El conocido artista, que tiene un espectáculo que triunfa en la Sala Galileo de Madrid, denuncia la precariedad del sector, la caída de los cachés y el "ninguneo" de las instituciones locales.
La trayectoria de Ángel González Quesada se ha forjado a base de tenacidad y una inquebrantable fidelidad a sus principios artísticos. En los estudios de SALAMANCA AL DÍA, el actor, escritor y poeta salmantino ha repasado su dilatada carrera, marcada por la independencia creativa y, como consecuencia, por una relación compleja con las instituciones culturales locales. Desde la fundación de su grupo Etón Teatro a finales de los años 70 hasta sus proyectos actuales en Madrid, Quesada ha ofrecido un testimonio lúcido y crítico sobre el estado de la cultura en Salamanca y las dificultades de sobrevivir al margen de los circuitos oficiales.
El artista ha recordado sus orígenes en la escena, que se remontan a su etapa escolar, aunque ha situado el verdadero punto de inflexión en la creación del grupo Tinglao y, posteriormente, de su propia compañía, Etón Teatro, hacia 1979 o 1980, "probablemente el grupo más antiguo de Castilla y León, de teatro independiente seguro", ha afirmado con orgullo. Esta longevidad no ha sido fruto de la casualidad, sino de una decisión consciente de alejarse de lo comercial y de las imposiciones administrativas para buscar una voz propia. "Yo empecé a plantearme que quería hacer siempre el teatro que a mí me interesara, con el que yo pudiera transmitir y explicar algo", ha explicado sobre aquella etapa fundacional.
Sin embargo, esta libertad ha tenido un coste. Quesada ha lamentado el "ninguneo" que ha sufrido en su propia tierra, una situación que ha atribuido al carácter cerrado de la gestión cultural en ciudades pequeñas. "Por ser independiente, y también por hacer obras que a mí me parecía que debían ser he tenido ninguneo. No te llaman, no te dicen", ha confesado. El dramaturgo ha descrito un sistema cultural local que ha calificado de "acaparado" por las instituciones públicas —Ayuntamiento, Diputación y Universidad—, dejando poco margen de maniobra para las propuestas que nacen fuera de su amparo.
Uno de los ejemplos más dolorosos que ha citado ha sido el rechazo de su proyecto sobre Dorado Montero, el ilustre jurista salmantino. A pesar de haber presentado una propuesta detallada de casi 100 páginas a la Universidad, diseñada específicamente para el Aula Francisco de Vitoria, la iniciativa ha quedado en el olvido. "Alguna nube llegó y de pronto aquello desapareció de los cajones", ha relatado con resignación. Del mismo modo, ha mencionado un ambicioso proyecto para representar 'El gran teatro del mundo' en la Plaza Mayor con la participación de la ciudadanía, que tampoco ha logrado materializarse.
En cuanto a la realidad económica del sector, el actor ha sido tajante al afirmar que el teatro independiente, tal y como él lo concibe, "no da para vivir" en Salamanca. Ha denunciado una drástica reducción en los presupuestos destinados a las contrataciones artísticas en la última década. "Los precios van subiendo y la cultura la van abaratando", ha sentenciado, cifrando la caída de los cachés en un 60 % respecto a lo que se pagaba en 2010 o 2011. Esta precariedad ha obligado a las compañías a realizar montajes "muy elementales" y con pocos medios técnicos.
Quesada también se ha mostrado muy crítico con la programación cultural actual, a la que ha acusado de falta de valentía y de una excesiva infantilización, especialmente visible durante las fechas navideñas. Ha reclamado una mayor consideración hacia el público mayor, alejándose de los estereotipos. "A los muy mayores no se les puede seguir dando solo a Farina y a los pasodobles. Los mayores de ahora son de los Rolling, de los Beatles", ha argumentado, exigiendo una oferta más diversa y arriesgada que no trate a la ciudadanía con condescendencia.
A pesar de los obstáculos locales, su creatividad no se ha detenido. Ha mencionado con satisfacción el éxito de sus montajes históricos, como 'La última lección de Vitoria', representada en 2010 y 2016, y ha revelado que actualmente tiene en cartel en la Sala Galileo de Madrid el espectáculo 'Joker', un cabaret musical escrito y codirigido por él. "La independencia tiene su precio, y a veces un precio caro", ha concluido, dejando claro que, pese a las dificultades y los silencios administrativos, su compromiso con un arte reflexivo y libre permanece intacto.
Además, su horizonte creativo no se detiene ahí. González Quesada ha revelado detalles sobre "Amor oscuro en la ciudad sin sueño", una propuesta desarrollada junto a la clarinetista salmantina Lara Díaz, a la que ha calificado como "una autoridad mundial en el clarinete y en el clarinete bajo". Este espectáculo se ha planteado a partir de la dramatización musical y vocal de poemas menos conocidos de Federico García Lorca, abarcando obras de "Poeta en Nueva York" y los "Sonetos del Amor Oscuro".
La experimentación sigue siendo un pilar en su carrera. Junto al Trío Contrastes, donde también participa Díaz, ha comenzado a estructurar el "Concierto Dadá". Según ha explicado, se trata de recuperar un texto suyo que retoma el lenguaje dadaísta de los años 20, origen del teatro del absurdo. "Se ponían gorros, hablaban y interpretaban las obras muy contemporáneas", ha rememorado sobre aquella vanguardia que ahora busca revivir.
A esto se suma su labor de dirección con el grupo Etón Teatro, con el que ha empezado a trabajar en la Commedia dell'Arte, un género basado en la improvisación y la máscara que espera estrenar antes del verano. En una vertiente más humorística y nostálgica, ha mencionado "El retrovisor", un espectáculo que comparte con el mago Nacho Casal y que ha definido como "muy satírico, muy cómico y muy absurdo", centrado en la década de los 70 y 80.
En su faceta literaria, Quesada ha destacado su prolífica producción poética, con cerca de 40 libros editados. No obstante, ha señalado la precariedad del sistema editorial para la poesía en España, donde "la única manera, o una de las pocas en este país de editar poesía, salvo que te llames no sé qué, es presentarte a un concurso y ganarlo". Aunque ha sido reconocido en países como México, Puerto Rico y Venezuela, ha sentido que su obra no ha tenido la misma distribución ni reconocimiento en Salamanca, salvo por su labor como articulista, primero en 'El Adelanto' y actualmente en www.salamancartvaldia.es.
Más allá de los escenarios, González Quesada ha compartido su visión sobre la literatura, a la que ha definido con una metáfora contundente: "La literatura es como una especie de enfermedad, la tienes ahí, te medicas a veces, pero siempre está presente". Citando a referentes como Borges y Vargas Llosa, ha asegurado que lo mejor que le ha pasado en la vida es "aprender a leer", una pasión que intenta cultivar constantemente.
Sin embargo, la conversación ha tornado hacia un tono más sombrío al analizar el contexto sociopolítico actual. El dramaturgo ha confesado sentir "miedo" ante el avance de ciertas posturas políticas a nivel global y nacional, citando ejemplos recientes en Argentina y Estados Unidos. Para él, el riesgo no es solo para la cultura, que "va a sufrir porque se va a recortar", sino para la propia dignidad humana. "Nos consideran colectivos de todo, menos ciudadanos con derechos", ha lamentado.
En este sentido, ha defendido con vehemencia el papel de la cultura como contrapoder. "Si la cultura repite lo que dice el poder, la cultura no tiene sentido", ha sentenciado. Para González Quesada, la función del arte es abrir nuevos prismas y cuestionar lo establecido, algo que, según ha recordado, no siempre es bien recibido. Ha puesto como ejemplo su montaje de 2018, "Juegos de escarnio", realizado para el octavo centenario de la Universidad, que generó cierta incomodidad institucional. "El poder no le gusta porque cuestionas su propia existencia", ha argumentado, criticando además la burocratización de la gestión cultural, donde a veces importa más "el recibo de autónomos" que la calidad artística.
Finalmente, el actor ha abordado la paradoja del mercado editorial y la crisis de atención en los jóvenes. Aunque ha reconocido que España está a la cabeza en edición de libros, ha matizado que "se edita más que se lee", señalando el fenómeno del "libro objeto" o de regalo frente al libro de lectura real. Esta reflexión le ha llevado a criticar duramente el impacto de las nuevas tecnologías en la capacidad de concentración y el estado del sistema educativo.
"La enseñanza pública no puede amontonar chavales por una edad, pasarlos de cursos solo por la edad que tienen sin que transfieran los conocimientos", ha denunciado. González Quesada ha alertado sobre alumnos que llegan a la universidad sin saber redactar o comprender razonamientos sencillos, fruto de un sistema que, a su juicio, ha descuidado el mérito y la capacidad en favor de la estadística de aprobados.
Fotos de Toni Sánchez