OPINIóN
Actualizado 06/02/2026 09:36:26
Manuel Rodríguez Fraile

Por primera vez en mucho tiempo, la vulgaridad y los insultos personales han dejado de ser tabú. Los prejuicios, el racismo y el sexismo salen de su escondrijo. Las patrañas y teorías conspirativas se convierten en una clave para interpretar la realidad. Comparto esta opinión de Guiluiano de Empoli, un sociólogo, ensayista y asesor político francés que figura en su ensayo “Los ingenieros del caos”, de muy recomendable lectura.

Tenemos unas nuevas elecciones autonómicas este domingo y todo indica que la derecha y la externa derecha se llevarán el gato al agua y ni siquiera una ministra del gobierno podrá evitarlo.

Los nuevos movimientos totalitarios (¿o son los de siempre?) se mueven con agilidad y rapidez por las redes sociales. Muchos afirman que estas son espacios abiertos de libertad donde obtener información, compartir ideas y contrastar opiniones, dicen que son las plazas de los pueblos o las ágoras griegas de hoy, y tan vez podría ser así. Pero lamentablemente se parecen más a centro comerciales llenos de tiendas cuyos pasillos recorremos y en cuyos comercios podemos comprar cualquier cosa a cambio de nuestros datos y nuestras emociones; y esos comercios tienen dueños muy poderosos.

Los dramas humanos, las catástrofes, los accidentes ferroviarios son campos abonados para que estos carroñeros hagan correr por esas redes información falsa y mentiras descaradas sin preocuparse lo más mínimo por las víctimas y sus sentimientos. Como ya dije en mi colaboración anterior los discursos los regímenes totalitarios se basan en la mentira, la manipulación histórica y mediática, la adulteración del lenguaje y en el espolear permanente del enfrentamiento social.

Con todo ello logran desarrollar en sus potenciales adeptos lo que George Orwell llamó el “doble pensar”, la facultad de aceptar dos creencias contrarias simultáneamente usando mensajes ambiguos y significados tramposos, moviendo el foco de atención de los ciudadanos hacia aquellos temas de los que quieren que se hable y no a otros.

Veamos el discurso de Vox. Sus mensajes se suelen centrar en 3 cuestiones. Lo que ellos llaman “fanatismo verde”, la inmigración masiva y de las infames políticas de género que corrompen a nuestros niños en las escuelas. El caso es que en su ideario pueden convivir el rechazo a las políticas de lucha contra la crisis climática con las cada vez más abrumadoras pruebas científicas del deterioro de nuestro planeta; es decir acepta la parte de la ciencia para que les interesa. Condenan la regulación de inmigrantes mientras muchos colectivos, como por ejemplo las organizaciones agrarias, llevan años alertando sobre la falta de mano de obra ¿Quién creen ustedes que va a hacer los trabajos que los que tienen nacionalidad española no quieren hacer? Como José Mota parodiaba en el programa del fin del año pasado: Hay que echarlos a todos. Bueno los que cuidad a las personas mayores que se queden, los que trabajan en hostelería pues también y los que trabajan en el campo y en la construcción, también sería bueno que se quedaran los que pagan impuestos y los futbolistas, y claro los que trabajan en B y así les pagamos menos….

Y por último con relación a la violencia de género, al tiempo que niegan su existencia y los abrumadores hechos que la avalan, alega que una misma conducta violenta debería tener el mismo tratamiento tanto si la comete un hombre como si es una mujer. Ellos hablan de igualdad en este delicado tema mientras de lo que se trata es de dar cada persona lo que le corresponde o pertenece según derecho, es decir hablamos de justicia.

Otro ejemplo clamoroso de “doble pensar” es que mientras defiende valores inspirados en la tradición cristiana, rechazan y discriminan a su prójimo (Amaras al prójimo como a ti mismo) por su sexo, su cultura, su etnia o su religión.

¿Cómo enfrentar este imparable avance del pensamiento totalitario? Pues lo cierto es que malamente. La oposición de este país, sobre todo la izquierda, está dando una respuesta fragmentaria y débil a causa de sus guerras intestinas y trifurcas internas. Y el Partido Popular, se limita a asumiendo, cada día con mayor fervor, el doble pensar totalitario, así que a medio plazo esto no tiene buena pinta. Veremos si cambia algo en las elecciones aragonesas o tenemos más de los mismo.

Y termino también con unas acertadas palabras de Guiluiano de Empoli: La indignación, el miedo, los prejuicios, el insulto, la polémica racista o sexista se propagan en la web y generan mucha más atención y compromiso que los debates soporíferos de la vieja política. Una nueva política es urgente.

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