La secuencia completa se inicia 28 segundos antes de la medianoche con el descenso de la bola del reloj, seguido de los cuatro cuartos y, finalmente, las campanadas para las uvas
La Nochevieja representa uno de los momentos más señalados del calendario, donde la tradición de las doce uvas marca el paso hacia un nuevo año. Sin embargo, seguir el ritmo adecuado de las 12 campanadas se convierte a menudo en un desafío que puede llevar a la confusión en el instante decisivo. La clave para evitar el error reside en conocer con precisión la mecánica del reloj y los tiempos de cada fase.
Para asegurar un comienzo de año impecable, es necesario comprender la diferencia técnica y sonora entre los avisos previos y el momento real de la ingesta de las uvas. El proceso no es inmediato, sino que sigue una secuencia estructurada que comienza casi medio minuto antes de las 00:00 horas.
El protocolo del reloj arranca exactamente 28 segundos antes de la medianoche. En este momento, la bola, conocida técnicamente como carrillón, inicia su descenso. Este movimiento tiene una duración de 7 segundos y genera un sonido característico que sirve de aviso para los presentes.
Es importante destacar que, aunque este sonido marca el inicio de la cuenta atrás, todavía no es el momento de comer las uvas. Tras el descenso de la bola, se produce una breve pausa de tres segundos de silencio que precede a la siguiente fase crítica.
El punto donde se produce la mayoría de las equivocaciones es durante los llamados "cuartos". Tras la pausa del carrillón, comienzan a sonar los cuatro cuartos. Esta fase tiene una duración total de 16 segundos, ya que cada cuarto se extiende durante 4 segundos.
Para no confundirlos con las campanadas reales, hay que prestar atención a su sonoridad: el sonido de los cuartos es similar a una doble campanada. Identificar este matiz acústico es el truco sencillo pero esencial para mantener la calma y esperar al momento correcto.
Una vez finalizados los cuartos, el reloj realiza un nuevo silencio, esta vez de 4 segundos. Es tras esta pausa cuando comienzan realmente las 12 campanadas. A diferencia de la fase anterior, cada campanada emite un sonido único y seco, diferenciándose claramente del sonido doble de los cuartos.
El ritmo establecido para esta fase final separa cada campanada por un intervalo de 3 segundos, tiempo destinado a comer cada una de las uvas. En definitiva, el esquema para no fallar esta noche se resume en tres pasos auditivos y visuales: