Junto a 56 mujeres de 17 nacionalidades, ha participado en el programa de liderazgo Homeward Bound
Lo que comenzó como un reto profesional para potenciar el liderazgo femenino ha terminado convirtiéndose en un viaje hacia el interior. Ana Gómez de Castro, salmantina formada en la Universidad Pontificia, acaba de regresar de Tanzania tras participar en la décima edición del programa global Homeward Bound, impulsado por Acciona. Aunque el objetivo era abordar desafíos como la sostenibilidad y el cambio climático, Gómez ha vuelto con la maleta cargada de algo mucho más intangible: una nueva forma de mirar el mundo y de entender el tiempo.
Esta edición del programa, impulsado por Acciona, ha roto con la tradición de viajar a la Antártida para adentrarse en el corazón de África. Junto a otras 56 mujeres de 17 nacionalidades, Ana ha recorrido durante dos semanas las regiones de Arusha, Karatu y el Serengueti. Sin embargo, para esta experta en comunicación y docente universitaria, la verdadera expedición no ha sido solo geográfica, sino emocional.
Ana reconoce con naturalidad que su perfil no era el habitual en esta expedición. "Fui un poco la rara avis del proyecto", confiesa, explicando que la inmensa mayoría de las participantes provienen de carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Sin embargo, su papel como comunicadora y directora de impacto social en Live Nation resultó ser la pieza que completaba el puzle.
"Han visto la necesidad de que es muy importante cómo se comunique y cómo se comparta este proyecto", asegura la salmantina. Su formación en la Universidad Pontificia de Salamanca y su experiencia docente en la Universidad Rey Juan Carlos le permitieron aportar una visión humanista esencial en un entorno dominado por datos científicos.
Las cuatro mujeres españolas participantes en el proyecto
Más allá de las mesas de trabajo, lo que ha marcado a fuego la experiencia de Ana ha sido el ritmo vital de África, tan opuesto a la vorágine occidental. La salmantina relata con emoción cómo el entorno la obligó a "bajar las revoluciones" y a aprender a estar presente.
"Allí te podías pasar media hora mirando un elefante, viendo cómo avanzaba apenas tres pasos en ese tiempo. Estabas tan presente disfrutando de eso que te das cuenta de que, en la vida loca que tenemos aquí, a veces no somos conscientes de nada", reflexiona Gómez.
Hubo un instante preciso que resume esta conexión emocional, un momento durante un safari que la desbordó por completo. "Llegaba el atardecer y, de repente, a lo lejos vimos un montón de elefantes andando hacia esa luz", rememora con la voz aún cargada de sentimiento. "Ver eso... no podía parar de llorar. Simplemente era la belleza del momento". Esa imagen se ha convertido en el símbolo de un aprendizaje vital: la capacidad de detenerse y contemplar.
El viaje también ha servido para derribar estereotipos y conectar con historias de superación que parecen sacadas de otro tiempo, pero que conviven con la modernidad. Ana destaca profundamente su encuentro con la Women Pastoral Council, una comunidad masái que lucha por la igualdad y la educación de las niñas.
"Ha sido muy enriquecedor escuchar a estas mujeres que, en mitad de la nada, crean oportunidades y lo hacen de una manera igualitaria, involucrando también a los hombres", explica. Le impactaron los relatos de mujeres que, de niñas, debían caminar 15 kilómetros diarios para poder estudiar, desafiando las normas que las relegaban al cultivo.
La sorpresa para la salmantina fue ver cómo la tradición se entrelaza con el siglo XXI. "Era curioso ver a las masáis vestidas con sus trajes tradicionales, pero con su móvil en la mano, compartiendo en Instagram lo que hacen para recaudar fondos", señala. Una demostración de que el liderazgo femenino en África está vivo, conectado y es poderoso.
De vuelta en España, Ana Gómez no quiere que la experiencia se quede en un recuerdo. Junto a las otras tres participantes españolas, ha impulsado la iniciativa 'Horizontes', un proyecto de divulgación para compartir estos aprendizajes sobre género, salud mental y sostenibilidad.
Para la salmantina, Homeward Bound ha sido mucho más que un programa de liderazgo; ha sido una sacudida a su zona de confort. Por ello, lanza un mensaje directo a las nuevas generaciones de Salamanca y de todo el país: "Este tipo de cuestiones pueden ser un viaje muy interesante, no solo al mundo exterior, sino más bien a tu mundo interior, para ver cómo puedes sumar de una manera orgánica", concluye.