de gloria, aparecen ángeles adorando la reliquia. Dos figuras principales destacan en el primer término: un ángel que representa a España y otro que simboliza la Reforma Carmelitana, portando un estandarte con los escudos de las ciudades donde la Santa fundó conventos. Otros cuatro ángeles portan atributos como el doctorado, la azucena de la pureza, la palma de la fortaleza y el clavo.
El paso de más de un siglo ha dejado una huella profunda en la obra. Según el informe técnico, el deterioro se debe a oscilaciones de temperatura y humedad, así como al envejecimiento natural de los materiales. La inspección ocular ha revelado numerosas patologías:
- Grietas estructurales: visibles en todo el conjunto y en las uniones de las piezas de madera.
- Pérdida de volumen: faltan fragmentos en los dedos de los ángeles porteadores y en los angelotes dorados.
- Deterioro de la policromía: existen levantamientos, rozaduras y desgastes, especialmente en las manos y brazos de las figuras.
- Suciedad y repintes: la obra presenta suciedad superficial, oscurecimiento por oxidación de barnices y humo de velas, así como repintes anteriores que intentaban ocultar desperfectos pero que han alterado la estética original.
Las restauradoras aplicarán un criterio de mínima intervención y reversibilidad, priorizando la estabilidad futura de la pieza sobre la reconstrucción estética invasiva. El proceso incluirá las siguientes fases:
- Desinsectación y consolidación: tratamiento contra xilófagos y fijación de la estructura de madera.
- Limpieza: retirada de la suciedad superficial y eliminación de repintes y masillas de intervenciones anteriores que no corresponden al original.
- Fijación de la capa pictórica: uso de adhesivos sintéticos para asentar el dorado y la policromía que presentan riesgo de desprendimiento.
- Reintegración: se repondrán volúmenes solo donde sea estructuralmente necesario y se realizará una reintegración cromática mediante acuarela, utilizando técnicas discernibles a corta distancia (como el rigattino o punteado).
- Protección final: aplicación de resinas sintéticas y barnizado para matizar brillos y proteger el conjunto.
No se contempla la reconstrucción de pequeños elementos decorativos perdidos, como dedos de las figuras, respetando así la historia material de la pieza. Una vez finalizados los trabajos, las andas regresarán a Alba de Tormes acompañadas de un manual de conservación preventiva para garantizar su mantenimiento en las próximas décadas.