OPINIóN
Actualizado 20/01/2026 07:58:50
Francisco Delgado

En los últimos meses especialistas y no especialistas estamos aprendiendo o repasando lecciones de psicopatología, como si nos hubiéramos matriculado en una universidad de Psicología. La observación diaria de conductas, discursos, proclamas, escuálidas entrevistas, de varios de los “grandes” líderes mundiales, nos está enseñando con detalle qué son los delirios de grandeza, cómo son los miedos patológicos, qué es la conducta compulsiva sin pensamiento apenas que la acompañe, para qué sirven las actitudes sumisas y las arrogantes, qué es una personalidad psicopática…

Martín Caparros en su artículo publicado en El País el martes pasado y titulado “La guerra americana es una confesión gritona de impotencia” analiza con rigor, no desprovisto de humor, cómo el Imperio Americano inició hace algunas décadas espectacularmente su caída, hasta este presente en el que su exhibicionismo de poderío, a ultranza, apenas impide que veamos cómo, metafóricamente, “una gran bestia herida, da zarpazos y se golpea en el pecho intentando ocultar su debilidad” . EEUU ha dejado de ser el amo del mundo ( papel que ostentaba desde el fin de la 2ª Guerra Mundial ) y está obligado a compartir la posesión del poder mundial con otras grandes potencias.

Este primer año de gobierno del Presidente D. Trump sus modos de comunicación, sus inesperadas y arriesgadas decisiones en política internacional, la cambiante política de cambios de las exigencias económicas de aranceles, primero y la voluntad de dominar espacios y países ajenos, en segundo lugar, ha producido mucho temor en numerosas poblaciones y naciones y está cambiando drásticamente antiguas alianzas convirtiéndolas en enemigos y a antiguos enemigos en supuestos aliados.

Su proclama exigente de controlar todo “el Occidente” ( toda América del Sur) y poner en cuestión a todo el continente europeo, hasta ahora el gran aliado de EEUU, está modificando el mapa político de más de la mitad del territorio mundial.

Pero a medida que avanza esta cambiante y amenazadora política, sus debilidades se hacen más claras e imprudentes y día a día se comprueba más que esta violencia y arrogancia son auténticas señales de debilidad. La debilidad motivada por la realidad de dejar de ser el Amo del mundo.

Las respuestas de los países o los líderes de muchos países ( también europeos) a las estrategias trumpistas con miedo y sumisión, solo sirven para envalentonar más al grupo dirigente de este “nuevo” imperialismo.

Ha llegado el momento de que la Europa unida reaccione activamente, con la dignidad que le otorgan sus capacidades económicas, militares, culturales, históricas.

La lucha por la posesión de Groenlandia es además de una realidad, un símbolo anticipador de cómo será el futuro en los próximos años, para EEUU y para Europa.

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