Podría pensarse que voy a hablar de mi primer amor en la pubertad o la adolescencia. También podría hablar del cariño de mis padres. Pero no voy a hablar de mí.
La pasada semana en una de las intervenciones. Me pidió un chico ucraniano de 17 años que necesitaba hablar.
Es introvertido y cuando llegó a la Casa Escuela hacía apología de ser nazi. Ha tenido medidas judiciales por peleas con iguales e incluso pegar a educadores.
Pide auxilio para sus pesadillas y su falta de control para la agresividad. Antes de explorar las excepciones de su vida donde sí se ha controlado. Necesitaba recordar su historia , poner palabras a algunos hechos y sentimientos. Para él no es fácil.
Esconde la cara rubia detrás de su gorra. Sus padres fueron a la cárcel por asesinato, nació en una cárcel y allí vivió con su madre hasta los cuatro años.
Para él sus padres son extraños, sólo los volvió a ver por un móvil desde España. A los cuatro años ya ingresó en un orfanato y otro, donde son habituales las palizas. Allí vivió o sobrevivió hasta que lo bombardearon.
A su padre lo mataron este último diciembre combatiendo con los rusos. Ni siquiera ese es su mayor tormento. Su disco rayado que no se quita de la cabeza fue quedar con unos amigos en un parque y una bomba los alcanzó. Él fue lanzado al vacío pero sus amigos murieron. Una madre dolida en el funeral lo culpó de las muertes por organizar la quedada.
Le felicito por los estudios, está aprobando en grado básico de soldadura y es muy buen trabajador. Demuestro admiración por su condición física porque se machaca en barras al aire libre, es incansable en bicicleta de montaña y haciendo rutas . Todo lo agradece.
Le cuesta relacionarse porque dice que no quiere hacer daño, no quiere dar pena, ni tener pena por nadie. Su madre parece que está ahora en Noruega con un hermano y otro debe haber conseguido ir a Alemania.
En sus sueños sólo aparece el trabajo y una casa digna. No se atreve a soñar una familia, ni una pareja, los amigos pudieron ser captadores de los que tiene que huir.
¿ Quién te ha querido ?. Se ajusta la gorra y se ven deslizar lágrimas que dice no conocer. Su primer beso se lo dio una chica negra de otra vivienda de protección este año. Tampoco yo pude evitar alguna lágrima a pesar de una vida redefiniendo historias de vida trágicas. Un abrazo de una educadora, otro educador y el mío. Ese es su bagaje afectivo y la promesa de no abandono, con dinero o sin dinero del Estado.