OPINIóN
Actualizado 31/01/2026 08:43:53
Julio Fernández

Los líderes políticos de la derecha extrema del PP y de la extrema derecha de VOX, como Feijóo, Ayuso, Abascal, Tellado o Figaredo, están obsesionados con Pedro Sánchez y el Gobierno de España. Saben que ante los buenos datos económicos y ante las políticas sociales que el Ejecutivo quiere implementar, la opinión pública puede reconocer al Gobierno esos esfuerzos y apoyarle en las próximas confrontaciones electorales. Ante ello y en complicidad con sus aduladores mediáticos, confeccionan bulos, amañan la información y manipulan a la opinión pública con la única intención de no perder el tren electoral. Pero los ciudadanos tienen que conocer la realidad, tienen derecho a recibir información veraz, no manipulada, es un derecho fundamental previsto en la Constitución Española.

Jamás había visto y escuchado tal sarta de mentiras, bulos y manipulaciones informativas interesadas, divulgadas en el ámbito político, como las reveladas por los líderes de las formaciones políticas de la derecha extrema del PP y la extrema derecha de VOX. Además, es aún más grave que sus aduladores mediáticos, los que reciben subvenciones millonarias de los gobiernos de la “derechona” madrileña y de otras Comunidades y Regiones gobernadas por ellos, participen en estos bulos, mentiras y manipulaciones. Ya se sabe, como dice Feijóo, “hay que controlar el relato” y como dice Aznar “el que pueda hacer que haga”, lo demás no importa, ni muertos en las tragedias, ni nada, lo que importa es “controlar la comunicación”. Esta derecha rancia y excluyente ha aprendido mucho de la doctrina de Goebbels y de los fieles seguidores de Trump.

Los periodistas que se brindan a ello se pasan por el “arco de Triunfo” la normativa constitucional, la ética profesional y el método clínico de actuación deontológica, vulnerando gravemente lo establecido en el artículo 20.1.d) de la Carta Magna, cuando establece, dentro de los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos, que tenemos derecho a “comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. Y se saltan la normativa a sabiendas de que, por desgracia, hay muchos representantes del poder judicial que están dispuestos a practicar el “lawfare” con tal de ostentar el poder y de contentar con sus actuaciones al ultra liberalismo económico, que siempre está unido al poder político que lo necesita y, además, lo ampara.

Según pasan los días y los meses de la presente legislatura nacional, nos damos cuenta que la oposición política de la derecha extrema del PP y la extrema derecha de VOX, ha dejado de ser útil y se opone absolutamente a todas las iniciativas de gestión que realice el Gobierno, con independencia de que las medidas propuestas sean mejores o peores. Todo vale, con tal de ensañarse con el Gobierno y con su presidente. No ofrecen alternativas a la gestión, son absolutamente incompetentes y saben que si no divulgan bulos y falsedades nunca podrán acceder al Gobierno, que es su único interés y trabajan en la arena política con esa única finalidad.

Es más, con datos macroeconómicos tan favorables como los que tiene España en estos momentos: entorno al 10% de desempleo, cuando hasta hace cuatro días era de casi el 25 %; crecimiento económico del 2,8 anual (al final de 2025), infinitamente superior al de la media de los países de la UE y del mundo y una inflación que en enero ha bajado casi medio punto, hasta el 2,4 % (aunque técnicamente sea alta aún), la derecha rancia, política y mediática, sólo puede combatir estos datos con bulos, no con veracidades. Cierto es que el talón de Aquiles de los datos económicos los encontramos en el precio de la vivienda, que es un bien de primera necesidad y un derecho social los ciudadanos. Pero incluso hasta en esto, la especulación de los poderes económicos y políticos es la responsable. A la ultra derecha liberal le interesa especular con el precio de la vivienda porque entre ellos están los grandes propietarios que se hacen “de oro” con los desorbitados precios y a la ultraderecha política, también; esa derecha que quiere bajar impuestos a los poderosos y mantenerlos a las clases mas humildes, porque si se recauda poco con los impuestos no habrá fondos para cubrir las necesidades básicas, las políticas públicas de sanidad, educación y servicios sociales y siempre habrá grandes empresarios que querrán gestionar estas políticas públicas enriqueciéndose escandalosamente a cosa de los sectores económicamente más vulnerables.

Durante esta semana, estos sectores ultras y reaccionarios se han dedicado a desacreditar medidas sociales que se pretendían aprobar en el Congreso, convalidando el respectivo Decreto-Ley, como la subida de las pensiones y la paralización de los desahucios para personas vulnerables. ¿Qué ha hecho la derechona, siempre rehén de los poderosos?: ¡rechazarlas!. Y siempre hay una excusa. Ellos, con sus bulos, dicen que las han rechazado porque con este Decreto-Ley se beneficia a los “okupas”. ¿Pero cómo tienen la desfachatez de ser tan miserables? Es decir, que las personas más vulnerables -siempre con informes sociales correspondientes y con la autorización del juez- puedan permanecer en sus viviendas ante la falta de recursos económicos para afrontar su alquiler, ¿es apoyar a los okupas? Además, el bulo lo hacen con saña, mala fe, mala educación y desprecio hacia los derechos e intereses de los más débiles, utilizando términos tan peyorativos e identificados con una terminología criminal para captar el rechazo de la ciudadanía, como es el de “okupa”.

De ahí que cuando en círculos de debate, en charlas de café con amigos o en lenguaje de pasillos de oficina escucho la palabra “okupa” o “inquiokupa” me entran ganas de vomitar, porque esta “derechona” sabe muy bien intoxicar a la opinión pública para que interioricen algo que no es real, puesto que la ocupación de viviendas no es un problema en nuestro país, dado que las viviendas que se ocupan son viviendas abandonadas cuyos propietarios son en su inmensa mayoría los bancos o grandes empresas, no es un problema social. Esta “derechona”, inhumana y cruel, quiere trasladar a la opinión pública que la gente debe tener cuidado, porque quizá, cuando regrese de hacer las compras un sábado por la tarde, pueda tener a un “okupa” en su casa y “como los comunistas, bolivarianos, terroristas e independentistas que gobiernan son enemigos de la propiedad privada, están favoreciendo la ocupación”. Esto que acabo de relatar es muy triste, pero, por desgracia, mucha gente se lo cree. Así, solamente así es como estas formaciones políticas, encabezadas por Feijóo, Ayuso, Abascal, Tellado, Figaredo y compañía quieren manipular la realidad y llegar al Gobierno.

Otro de los bulos que a la derecha le interesa divulgar es el de identificar la futura regularización de extranjeros que trabajan en España dignamente, con el efecto llamada, con el incremento de la inseguridad ciudadana o con “despreciar a los nacionales españoles en relación a los ciudadanos extranjeros” –en expresión del ultra de VOX Figaredo- que están viviendo y trabajando honradamente en nuestro país. Se está engañando descaradamente a los ciudadanos y diciendo que el Gobierno hace eso para incrementar el censo electoral y para buscar votos en las próximas elecciones generales, autonómicas y municipales. Algo que la propia ley electoral descarta por completo, dado que en las elecciones generales y autonómicas sólo pueden tener el derecho de sufragio activo los nacionales españoles y a la nacionalidad se accede –siempre con el consentimiento del propio extranjero, como es lógico- después de haber estado viviendo legalmente en España y regularizado una vez transcurridos 10 años. Es cierto que el extranjero sí puede votar en las elecciones municipales, sólo en estas, pero después de estar 5 años como residente legal en España, nunca antes.

Noticias falsas de este calibre y manipulaciones informativas crueles y malintencionadas, las tenemos diariamente en los medios de la derechona perversa, vengativa y cainita.

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