Con el fin de mejorar el servicio y reducir las averías mediante el sistema de Gestión Activa de Presiones.
El Ayuntamiento de Salamanca continúa impulsando la mejora de las infraestructuras hidráulicas de la ciudad con el inicio de las obras de renovación de las tuberías de abastecimiento de agua en la calle Pozo Amarillo. Esta intervención tiene como objetivo principal prevenir la rotura de las conducciones y elevar la calidad del servicio que reciben los vecinos, en una zona céntrica de la capital del Tormes.
Los trabajos que acaban de comenzar forman parte de un proyecto más amplio que también contempla la renovación de redes en el paseo de la Estación, concretamente en el tramo comprendido entre las glorietas del Coronel Antonio Heredero Gil y Río Miño. Estas actuaciones dan continuidad a las obras ejecutadas durante el año 2023 desde el Parque de La Alamedilla, completando así la modernización de este sector urbano.
Estas nuevas intervenciones se suman a las realizadas a lo largo de 2025, un año en el que se renovaron un total de 11.544 metros de tuberías en 69 calles de diez barrios diferentes, con una inversión cercana a los 3,7 millones de euros. De este modo, la renovación de redes comprometida durante el actual mandato supera ya los 15,9 kilómetros de longitud, abarcando 75 calles y alcanzando una inversión total en torno a los 4,8 millones de euros. Estas cifras se añaden a los 21,5 kilómetros renovados en el mandato anterior, que contaron con un presupuesto superior a los 8,7 millones.
La estrategia municipal no solo se centra en la sustitución física de las conducciones, sino también en la eficiencia tecnológica. Desde la puesta en marcha del sistema de Gestión Activa de Presiones (GAP) en 2017, la ciudad ha logrado un ahorro neto superior a los 18,8 millones de metros cúbicos de agua. Para contextualizar esta cifra, el ahorro acumulado supera el volumen total de suministro necesario para toda la ciudad de Salamanca durante el año 2024.
La eficacia de estas medidas se refleja en la disminución de incidencias. Según los datos registrados en el primer semestre de 2025, se produjeron 49 roturas, lo que representa un descenso del 43 % en comparación con el periodo previo a la implantación del sistema GAP. Esta tecnología inteligente permite regular la presión de la red en momentos de menor demanda y optimizarla según las necesidades, lo que consigue aumentar la vida útil de las tuberías en dieciséis años.
El control del sistema se realiza desde la potabilizadora, donde los profesionales del Servicio de Aguas de Salamanca coordinan la red a través de un centro de mando que recibe a diario más de 10.000 datos. Esta monitorización permanente es clave para mejorar la calidad del servicio, evitar averías y, en caso de producirse, minimizar tanto las pérdidas de agua como los sectores afectados.