OPINIóN
Actualizado 27/01/2026 13:44:14
Santiago Bayón Vera

Desde el siglo XIII se comienza a desarrollar un sistema de explotación ganadera nuevo en la Península Ibérica; era la ganadería trashumante, que abastecería de lana a los centros textiles de los Países Bajos. Los propietarios de ovejas se organizaron en asociaciones; los castellanos en el Honorable Concejo de la Mesta? y los aragoneses en la Casa de los ganaderos.

La circulación de los trashumantes, liberada voluntariamente de las trabas comerciales entonces clásica, aumentó el comercio interno en Castilla, favoreció ferias como la de Medina del Campo, activa desde comienzos del siglo XV, reorganizada en 1483 y seguida por las de Valladolid, Villalón y Medina de Rioseco.

Mirando al exterior se creó en 1494 el Consulado de Burgos y posteriormente el de Bilbao (1511) para asegurar la exportación de lanas merinas, dando papel preponderante a los comerciantes españoles en plazas como Brujas, Nantes, Londres y La Rochela.

El Consulado de Burgos.

Surge por necesidad de la existencia de uno jueces especiales que pudiesen litigar por vía civil los asuntos mercantiles. El Consulado del Mar será la institución de derecho marítimo más importante, su uso más antiguo fue la representación nacional en el extranjero, de comerciantes en el extranjero quedarán sometidos entre sí a los cónsules de su nación. Este cargo de cónsul del mar, era una magistratura temporal y electiva con atribuciones administrativas y judiciales

Atribuciones administrativas:

· Organización y protección de la navegación. Obras portuarias.

· Corredores de comercio

Atribuciones judiciales:

· Poder disciplinario. Policía.

· Poder sancionador.

· Ejercicio de la verdadera jurisdicción contenciosa.

· Procedimiento judicial: brevedad, rapidez, y sumario

Origen del Consulado de Burgos.

Parece lógico que una institución consular nazca allí donde hay una importante plaza comercial, y esto fue lo que ocurrió en Burgos

¿Cómo llegó Burgos a ser una importante plaza mercantil de primera categoría?

La capitalidad política, atrae la protección real sobre Burgos y la concentración de organismos. La más importante, su situación sobre el camino de Santiago recogiendo todos los influjos y mercancías que cruzan los Pirineos. La proximidad de los puertos cantábricos, cuyos diezmos corresponden a la mesa episcopal de Burgos, una de las más ricas de la península

El Real Concejo de la Mesta, promotor de la ganadería lanar en Castilla, cuya base de exportaciones se encuentra en Burgos, será lo que encumbró a esta ciudad

Los Reyes Católicos otorgaron en Medina del Campo, el 21 de Julio de 1494, la pragmática constitutiva del consulado o tribunal mercantil de Burgos. Hasta entonces los pleitos eran juzgados en tribunales civiles, y tras apelación en la Chancillería o el Consejo Real.

Esta petición que hizo Diego de Soria, uno de los más importantes mercaderes de la época, en nombre del prior y los cónsules de la Universidad de Mercaderes. El Consulado de Burgos se convierte así en un consulado mercantil, no solo marítimo.

Este consulado supone una nueva organización del comercio exterior de la lana, y un intento de monopolizar la exportación cantábrica de la lana, ya que poseía la exclusividad de los fletamientos hacia Flandes. El Consulado de Burgos junto con el Concejo de la Mesta fueron dos instituciones que se complementaron en un intento de nacionalizar el comercio de la lana?.

Para poder tener una visión global del comercio histórico de la lana, recomendamos visitar los siguientes sitios emblemáticos.

Zonas principales:

· Cameros, Soria y Segovia: principales zonas productoras de lana merina trashumante.

· Tierra de Pinares: sede de la Real Cabaña de Carreteros Burgos-Soria.

· Medina del Campo: centro de negocios

· Burgos: principal núcleo de comercio: Consulado de Burgos.

· Bilbao y Santander: principales puertos de exportación de la lana El itinerario sigue la secuencia de pasos que se realizaban en la producción y comercio de la lana merina: pastoreo, esquileo, obtención de la lana y su transporte. Empezaremos el recorrido en tierras de Los Cameros, en La Rioja.

Fueron pastos de verano que proporcionaban alimento fresco y abundante para más de 200.000 ovejas allá por el siglo XVII. Ello propició esplendor y prosperidad a mesta zona en la que hoy en día encontramos numerosos vestigios de esta riqueza: cañadas, fábricas textiles (Ortigosa, Villoslada), ranchos de esquileo (Brieva), almacenes de lanas (Villoslada)...

La actividad de la trashumancia también dejó su huella en el paisaje. La presión ganadera impedía la regeneración de los bosques de las zonas por las que transitaba. A finales del siglo XVIII, con el declive de la trashumancia, se suaviza la presión del ganado sobre el bosque y su regeneración da paso a la gran diversidad y riqueza forestal. La naturaleza se expresa en su máximo esplendor en el Parque Nacional de Sierran Cebollera.

Salimos hacia Soria por el Puerto de Piqueras. Aquí se encuentra La Venta de mismo nombre. Es un antiguo descansadero de rebaños de ovejas trashumantes. Forma un conjunto constituido por la Venta, el Centro de Interpretación de la Trashumancia y la Ermita de la Virgen de la Luz.

El Centro de la Trashumancia acoge una interesante exposición que ofrece una visión general sobre la cultura y vida pastoril. El comercio lanero fue muy activo en este área desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX. Las operaciones de esquileo y lavado de la lana se realizaban dentro del territorio provincial.

Muchos ganaderos esquileos, sin que hubiera establecimientos comparables — salvo, quizá, el de Chavaler— a los segovianos. Por su parte, hacia 1770 funcionaban lavaderos en Soria capital (tres), Chavaler, La Sinova, Vinuesa, San Pedro Manrique, Yanguas y Medinaceli.

Continua faldeando la Sierra de la Demanda para adentrarnos en Tierra de Pinares, a caballo entre las provincias de Soria y Burgos. Se recorren las 12 poblaciones que constituían la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria, creada en 1497 por la reina Isabel la católica.

Sus trenes de carretas tiradas por bueyes recorrían Castilla transportando todo tipo de productos, entre ellos nuestra protagonista, la lana, que una vez lavada y ensacada emprendía camino a los puertos del Cantábrico. Su importancia, basta señalar que a finales del siglo XVII, la Cabaña Real de Carreteros estaba compuesta por 5.000 vehículos.

Se sigue hacia el sur por El Burgo de Osma para entrar en la provincia de Segovia. Son las tierras donde se obtenía la mayor parte de la lana merina fina tan apreciada en los mercados europeos. Son impresionantes sus lavaderos y sus ranchos de esquileo, donde podían llegar a esquilar en plena temporada más 100.000 ovejas en uno solo de ellos.

Alcanzaron su momento culminante en el siglo XVIII con el pleno auge de la ganadería trashumante en Castilla. Situado sobre cómo se obtenía y se transportaba la lana. El que fue el principal centro de negocios de la época que tratamos: Medina del Campo. Para conocer todo lo que supuso, está el Museo de las Ferias. Por su parte, Medina del Campo encabezó las actividades económicas de la Península Ibérica cuando su feria tomó relevancia europea desde el siglo XIV.

Inicialmente el mercado de lana y posterior mente el comercio de paños, sedas, tapices y bordados hicieron de ella el centro de contratación textil más importante de Castilla. En 1491 se declararon Ferias Generales del Reino por parte de los Reyes Católicos. Las convocatorias feriales anuales, en mayo y octubre, eran inicialmente grandes mercados francos de transacción de productos, pero evolucionaron con el tiempo en reuniones financieras. Junto con mercaderes burgaleses, bilbaínos, sevillanos catalanes eran numerosos los agentes de grandes casas de finanzas de Amberes, Lyon, Génova, Florencia o Lisboa que acudían a Medina del Campo. De este modo, el protagonismo de los feriantes y mercaderes de los primeros tiempos pasó a los hombres de negocios, cambistas y banqueros que endosaban créditos, contrataban grandes partidas, ordenaban pagos, enviaban cartas de aviso y, sobre todo, giraban letras de cambio.

La siguiente etapa es Burgos. A partir del siglo XIII es la ciudad rectora del incipiente comercio lanero. El tráfico de la lana se centralizó aquí convirtiéndola en una de las ciudades más prósperas de la Península durante los siglos XIV y XV. El momento álgido es 1493 cuando los Reyes Católicos constituyeron el Consulado de Burgos, dándole el monopolio del comercio exterior cantábrico. Ahora toca seguir la ruta que llevaba la lana hasta los puertos. A lo largo de estos siglos se siguieron varios caminos, coincidiendo varios en el mismo tiempo

Ruta de Burgos al puerto de Bilbao por el Valle de Mena y la aduana de Balmaseda

El puerto de Bilbao consiguió la supremacía comercial en el Cantábrico convirtiéndose en la salida al mar más importante de las lanas y mercancías castellanas. Desde su fundación como villa en 1300 se fomentó la navegación con fines mercantiles. En ella confluían el interés personal de los sucesivos monarcas por la expansión mercantil y las expectativas de ganancias de los mercaderes. De este modo durante los siglos XIV y XV la industria naviera adquirió un desarrollo considerable. En los siglos XV y XVI sus naves, sus ferrerías, los astilleros y mercaderías crearon un mundo en ebullición que se plasmará en al año 1511 en la concesión por la reina Juana de un Consulado de Comercio y Casa de Contratación propios.

Las mercancías llegaban a Bilbao por diversos caminos. Entre ellos cabe destacar el más utilizado durante la primera época, que era el que viniendo de Burgos, pasaba por la aduana de Balmaseda y siguiendo el curso del río Cadagua llevaba las mercancías hasta Bilbao. En Balmaceda el emblemático puente de la Muza es testimonio del trasiego comercial de la villa en aquella época.

Imagen Santiago Bayon Vera

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