Tras los insultos y llamadas anónimas de días anteriores los energúmenos han pasado a la acción.
El clima de tensión que desde hace días rodea la gestión municipal en la pedanía mirobrigense de Águeda ha dado un preocupante paso más. Después de las declaraciones realizadas por el alcalde, Manuel Julián Martínez, a este medio de comunicación, en las que denunciaba el acoso y las llamadas anónimas que venía sufriendo a raíz de diversos conflictos y discrepancias con algunos vecinos, y provocando la dimisión del teniente de alcalde Dadid García Florindo los hechos han derivado finalmente en una acción vandálica.
En la mañana de este domingo 11 de enero, el vehículo del regidor apareció con pintadas de carácter insultante en distintos puntos de su carrocería. El coche, que se encontraba estacionado en la vía pública, como es habitual, fue objeto de la agresión con la inscripción de las letras “HP”, un mensaje cuya interpretación resulta innecesaria por su evidente carga ofensiva.
Ante estos hechos, el alcalde ha puesto la situación en conocimiento de la Guardia Civil y de la Policía Local, que ya han abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido e identificar a los responsables.
Visiblemente afectado, Martínez manifestó que la situación “está pasando de castaño oscuro”, subrayando la gravedad de que este tipo de comportamientos se produzcan pese a su labor al frente del consistorio, una gestión —según sus propias palabras— guiada por el compromiso con su pueblo, la transparencia y el servicio a los vecinos de Águeda.
La escalada de hostigamiento, que comenzó con amenazas veladas y llamadas anónimas, ha cruzado así la frontera de lo verbal para instalarse en el terreno de los hechos, despertando inquietud en la localidad y planteando serias preguntas sobre los límites del desacuerdo y la convivencia democrática.