María Teresa Sáez Martín se ha convertido en la primera Hermana Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado de Salamanca en sus 78 años de historia. Asume el cargo con el objetivo de revitalizar la cofradía ante la falta de relevo generacional.
María Teresa Sáez Martín ha marcado un hito en la Semana Santa de Salamanca al convertirse en la primera mujer en ostentar el cargo de Hermana Mayor en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado. Tras casi ocho décadas de trayectoria de la cofradía, que procesiona cada noche de Miércoles Santo, Mayte ha asumido el liderazgo en un momento que ella misma califica como crítico, con el objetivo de revitalizar una institución que necesita adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia austera y elegante.
La designación fue ratificada por el Obispado tras la Asamblea General Extraordinaria celebrada el pasado 21 de diciembre. Aunque su vinculación oficial como hermana data de hace 25 años, su historia con la corporación comenzó mucho antes, ligada a la música. "Mi recorrido con esta hermandad es desde que la banda de La Piedad tocaba detrás del Flagelado; yo era una niña", ha recordado la nueva Hermana Mayor. Tras la disolución de aquella formación musical, Mayte decidió formalizar su pertenencia para seguir acompañando a la imagen titular.
El paso adelante para presidir la hermandad no fue algo premeditado, sino fruto de las circunstancias y de un profundo sentido del deber y la devoción. Mayte formaba parte inicialmente de otra candidatura que finalmente no se presentó, dejando a la cofradía ante la perspectiva de una junta gestora. Fue entonces cuando una vivencia personal íntima se convirtió en el motor de su decisión.
"A mí se me complicó el parto de mi hija y la persona que viste a la Virgen de las Lágrimas (la otra imagen titular de la hermandad) y mis compañeras le pusieron el chupete debajo del manto, y todo salió bien. Ahora, en este momento de incertidumbe para la hermandad pensé: ella a mí no me dejó sola, yo no puedo hacerlo ahora", ha revelado emocionada durante la entrevista. Esta experiencia de fe fue determinante para asumir la responsabilidad en un momento difícil: "Creo que ahora se me necesita, no contemplaba esta hermandad con una junta gestora". Mayte Sáez sintió que, cumpliendo con los requisitos diocesanos necesarios, sería "egoísta" no poner su capacidad de servicio a disposición del grupo.
El nombramiento de Mayte como Hermana Mayor supone un cambio de paradigma en una institución que ella misma define como "muy tradicional en cuanto a género". Reconoce que el cambio de mentalidad "va a costar", ya que históricamente la figura de la mujer se ha ido haciendo hueco "poco a poco".
Sin embargo, Mayte Sáez prefiere centrar el debate en la gestión y la supervivencia de la entidad más que en el género. "No tenemos que hablar de género, tenemos que hablar de que tenemos una hermandad que se nos está yendo a pique poco a poco, y que si puedo aportar algo, tengo que hacerlo", ha sentenciado con contundencia.
Lejos de paños calientes, el análisis que realiza sobre la situación actual de la cofradía es directo. "El barco se está hundiendo porque los tiempos han cambiado y los jóvenes de hoy en día no quieren responsabilidades", ha afirmado. La desconexión de los jóvenes tras recibir los sacramentos, como la confirmación, es uno de los mayores retos a los que se enfrenta no solo el Flagelado, sino la Iglesia en general.
Para revertir esta tendencia, la nueva Junta de Gobierno se ha marcado como objetivo prioritario recuperar la vida interna. "Renovar no significa perder lo tradicional", ha defendido Mayte, proponiendo adaptar la elegancia y austeridad características del Flagelado al contexto actual para hacerla atractiva a las nuevas generaciones.
Entre las medidas urgentes, destaca la necesidad de "volver a recuperar un grupo joven que se perdió" e involucrar a los niños pequeños antes de que tengan edad para procesionar (5 años), para que desarrollen el sentido de pertenencia desde la infancia. "Si no riegas la planta, no crece", ha ilustrado.
Asimismo, ha señalado la importancia vital de revitalizar la sede social de la hermandad, un espacio que considera desaprovechado. "Queremos darle vida a nuestra sede, retomar las reuniones y actividades allí", ha explicado, con la intención de fortalecer los lazos entre los hermanos más allá de la procesión.
Para acometer estos proyectos, Sáez se ha rodeado de un equipo que combina juventud y experiencia. También ha tenido palabras de reconocimiento para figuras históricas de la hermandad, como José Luis Rivera, expresando su deseo de recuperar a personas valiosas que se han ido quedando por el camino. Mayte afronta estos cuatro años con el deseo de asentar las bases del futuro y que su paso sirva de ejemplo para las nuevas generaciones.