Es inevitable, para mí, interrelacionar el fútbol y la poesía, por ello he buscado al respecto estos “relatos” sutiles:
- “La poesía es un arma cargada de futuro, y también la pelota, cuando se reparte entre todos”. (Gabriel Celaya).
- “Vi ángeles correr tras un balón en los suburbios de Nueva York, y el gol fue un aullido contra la soledad”. (Allen Ginsberg).
- “El balón rueda como planeta negro perseguido por botas blancas. Un gol nuestro abre la herida de la historia”. (Aimé Césaire).
- “El balón escribe signos en el césped, caligrafía de cuerpos que nadie puede borrar”. (Antonio Ramos Rosa).
- “En el minuto 93 la literatura se parece al fútbol: se gana o se pierde con una sola frase”. (Roberto Bolaño).
- “Los muchachos patean la pelota, yo pateo la tristeza. Ambos rebotan, ambos vuelven”. (Alfonsina Storni).
- “Un balón cruza la noche como palabra sin lengua. Nadie lo atrapa, todos lo siguen”. (Paul Celan).
La poesía sobre fútbol ha quedado siempre en los márgenes, y por eso sorprende: hay una riqueza escondida que va desde lo épico hasta lo íntimo, desde lo popular hasta lo crítico. Es como otra historia del fútbol, contada desde el verso. Una historia donde importan tanto los goles como la infancia, el barrio, la derrota, la voz colectiva. Que sigan rodando las palabras como la pelota.