Castillos, iglesias, palacios y complejos industriales figuran en el registro de la Lista Roja de Hispania Nostra que alerta sobre el riesgo inminente de desaparición de estos bienes culturales
La provincia de Salamanca acumula un elevado número de bienes patrimoniales en situación crítica. Desde fortalezas medievales hasta infraestructuras industriales del siglo XX, más de medio centenar de monumentos se encuentran incluidos en la Lista Roja del Patrimonio debido a su avanzado estado de deterioro, el expolio continuado o la falta de protección legal específica. La asociación Hispania Nostra mantiene esta alerta activa para denunciar la pérdida de identidad cultural que supone la desaparición de estos vestigios.
La situación afecta a todas las comarcas y tipologías arquitectónicas. Edificios que en su día fueron símbolos de poder, fe o progreso industrial, hoy presentan cubiertas derrumbadas, muros agrietados y una invasión de vegetación que amenaza su estabilidad estructural. La Lista Roja recoge aquellos elementos sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, muchos de los cuales carecen de una protección legal efectiva o, teniéndola, no han recibido las inversiones necesarias para su conservación.
El listado abarca desde la capital hasta los rincones más apartados de la geografía salmantina, evidenciando un problema estructural en la conservación del patrimonio. A continuación, desglosamos la situación de los monumentos afectados según su tipología.
Las fortificaciones, testigos de las guerras fronterizas y la historia medieval, representan uno de los grupos más numerosos en riesgo. En Castillejo de Azaba, el castillo, posiblemente del siglo X, se encuentra completamente abandonado y sus muros de mampostería amenazan con desplomarse debido a la erosión y el expolio. Situación similar vive el Castillo de Cerralbo, del siglo XIV, que tras ser incendiado en 1664, hoy se encuentra semienterrado y en ruina progresiva.
En la comarca de Béjar, el Torreón de Santibáñez de Béjar, erigido entre los siglos XII y XIII, presenta importantes grietas y riesgo de derrumbe. Por su parte, el Castillo de Tamames, atribuido a Ramiro II de León, conserva únicamente su torreón en una finca privada, con peligro de desplome estructural. La lista de fortificaciones en riesgo incluye también:
Iglesias, ermitas y conventos conforman el grupo más extenso de la lista. En la capital, destaca la Aceña de San Jerónimo o del Cabildo, relacionada con el monasterio de Santa María de la Victoria, cuya conservación es deficiente tras paralizarse proyectos de rehabilitación. También en la ciudad, la Capilla de Nuestra Señora de la Misericordia, utilizada como imprenta, sufre un grave deterioro, y el Colegio Menor Pan y Carbón, el más antiguo de los seculares de España (1386), se encuentra en ruinas.
En la provincia, el abandono de núcleos rurales ha condenado a muchos templos. Es el caso de la Iglesia vieja de Aldehuela de la Bóveda, sin cubiertas y con el sagrario plateresco deteriorado, o la Iglesia de San Miguel en Tirados de la Vega, con grietas imponentes y una espadaña inclinada. Otros templos en situación crítica son:
La arquitectura civil también sufre los estragos del tiempo. En Zamayón, el Palacio de la Encomienda (siglo XV) se encuentra en un estado deplorable, con la fachada al borde del desplome y nidos de cigüeña que amenazan la estructura. En la capital salmantina, varios edificios singulares están en peligro, como la Casa de Salvador San José, con su singular esgrafiado de un partido de fútbol, que se derrumba tras años de abandono, o el Edificio de las Tres Culturas en la Rúa Mayor, envuelto en litigios y ruina.
Otros ejemplos notables incluyen el Palacio del Marqués de Caballero en Aldeadávila de la Ribera, una joya neoclásica muy deteriorada; la Casa de los Ybarra y la Casa del licenciado Andrés López de Talavera en Ciudad Rodrigo, ambas con deterioro general; y el Chalet del paseo de la Estación en Salamanca, okupado y con el jardín asilvestrado. También figuran los Escudos del Palacio del Duque de la Roca, abandonados en el Campo de Tiro, el Hospital antiguo de Guadramiro, que sufrió un derrumbe parcial en 2014, el Colegio de Carvajal, arrasado por un incendio en el año 2000, y el Palacio de Don Juan de Toledo en Mancera de Abajo, hoy ruinas abandonadas.
El legado industrial y las vías de comunicación históricas no escapan a la Lista Roja. La Estación de ferrocarril de Ledrada, parte de la Vía de la Plata, presenta un tejado que amenaza colapso y elementos metálicos oxidados. Situación idéntica vive la Estación de ferrocarril de Fuentes de Béjar, en ruina progresiva. En el ámbito fabril, destacan la Fábrica de ladrillos de Babilafuente, sin cubiertas y con riesgo de desplome, y la Real Fábrica de Paños de Béjar, un edificio del siglo XV adaptado a uso industrial que hoy padece humedades y riesgo de colapso en su balcón real.
En cuanto a puentes y acueductos, se encuentran en peligro el Puente de Calzadilla la Valmuza, con peligro de desplome inminente; el Puente de Aldealama (San Cristóbal de la Cuesta), expoliado y reducido a dos ojos; y el Acueducto de San Giraldo en Ciudad Rodrigo, una obra hidráulica del siglo XVI completamente abandonada. También se incluyen los Molinos de agua de Villaseco de los Gamitos, cubiertos por la vegetación.
Finalmente, el patrimonio más antiguo también se ve amenazado. El Dolmen de la Ermita, en Sahelicejos (Villar de Peralonso), ha sido utilizado como zahurda para ganado y se encuentra en ruina progresiva, siendo un ejemplo de la falta de protección de los vestigios prehistóricos en la provincia.