Lamentablemente esta semana ha sido inevitable reabrir cierto debate sobre el ferrocarril como consecuencia de un gravísimo accidente. Desde luego en situaciones como estas es ineludible sacar conclusiones para evitar su repetición, una vez conocidas las causas claro. Pero resulta demasiado frecuente tener los debates cuando ocurren graves hechos luctuosos, pasa un tiempo y se desvanece hasta el siguiente grave incidente. Fue raro el surgido por un informe de la AIReF en plena crisis económica cuestionando la rentabilidad de la Alta Velocidad, sin embargo se diluyó sin conclusiones prácticas.
Extraído del Informe anual 2025 de la Agencia estatal de seguridad ferroviaria.
Tras 45 fallecidos parece llama la atención mantener infraestructuras, tradicionalmente olvidado por quien rige los destinos del Ministerio competente independientemente de su color. En realidad, mantener cosas es difícil de entender por cualquier administración, salvo muy raras excepciones. Por poner un ejemplo menor, en Salamanca se ha llegado a comprar bancos nuevos con tal de no repintar los existentes, ¿quién se va hace fotos con un banco recién pintado?. Recordemos los años que pasaron hablando de renovar la vía férrea entre Salamanca y Avila con un gasto ridículo, ya necesitada otra vez.
Publicado en Geotren, ¿La alta velocidad es rentable económicamente?
En 1992 entraron en funcionamiento los 471 kilómetros de la línea donde ha ocurrido el fatal accidente, tras gastar 2.700 millones con un sobrecoste del 30%. Recientemente se renovó por 700 millones de euros. Según nos contaba hace dos meses el actual ministro, en Alta Velocidad se llevan invertidos 70.000 millones de euros para conseguir 4.091 km. Según el portavoz de la “Plataforma estatal por el Tren Público y Social” con ese dinero tendríamos una “red ferroviaria básica potente, coherente, muy tupida, que cubra todos los territorios, no solo las ciudades importantes o más importantes" de 40.000 km.
Observatorio del Ferrocarril en España. Informe 2023. Mientras la población española ha crecido de 2010 hasta 2024 el 4'59 %, la de esas áreas metropolitanas un 29'79 %. Alta Velocidad en rojo.
Indudablemente mantener infraestructuras construidas, en especial tan delicadas y exigentes como la Alta Velocidad, es capital. Pero siempre se desatiende su impacto en el territorio, pues prioriza grandes áreas urbanas olvidando el resto. Y en nuestro país tenemos amplias zonas con arduos inconvenientes de futuro, que hay quien llama España Vaciada. En otras palabras, se obvia la necesaria ordenación del territorio para reequilibrarlo y garantizar igualdad de oportunidades. El vigente capitalismo triunfante lo agudiza, en realidad no lo contempla como problema. Nos salvará la liberalización, naufragada en Gran Bretaña, llena de empresas públicas y sinónimo de desastre.
Extraído del Informe anual 2025 de la Agencia estatal de seguridad ferroviaria.
Alguien ha decidido que la Alta Velocidad es buena para España, y en las urnas se ha ido refrendando sin discusión. En esa visión patriótica donde acostumbran a olvidar a la mayoría del territorio, utilizado de forma subsidiaria y cambiante. Otrora cantera de mano de obra migrante, y de ahorro reinvertido en otros lugares. ¿Ahora, además de vertedero, lugar de caza y recreo?. Los grandes partidos gobernantes han seguido a pies juntillas esta política, sólo Zapatero la cuestionó en su primer programa electoral (y ya sabemos la utilidad de esos textos). Con resultados evidentes, y ya podemos clamar por más Alvias, ¿por qué el pucelano Oscar Puente abandona a parte de su región?.
Encuesta publicada en 20minutos el 23 de mayo de 2025
Al menos se debe reconocer cierta mayor consciencia últimamente del inconveniente del mantenimiento, quizás empujados por los trabajadores del ramo. Luego están los anti-impuestos, y magnos gestores, olvidándolo cuando gobiernan y clamando ahora. No sé si por fin sacaremos algo en claro, supongo que lo del territorio no pasará de mantenerse en mera palabrería, y cuanto más a la diestra menos soluciones darán (en realidad no les interesan). Por cierto, ¿quién paga los amplios y profesionales dispositivos de emergencias?... los impuestos de la ciudadanía.