SOCIEDAD
Actualizado 14/01/2026 08:57:02
Vanesa Martins

Castillos, iglesias, palacios y complejos industriales figuran en el registro de la Lista Roja de Hispania Nostra que alerta sobre el riesgo inminente de desaparición de estos bienes culturales

La provincia de Salamanca acumula un elevado número de bienes patrimoniales en situación crítica. Desde fortalezas medievales hasta infraestructuras industriales del siglo XX, más de medio centenar de monumentos se encuentran incluidos en la Lista Roja del Patrimonio debido a su avanzado estado de deterioro, el expolio continuado o la falta de protección legal específica. La asociación Hispania Nostra mantiene esta alerta activa para denunciar la pérdida de identidad cultural que supone la desaparición de estos vestigios.

La situación afecta a todas las comarcas y tipologías arquitectónicas. Edificios que en su día fueron símbolos de poder, fe o progreso industrial, hoy presentan cubiertas derrumbadas, muros agrietados y una invasión de vegetación que amenaza su estabilidad estructural. La Lista Roja recoge aquellos elementos sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, muchos de los cuales carecen de una protección legal efectiva o, teniéndola, no han recibido las inversiones necesarias para su conservación.

El listado abarca desde la capital hasta los rincones más apartados de la geografía salmantina, evidenciando un problema estructural en la conservación del patrimonio. A continuación, desglosamos la situación de los monumentos afectados según su tipología.

Arquitectura militar y defensiva en peligro

Las fortificaciones, testigos de las guerras fronterizas y la historia medieval, representan uno de los grupos más numerosos en riesgo. En Castillejo de Azaba, el castillo, posiblemente del siglo X, se encuentra completamente abandonado y sus muros de mampostería amenazan con desplomarse debido a la erosión y el expolio. Situación similar vive el Castillo de Cerralbo, del siglo XIV, que tras ser incendiado en 1664, hoy se encuentra semienterrado y en ruina progresiva.

En la comarca de Béjar, el Torreón de Santibáñez de Béjar, erigido entre los siglos XII y XIII, presenta importantes grietas y riesgo de derrumbe. Por su parte, el Castillo de Tamames, atribuido a Ramiro II de León, conserva únicamente su torreón en una finca privada, con peligro de desplome estructural. La lista de fortificaciones en riesgo incluye también:

  • Castillo y muralla de Salvatierra de Tormes: Ubicado junto al embalse, conserva lienzos y torres circulares, pero sufre un abandono total con riesgo de pérdida de elementos.
  • Castillo de Villar de Leche (Endrinal): Solo se conserva parte de la torre del homenaje y muros perimetrales, integrados en una explotación agroganadera.
  • Castillo de Carpio-Bernardo (Villagonzalo de Tormes): Sus restos son utilizados como pista para vehículos, lo que ha acelerado el deterioro de sus muros de mampostería.
  • Castillo de Santa Cruz (Navagallega): Asentado sobre roca viva, presenta un estado de ruina y ha sufrido el expolio de sus elementos constructivos.
  • Castillo de Tejeda y Segoyuela: A pesar de conservar restos de una gran torre y recinto fortificado, la vegetación y el vandalismo han agravado su estado.
  • Castillo de Cespedosa de Tormes: Aunque su estructura exterior aguanta, el interior es inhabitable y ha sufrido daños históricos, incluyendo una explosión.
  • Castillo de Alberguería de Argañán: De forma trapezoidal, actualmente sirve como dependencias agrícolas y viviendas, encontrándose en estado ruinoso.
  • Fortín Romano (La Calzada de Béjar): Posible puesto de vigilancia o almacén de nieve, se encuentra invadido por la maleza y sin cubierta.

El deterioro del patrimonio religioso

Iglesias, ermitas y conventos conforman el grupo más extenso de la lista. En la capital, destaca la Aceña de San Jerónimo o del Cabildo, relacionada con el monasterio de Santa María de la Victoria, cuya conservación es deficiente tras paralizarse proyectos de rehabilitación. También en la ciudad, la Capilla de Nuestra Señora de la Misericordia, utilizada como imprenta, sufre un grave deterioro, y el Colegio Menor Pan y Carbón, el más antiguo de los seculares de España (1386), se encuentra en ruinas.

En la provincia, el abandono de núcleos rurales ha condenado a muchos templos. Es el caso de la Iglesia vieja de Aldehuela de la Bóveda, sin cubiertas y con el sagrario plateresco deteriorado, o la Iglesia de San Miguel en Tirados de la Vega, con grietas imponentes y una espadaña inclinada. Otros templos en situación crítica son:

  • Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Cerralbo): Solo permanecen los muros de la iglesia y su portada con el escudo de los Pacheco y Toledo.
  • Iglesia románica de Santibáñez del Río (Doñinos): Sin cubierta, la humedad erosiona su portada románica y la piedra de Villamayor.
  • Convento franciscano de Tejeda: Con uso agrícola, mantiene en pie parte de los muros y la portada de la iglesia.
  • Iglesia vieja de Membribe de la Sierra: En ruina progresiva, ha perdido la techumbre y la sacristía está colapsada.
  • Ermita de Cuadrilleros (Ledesma): Conserva una portada románica, pero el tejado se ha derrumbado parcialmente y sufre erosión grave.
  • Iglesia de Peñaflor (El Tejado): Ubicada en un despoblado, su campanario se erige sobre una antigua torre de castillo, pero el resto está arruinado.
  • Iglesia de Espino de los Doctores: Con la techumbre destruida y el patrimonio interior expoliado.
  • Iglesia de Riolobos (El Campo de Peñaranda): Mantiene la torre en estado aceptable, pero la nave carece de techo.
  • La Sacristía de Camporredondo (Villar de Ciervo): Prácticamente en ruinas, devorada por la maleza, solo se conserva el habitáculo de la sacristía.
  • Torreón de Guijuelo: Restos de una iglesia inconclusa del siglo XV, cuya cúpula se ha desprendido recientemente.
  • Convento de Santa Marina La Seca (Sobradillo): Solo se conserva la iglesia, incompleta y sin las dependencias conventuales.
  • Granja agustina de La Flecha (Cabrerizos): Lugar vinculado a Fray Luis de León, sufre vandalismo y abandono en sus estructuras históricas.
  • Convento de la Casa Baja (El Maíllo): Sus restos se usan como pajar y la maleza oculta el claustro y otros elementos.
  • Monasterio de Nuestra Señora de Gracia (San Martín del Castañar): En manos privadas, conserva fachadas y restos de canalizaciones, pero ha sufrido expolio.
  • Ermita Templaria de Sepúlveda de Yeltes: Con una nave octogonal única, amenaza ruina inminente por el peso de los nidos de cigüeña.
  • Iglesia de Otero de María Asensio (Calvarrasa de Arriba): En un despoblado, el campanario está desanclado e inclinado.
  • Iglesia Parroquial de San Miguel (Encina de San Silvestre): Abandonada en los años 80, presenta grietas y falta de techumbre.
  • Iglesia de San Fabián y San Sebastián (Casas de Monleón): Pérdida total del tejado y desplome de paredes.
  • Monasterio de La Caridad (Sanjuanejo): Pese a ser BIC, la paralización de las obras de un hotel ha provocado deterioro y robos.
  • Casa de la Cofradía de Santa Cruz y Santa Elena (Ciudad Rodrigo): En ruina e invadida por la maleza, pese a su valor histórico.

Palacios y arquitectura civil en riesgo

La arquitectura civil también sufre los estragos del tiempo. En Zamayón, el Palacio de la Encomienda (siglo XV) se encuentra en un estado deplorable, con la fachada al borde del desplome y nidos de cigüeña que amenazan la estructura. En la capital salmantina, varios edificios singulares están en peligro, como la Casa de Salvador San José, con su singular esgrafiado de un partido de fútbol, que se derrumba tras años de abandono, o el Edificio de las Tres Culturas en la Rúa Mayor, envuelto en litigios y ruina.

Otros ejemplos notables incluyen el Palacio del Marqués de Caballero en Aldeadávila de la Ribera, una joya neoclásica muy deteriorada; la Casa de los Ybarra y la Casa del licenciado Andrés López de Talavera en Ciudad Rodrigo, ambas con deterioro general; y el Chalet del paseo de la Estación en Salamanca, okupado y con el jardín asilvestrado. También figuran los Escudos del Palacio del Duque de la Roca, abandonados en el Campo de Tiro, el Hospital antiguo de Guadramiro, que sufrió un derrumbe parcial en 2014, el Colegio de Carvajal, arrasado por un incendio en el año 2000, y el Palacio de Don Juan de Toledo en Mancera de Abajo, hoy ruinas abandonadas.

Patrimonio industrial e infraestructuras

El legado industrial y las vías de comunicación históricas no escapan a la Lista Roja. La Estación de ferrocarril de Ledrada, parte de la Vía de la Plata, presenta un tejado que amenaza colapso y elementos metálicos oxidados. Situación idéntica vive la Estación de ferrocarril de Fuentes de Béjar, en ruina progresiva. En el ámbito fabril, destacan la Fábrica de ladrillos de Babilafuente, sin cubiertas y con riesgo de desplome, y la Real Fábrica de Paños de Béjar, un edificio del siglo XV adaptado a uso industrial que hoy padece humedades y riesgo de colapso en su balcón real.

En cuanto a puentes y acueductos, se encuentran en peligro el Puente de Calzadilla la Valmuza, con peligro de desplome inminente; el Puente de Aldealama (San Cristóbal de la Cuesta), expoliado y reducido a dos ojos; y el Acueducto de San Giraldo en Ciudad Rodrigo, una obra hidráulica del siglo XVI completamente abandonada. También se incluyen los Molinos de agua de Villaseco de los Gamitos, cubiertos por la vegetación.

Yacimientos arqueológicos

Finalmente, el patrimonio más antiguo también se ve amenazado. El Dolmen de la Ermita, en Sahelicejos (Villar de Peralonso), ha sido utilizado como zahurda para ganado y se encuentra en ruina progresiva, siendo un ejemplo de la falta de protección de los vestigios prehistóricos en la provincia.

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