El 1 de enero de 2026 se cumplen 40 años de la adhesión de España y Portugal a la Unión Europea, un hito que transformó la economía, la sociedad y las infraestructuras de ambos países, y abriendo nuevas oportunidades de cooperación y desarrollo en "La Raya" gracias a los fondos europeos.
Con la llegada del nuevo año, España y Portugal conmemoran una de las fechas más trascendentales de su historia reciente. Este 1 de enero de 2026 se cumplen 40 años de la entrada efectiva de ambos países en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), un hito que culminó un largo proceso de negociación y que supuso la consolidación de sus democracias, además de abrir un periodo de modernización, avances y cooperación internacional.
Aunque la firma del Tratado de Adhesión tuvo lugar meses antes, el 12 de junio de 1985, en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa y en el Palacio Real de Madrid, fue el 1 de enero de 1986 cuando la bandera europea comenzó a ondear oficialmente en las instituciones españolas y portuguesas. La Europa de los Diez se ampliaba entonces para convertirse en la Europa de los Doce.
Para una provincia como Salamanca, que comparte una extensa frontera con Portugal, esta efeméride tiene una relevancia especial. La entrada en el proyecto europeo transformó “La Raya” de una frontera marcada por barreras físicas y burocráticas en un espacio de cooperación fluida, integración económica y relaciones sociales cada vez más estrechas.
Uno de los cambios más visibles para los salmantinos a lo largo de estas cuatro décadas ha sido la desaparición de los controles fronterizos. La integración en la CEE fue el primer paso, pero la posterior aplicación del Acuerdo de Schengen supuso la eliminación definitiva de las aduanas en pasos históricos como Fuentes de Oñoro y Vilar Formoso, facilitando la libre circulación de personas y mercancías.
Esta nueva realidad ha permitido intensificar las relaciones comerciales, culturales y sociales entre Salamanca y las regiones del Centro y Norte de Portugal. La colaboración se ha fortalecido en ámbitos clave como las infraestructuras, con la autovía A-62 como eje de conexión con Europa y los puertos atlánticos portugueses; la cooperación universitaria, donde la Universidad de Salamanca se ha consolidado como un puente académico natural con las instituciones lusas; y los proyectos del programa europeo Interreg, como por ejemplo el POCTEP (Programa de Cooperación Transfronteriza España-Portugal), financiados con fondos europeos para impulsar el desarrollo conjunto de la zona transfronteriza y de “La Raya”.
El sector primario también ha sido uno de los grandes beneficiados. Las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) y los programas de desarrollo rural han contribuido de forma decisiva a la modernización de las explotaciones agrícolas y ganaderas de la provincia.
La integración europea trajo consigo otros hitos que transformaron la vida cotidiana de los ciudadanos, como la sustitución de la peseta por el euro en 2002, que simplificó las transacciones y aportó estabilidad monetaria.
40 años después de su entrada en la Unión Europea, España y Portugal han pasado de ser los “nuevos socios” a convertirse en miembros veteranos que, junto al resto de países europeos, afrontan de forma conjunta los grandes desafíos del presente y del futuro, como la despoblación, la transición energética o la digitalización