La vieja persiana de plástico (PVC) que se instalaba masivamente en los años 80 y 90 está dando paso a materiales más tecnificados. Según explica Marquez Barneto, la tendencia actual es clara: la sustitución por lamas inyectadas con espuma de poliuretano.
En una provincia donde los termómetros oscilan drásticamente entre las heladas invernales y el calor sofocante del verano, el aislamiento térmico de la vivienda no es un lujo, sino una necesidad de primer orden. Con el precio de la energía marcando la agenda doméstica, cada vez más familias salmantinas buscan formas de reducir la factura de la calefacción y el aire acondicionado. Sin embargo, muchos propietarios cometen el error de centrarse únicamente en cambiar los cristales de las ventanas, olvidando el elemento que actúa como primera barrera de defensa: la persiana.
Los expertos del sector de la construcción advierten que una persiana antigua, mal ajustada o de material inadecuado puede ser responsable de hasta el 30% de las fugas de temperatura de un hogar. Para entender cómo solucionar este "agujero" energético, hablamos con Javier Marquez Barneto, especialista de Sistemas 24H, quien desglosa las claves para blindar nuestra casa contra la intemperie.
La vieja persiana de plástico (PVC) que se instalaba masivamente en los años 80 y 90 está dando paso a materiales más tecnificados. Según explica Marquez Barneto, la tendencia actual es clara: la sustitución por lamas inyectadas con espuma de poliuretano.
"El PVC sigue siendo una opción económica y válida, pero en zonas con climas exigentes como Salamanca, el aluminio térmico ofrece un rendimiento superior. No solo es más ligero y resistente a las granizadas o al viento fuerte, sino que su relleno de espuma rompe el puente térmico, evitando que el frío o el calor de la calle se transmita al interior de la habitación", detalla el experto.
Para aquellos que están valorando comprar persianas de aluminio, es fundamental fijarse en el grosor de la lama y en la calidad del lacado, garantizando que el color aguante la radiación solar sin degradarse durante décadas.
El aislamiento no debe limitarse a las ventanas verticales. En muchas viviendas unifamiliares y áticos de la provincia, las ventanas de tejado son el punto crítico por donde se escapa el calor en invierno y se genera un efecto invernadero en verano.
Tal y como analizábamos recientemente en este medio al hablar de los sistemas de oscurecimiento para ventanas de tejado, proteger estas aberturas cenitales es vital. Javier Marquez Barneto insiste en esta visión global de la vivienda:
"A menudo nos encontramos clientes que blindan el salón pero dejan la ventana de la buhardilla desnuda. El sol incide de forma mucho más directa y perpendicular en el tejado. Si no instalamos una persiana o un estor opaco adecuado en esas zonas, el esfuerzo de climatización del resto de la casa se pierde por ahí. La vivienda funciona como un sistema único; si falla un punto, falla el confort general".
Finalmente, el experto pone el foco en un gran olvidado: el cajón de la persiana. De nada sirve invertir en la mejor persiana del mercado si el aire se cuela por la tapa del registro.
"El éxito de la reforma depende de la precisión. Una persiana debe encajar al milímetro en las guías para no hacer ruido con el viento y cerrar herméticamente", concluye Marquez Barneto. "Recomendamos siempre revisar el aislamiento interior del cajón (la zona donde se enrolla la persiana), ya que suele ser el punto por donde entra más ruido y aire de la calle".
En definitiva, renovar estos cerramientos es una inversión que se amortiza sola mes a mes en la factura energética, aportando además un extra de seguridad y silencio al hogar.