Tras llegar de Venezuela y enfrentarse a dificultades de salud y desempleo, Lisbeth Villarroel ha abierto ‘Linaje Pet Shop’ con el apoyo del proyecto Impulsa
La historia de Lisbeth Josefina Villarroel es un testimonio de resiliencia y superación. Afincada en Salamanca desde hace tres años, esta emprendedora venezolana ha logrado transformar una situación personal complicada, marcada por problemas de salud y la falta de oportunidades laborales, en un negocio propio que ya es una realidad en el centro de la capital.
Su establecimiento, Linaje Pet Shop, abrió sus puertas hace seis meses y representa la culminación de un proceso de dos años de trabajo, formación y asesoramiento. El proyecto ha sido posible gracias al respaldo del programa de autoempleo de Cruz Roja Salamanca, que ha guiado a Villarroel desde la concepción de la idea hasta la apertura física del local.
La tienda, ubicada en una zona comercial estratégica, busca diferenciarse por el trato personalizado y el cariño hacia los animales, una filosofía que nace de la propia experiencia vital de su propietaria.
La llegada de Lisbeth a Salamanca no fue sencilla. Tal y como relata la propia protagonista, el proceso de adaptación estuvo marcado por la dificultad para acceder al mercado laboral. A la barrera de la edad se sumó una condición de salud delicada: Lisbeth tiene un solo riñón, un factor que, según explica, complicó aún más su inserción en el mundo del trabajo convencional.
“Me sentía muy deprimida porque no encontraba trabajo”, confiesa la emprendedora al recordar sus primeros tiempos en la ciudad. La situación la llevó a urgencias en varias ocasiones debido al estrés y la ansiedad que le generaba la incertidumbre económica y personal.
Sin embargo, Villarroel traía consigo una fuerte vocación por hacer las cosas bien. Su experiencia previa en Venezuela, donde el emprendimiento se veía obstaculizado por la corrupción y la exigencia de pagos irregulares (“si me das tanto dinero, te arreglo esto”), forjó en ella el deseo de establecer un negocio bajo la estricta legalidad. “A mí me gusta hacer las cosas bien, con toda la ley”, asegura con firmeza.
El punto de inflexión llegó a través de un grupo de búsqueda de empleo, donde Lisbeth encontró un volante informativo sobre un curso para emprendedores. Fue así como entró en contacto con el proyecto Impulsa de Cruz Roja, una iniciativa diseñada para apoyar a personas con dificultades de inserción sociolaboral que desean poner en marcha su propia idea de negocio.
El proceso no fue inmediato. Lisbeth lleva tres años residiendo en Salamanca, y el proyecto de la tienda comenzó a gestarse hace dos años junto a los técnicos de la organización humanitaria. “Finalmente me aprobaron el precio el año pasado”, explica, refiriéndose a la financiación necesaria para arrancar.
Durante este tiempo, la emprendedora recibió formación y acompañamiento, pasando de la idea inicial a la materialización del proyecto. A pesar de los momentos difíciles, la satisfacción de haberlo logrado es evidente: “Aunque parezca muy complicado, una vez conseguido da mucha satisfacción”.
El resultado de este esfuerzo es Linaje Pet Shop, situado en la céntrica calle Bermejeros. Con apenas medio año de vida, el establecimiento se centra en ofrecer productos y servicios para mascotas con un enfoque muy personal. Lisbeth traslada su amor por los animales a la gestión diaria del negocio: “Trato a los animales como a mis hijos”, afirma.
La tienda busca cubrir huecos en el mercado local, ofreciendo no solo los productos habituales para mascotas, sino atendiendo también necesidades específicas bajo pedido. La emprendedora destaca la importancia del trato cercano con el cliente y la conexión emocional con los animales que visitan el local, recibiendo “caricias y abrazos”, algo que considera la parte más gratificante de su trabajo.
'Linaje Pet Shop', está en la calle Bermejeros de Salamanca; su actividad, productos de todo tipo para mascotas.
(Teodoro y Lisbeth en ‘Linaje Pet Shop’)