CULTURA
Actualizado 22/01/2026 15:24:48
Rosa M. García

El actor de 88 años agota las entradas en el Liceo con 'El hijo de la cómica' para este viernes y sábado, y comparte una sentencia de su amigo Fernando Fernán-Gómez: "Cuidado, que el tonto mata; la necedad es homicida"

José Sacristán regresa a Salamanca convertido en una leyenda viva de la escena y con el respaldo absoluto del público: el Teatro Liceo ha colgado el cartel de 'no hay billetes' para las funciones de este viernes 23 y sábado 24 de enero. A sus 88 años, el actor llega para presentar 'El hijo de la cómica', un homenaje a su amigo Fernando Fernán-Gómez, pero antes ha querido echar la vista atrás para rescatar los lazos que le unen a la capital del Tormes.

En una entrevista concedida con motivo de su actuación, Sacristán ha unido en su memoria sentimental dos iconos salmantinos: el patrimonio monumental y la cultura popular. El intérprete ha revelado una anécdota exclusiva de una visita anterior, cuando tuvo el privilegio de acceder a zonas restringidas del templo mayor de la ciudad.

Del terremoto de Lisboa a la primera gira de 1961

"Cuando estaba en obras la Catedral de Salamanca, me invitaron a subir hasta arriba, donde no estaba permitido al público", ha rememorado el actor con nitidez. Aquella experiencia privada, ascendiendo hasta "la torre más alta" del monumento, le dejó una huella imborrable. Sacristán recuerda perfectamente la impresión de estar en las alturas y la conversación que mantuvo allí mismo "hablando del terremoto de Lisboa que afectó a Salamanca".

Pero la piedra dorada no es lo único que el actor asocia a la ciudad. Al ser preguntado por sus recuerdos locales, Sacristán ha tenido palabras de elogio para una de las figuras más emblemáticas de la música charra: "De Salamanca recuerdo, además, la voz maravillosa de mi admirado Rafael Farina".

Esta conexión con la ciudad se remonta a tiempos difíciles. Aunque no recuerda los detalles exactos de aquella primera visita, Sacristán sitúa su estreno en tierras charras en el año 1961. Fue durante la primera gira que realizó en su vida, ya que, tal y como confiesa con humildad recordando sus inicios precarios, antes de aquella fecha "no disponía de medios para desplazarme por la geografía española".

Honestidad ante el público y raíces castellanas

Fiel a su estilo directo y alejado de la demagogia, el actor rechaza hacer distinciones para regalar el oído al público salmantino: "Sería una temeridad por mi parte hacer distingos. Para mí, los públicos son todos iguales; a todos les suena el móvil, todos tosen y todos son igual de maravillosos o de impresentables". No obstante, sí reconoce una identificación personal especial con el territorio: "Me identifico más por esta cosa de la Castilla a la que yo pertenezco".

Asimismo, celebra la democratización del teatro actual, que le permite llevar sus montajes no solo a grandes capitales -cita su paso reciente por Córdoba, Cartagena o Valencia-, sino a pequeñas localidades, algo que valora profundamente en sus giras.

Un homenaje "noble"

El actor aterriza en el Liceo con 'El hijo de la cómica', una producción de Pentación Espectáculos que él mismo dirige, adapta y protagoniza. La obra se sumerge en la primera parte de las memorias de Fernán-Gómez, 'El tiempo amarillo', para rescatar la infancia y adolescencia del genio.

El proceso de adaptación no ha estado exento de dificultades. Sacristán confiesa que lo más complejo, al igual que le ocurrió con la obra 'Señora de rojo sobre fondo gris' -que representó durante cinco años-, ha sido "prescindir de un montón de cosas" para ajustar la función a hora y media. Su objetivo principal con este montaje es trasmitir una emoción concreta: "Que a la gente le pase algo parecido a lo que a mí me pasaba cuando Fernando me contaba esas cosas".

"Al margen de la satisfacción como actor, es el homenaje a un amigo", asegura Sacristán, quien ha nutrido el texto de las conversaciones privadas que mantuvo con Fernando sobre su madre, su abuela y las dificultades de aquella época. "Como ciudadano, siento que hay algo noble en este propósito", afirma.

De esa amistad inquebrantable, Sacristán comparte con el público salmantino una sentencia que mantiene plena vigencia: "Una de las cosas que aprendí de Fernando es: cuidado, que el tonto mata. La necedad es homicida".

La "inseguridad" y la línea roja del retiro

Lejos de la autocomplacencia, Sacristán mantiene los pies en la tierra. Asegura que otra de las grandes lecciones de Fernán-Gómez es que "la inseguridad es algo que está permanentemente amenazando la vida del actor". Por ello, se muestra profundamente agradecido por la fidelidad del público desde el estreno en Avilés: "Mi trabajo da sentido a mi vida, no la entendería sin él".

Sobre su futuro sobre las tablas, Sacristán es tajante. Seguirá "jugando" a ser otro mientras el público mantenga el interés, pero se impone una línea roja innegociable: "No quiero de ninguna de las maneras caer en lo patético". Mientras conserve la dignidad escénica y la capacidad de divertirse, continuará al pie del cañón.

Al analizar la situación del sector, el actor rechaza la queja. "Si me quejara sería un cabrón", afirma con contundencia, recordando que ha encadenado éxitos interpretando a autores como Miguel de Cervantes, Antonio Machado, David Mamet o Mario Vargas Llosa. Con una mirada lúcida, recuerda que "la cultura nunca ha sido un plato de consumo diario y frecuente", pero "acepto y agradezco que puedo hacer lo que me gusta y que la gente acude", aunque desea que "la curiosidad por la cultura fuera un poco mayor".

Perplejidad ante los móviles y respeto a la cámara

Sin embargo, esa gratitud no le impide criticar una costumbre cada vez más extendida: la interrupción de los teléfonos móviles. El actor califica la situación de "verdaderamente insólita". "No me cabe en la cabeza que gente adulta, a la que se le dice 'por favor, apague el móvil', no lo haga. En primera versión suenan uno, dos, tres, cuatro, cinco móviles, y hay gente que incluso contesta", lamenta.

Finalmente, sobre la eterna dicotomía entre medios, Sacristán rechaza establecer jerarquías entre cine, teatro y televisión, recordando que en su carrera ha hecho desde musicales hasta zarzuela. Citando la biografía de Anthony Hopkins -un libro que recomienda por "inteligente"-, el actor defiende que "hacerlo bien es igual de difícil te pongas donde te pongas". Aunque reconoce que el teatro puede ser la "tabla de gimnasia más completa", insiste en que le tiene "mucho respeto y cariño a la cámara".

Información práctica

  • Obra: 'El hijo de la cómica'.
  • Lugar: Teatro Liceo de Salamanca.
  • Fechas: Viernes 23 y sábado 24 de enero de 2026.
  • Entradas: Agotadas para ambas sesiones.
  • Gira: Tras su paso por Salamanca, el montaje continuará su recorrido nacional antes de llegar al Teatro Bellas Artes de Madrid a finales de abril.

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