Durante el acto, el alcalde Jesús Pata le entregó una placa en reconocimiento a su "compromiso y pasión por la enseñanza", destacando la profunda huella que ha dejado en varias generaciones de alumnos
El Centro de Recepción de Visitantes de Hinojosa de Duero se convirtió este sábado en el escenario de una calurosa despedida. El municipio ha querido mostrar su gratitud a la maestra Mª Isabel García Benito, conocida cariñosamente como Marisa, con motivo de su jubilación tras más de tres décadas dedicadas a la formación de los más jóvenes de la localidad.
El acto ha contado con una nutrida asistencia de vecinos, así como con el afecto de madres y padres de familia. Especialmente emotiva ha sido la presencia de sus últimos alumnos, quienes no han dudado en mostrarle su cariño en esta nueva etapa, acompañados también por antiguos estudiantes que, aunque ya cursan sus estudios en el instituto, no quisieron perderse el homenaje a su antigua profesora con la lectura de poemas, mensajes cómplices, y una breve actuación musical dedicada a Marisa, visiblemente emocionada y que se dirigía a los asistentes para agradecer el cariño recibido durante estos 32 años.
Durante la ceremonia, el alcalde de Hinojosa de Duero, Jesús Pata, hizo entrega de una placa conmemorativa en nombre de la Corporación Municipal y de todo el pueblo. En el distintivo se ha querido plasmar el reconocimiento a "su dedicación y entrega a la educación de nuestra localidad", agradeciéndole explícitamente su "compromiso y pasión por la enseñanza".
En su intervención, el regidor destacó la trayectoria de la docente: "En nombre del pueblo de Hinojosa de Duero, de toda la Corporación Municipal, quiero darte las gracias por tus 32 años ejerciendo como maestra, años de dedicación, de vocación y de compromiso con la educación".
Pata subrayó el impacto que Marisa ha tenido en la localidad, señalando que "has acompañado a varias generaciones de niños y niñas en sus primeros pasos, no solo enseñando materias, sino transmitiendo valores, ilusión y cercanía". Según afirmó el primer edil, el trabajo de la homenajeada "ha dejado una huella profunda en las aulas y en muchas vidas".
El alcalde quiso añadir una dimensión más personal a su intervención, apelando a su propia experiencia en el sector educativo. "Permíteme que te lo diga también desde lo personal. Como maestro que he sido, sé bien lo que supone esta profesión: el esfuerzo diario, la paciencia, la entrega y el cariño que se pone en cada alumno", confesó Jesús Pata, añadiendo que "por eso, tu labor tiene hoy un valor aún más especial para mí".
El acto concluyó con la entrega de la placa como "símbolo del agradecimiento y del cariño de este pueblo que siempre será también el tuyo", y con los mejores deseos por parte del Ayuntamiento para que esta nueva etapa de jubilación esté llena de "salud, tranquilidad y momentos felices".