Mons. José Luis Retana ha invitado a los fieles a orar por el "descanso eterno" de los fallecidos y ha agradecido la labor de los servicios de emergencia y la solidaridad de los vecinos.
La Diócesis de Salamanca se ha unido esta mañana al dolor por el grave accidente de tren registrado en la localidad cordobesa de Adamuz. A través de un comunicado oficial, el obispo, Mons. José Luis Retana, ha querido transmitir el sentir de la Iglesia salmantina ante este suceso, expresando su cercanía a los afectados "con el corazón conmovido".
El pastor de la diócesis ha manifestado sus condolencias directas a las familias y seres queridos de las personas fallecidas, al tiempo que ha hecho llegar su afecto y preocupación por el estado de los heridos. Mons. Retana ha invitado a toda la comunidad diocesana a unirse al duelo y a orar especialmente por las víctimas, pidiendo para ellas "el descanso eterno".
Asimismo, el obispo ha solicitado en su oración "el consuelo y la fortaleza necesarios para afrontar con paz estos momentos de intenso dolor" para los familiares, así como la pronta "recuperación de los heridos y por todos los que están trabajando en las labores de rescate y en la atención sanitaria a los afectados".
En su declaración, el prelado no ha querido olvidar la labor de quienes están trabajando sobre el terreno. Mons. Retana ha reconocido y agradecido explícitamente "la entrega, como siempre, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de los profesionales de la sanidad y de los voluntarios de la Cruz Roja".
De igual manera, ha destacado la "generosidad mostrada por los vecinos de Adamuz", quienes, según palabras del obispo, han ofrecido un "verdadero testimonio de solidaridad" ante la magnitud de la tragedia.
La Diócesis de Salamanca se ha unido fraternalmente a las de Málaga, Huelva y Córdoba, así como a sus pastores, en oración por lo sucedido.
Finalmente, y siguiendo las indicaciones de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, el obispo ha invitado a que, durante la actual Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, se incluya en las celebraciones litúrgicas una "intención especial por las víctimas, los heridos y sus familias".