La fiesta reunió a familiares, residentes y personal del centro, y concluyó con la entrega de una placa conmemorativa a cada homenajeado, ambos nacidos en Corporario
La residencia de mayores La Llanada 2, de Aldeadávila de la Ribera, se convirtió en el escenario de una celebración histórica y entrañable. El centro geriátrico festejó por todo lo alto el 100 cumpleaños de dos de sus usuarios, Araceli Carretero Ballesteros y Ángel Martín Arroyo. Ambos protagonistas, naturales de la localidad de Corporario, vivieron una jornada inolvidable acompañados en todo momento por sus familiares, que no quisieron perderse un aniversario tan significativo, así como por el resto de residentes y el equipo de trabajadoras del centro.
La coincidencia ha querido que estos dos vecinos de Las Arribes alcancen el siglo de vida prácticamente al unísono. Ángel Martín Arroyo, nacido el 15 de enero, ha dedicado gran parte de su trayectoria vital al duro trabajo en la minería, desempeñando su labor en la conocida mina de La Peña. En esta fecha tan señalada, Ángel ha estado acompañado por su mujer, que aún vive, y cuenta con el orgullo de tener tres hijos.
Por su parte, Araceli Carretero Ballesteros soplará las velas oficialmente el día 17 de enero, aunque la celebración se unificó el día 15 para mayor alegría del centro. Araceli, que es viuda y también madre de tres hijos, dedicó su vida laboral al trabajo en el hogar y a la confección, realizando tareas de costura de ropa y sábanas, un oficio esencial en la economía doméstica de su época. Ambos representan la memoria viva y el esfuerzo de una generación entera de Las Arribes.
La celebración contó con todos los ingredientes de las grandes ocasiones. Los asistentes disfrutaron de una merienda especial en la que se sirvió tarta y chocolate para todos, creando un ambiente de convivencia y alegría compartida. La nota musical la puso Jesús, integrante de los legendarios Otistos, quien con su acordeón amenizó la tarde e invitó al baile. Tanto los residentes como las trabajadoras del centro participaron activamente, cantando y bailando Paquito El chocolatero, además de pasodobles y otros temas musicales, para homenajear a sus compañeros centenarios.
Para que el recuerdo de este día perdure, la dirección de la residencia quiso tener un detalle institucional con los homenajeados. Raquel Sánchez, directora de La Llanada 2, e Iván, enfermero del centro, fueron los encargados de entregar una placa conmemorativa a cada uno de ellos. Un gesto de cariño y respeto hacia Araceli y Ángel, que desde ahora lucen con orgullo el reconocimiento de su pueblo y su residencia al cumplir sus primeros cien años de historia.