El amor es lo más importante de la vida. Esto tendrían que enseñar los padres a sus hijos. Lo aprendido en el hogar no se olvida. El Papa Juan XXIII escribió a sus padres en su quincuagésimo aniversario estas palabras de agradecimiento: “Desde que salí de casa a los diez años de edad, he leído muchos libros y he aprendido muchas cosas que ustedes no podían enseñarme. Pero lo poco que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza”.
Sabemos que el ser humano ha sido creado por amor y ha nacido para amar. Su vocación es la de amar a Dios, a los otros y a nosotros mismos. No podemos amar a Dios despreciando a los otros y no podemos amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Un psiquiatra de la Clínica Psiquiátrica Payne- Whitney de Nueva York, dijo: “Si las personas sintieran un amor sano hacia sí mismas, en lugar de odiarse y sentirse mal consigo mismas; si amasen al niño que llevan dentro, en lugar de despreciar sus debilidades, nuestra lista de espera se reduciría a la mitad”. Ocurre, con frecuencia, que vivimos decepcionados, porque no sabemos valorarnos y no siempre somos amados cuando amamos.
Es cierto lo que cantaban los Beatles: “Todo lo que necesitas es amor”. El ser humano no puede vivir sin amor. Ahora bien, hay que tener en cuenta que quien opta por el amor tiene que echar mano del ánimo y del esfuerzo para no dejarse vencer por el cansancio y caer en la tentación de tirar la toalla.
Amar exige entregar la vida. Es cierto que el amor se construye o se destruye poco a poco, segundo a segundo, cuando el sol calienta o el frío arrecia, pero siempre es tarea del presente. Todos deberíamos comprometernos con el compromiso de amar siempre para que en el mundo florezca todo lo bueno. Entonces la fe, la esperanza y el amor serán el pan de cada hogar, pues estamos seguros que sin amor la humanidad acabará por destruirse. “Tenemos que amarnos los unos a los otros o morir” (W.H. Auden).
El amor es el mayor de los tesoros que podemos tener, pero hay que descubrirlo y practicarlo. “O los hombres aprenden a amarse, y el hombre se decide a vivir para el hombre, o perecerán todos. Todos juntos. A nuestro mundo no le queda otra alternativa: amarse o desaparecer. Hayque elegir de inmediato y para siempre” (Raúl Follereau).
El amor es lo más importante de la vida. Esto tendrían que enseñar los padres a sus hijos. Lo aprendido en el hogar no se olvida. El Papa Juan XXIII escribió a sus padres en su quincuagésimo aniversario estas palabras de agradecimiento: “Desde que salí de casa a los diez años de edad, he leído muchos libros y he aprendido muchas cosas que ustedes no podían enseñarme. Pero lo poco que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza”.
Sabemos que el ser humano ha sido creado por amor y ha nacido para amar. Su vocación es la de amar a Dios, a los otros y a nosotros mismos. No podemos amar a Dios despreciando a los otros y no podemos amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Un psiquiatra de la Clínica Psiquiátrica Payne- Whitney de Nueva York, dijo: “Si las personas sintieran un amor sano hacia sí mismas, en lugar de odiarse y sentirse mal consigo mismas; si amasen al niño que llevan dentro, en lugar de despreciar sus debilidades, nuestra lista de espera se reduciría a la mitad”. Ocurre, con frecuencia, que vivimos decepcionados, porque no sabemos valorarnos y no siempre somos amados cuando amamos.
Es cierto lo que cantaban los Beatles: “Todo lo que necesitas es amor”. El ser humano no puede vivir sin amor. Ahora bien, hay que tener en cuenta que quien opta por el amor tiene que echar mano del ánimo y del esfuerzo para no dejarse vencer por el cansancio y caer en la tentación de tirar la toalla.
Amar exige entregar la vida. Es cierto que el amor se construye o se destruye poco a poco, segundo a segundo, cuando el sol calienta o el frío arrecia, pero siempre es tarea del presente. Todos deberíamos comprometernos con el compromiso de amar siempre para que en el mundo florezca todo lo bueno. Entonces la fe, la esperanza y el amor serán el pan de cada hogar, pues estamos seguros que sin amor la humanidad acabará por destruirse. “Tenemos que amarnos los unos a los otros o morir” (W.H. Auden).
El amor es el mayor de los tesoros que podemos tener, pero hay que descubrirlo y practicarlo. “O los hombres aprenden a amarse, y el hombre se decide a vivir para el hombre, o perecerán todos. Todos juntos. A nuestro mundo no le queda otra alternativa: amarse o desaparecer. Hayque elegir de inmediato y para siempre” (Raúl Follereau).
El amor es lo más importante de la vida. Esto tendrían que enseñar los padres a sus hijos. Lo aprendido en el hogar no se olvida. El Papa Juan XXIII escribió a sus padres en su quincuagésimo aniversario estas palabras de agradecimiento: “Desde que salí de casa a los diez años de edad, he leído muchos libros y he aprendido muchas cosas que ustedes no podían enseñarme. Pero lo poco que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza”.
Sabemos que el ser humano ha sido creado por amor y ha nacido para amar. Su vocación es la de amar a Dios, a los otros y a nosotros mismos. No podemos amar a Dios despreciando a los otros y no podemos amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Un psiquiatra de la Clínica Psiquiátrica Payne- Whitney de Nueva York, dijo: “Si las personas sintieran un amor sano hacia sí mismas, en lugar de odiarse y sentirse mal consigo mismas; si amasen al niño que llevan dentro, en lugar de despreciar sus debilidades, nuestra lista de espera se reduciría a la mitad”. Ocurre, con frecuencia, que vivimos decepcionados, porque no sabemos valorarnos y no siempre somos amados cuando amamos.
Es cierto lo que cantaban los Beatles: “Todo lo que necesitas es amor”. El ser humano no puede vivir sin amor. Ahora bien, hay que tener en cuenta que quien opta por el amor tiene que echar mano del ánimo y del esfuerzo para no dejarse vencer por el cansancio y caer en la tentación de tirar la toalla.
Amar exige entregar la vida. Es cierto que el amor se construye o se destruye poco a poco, segundo a segundo, cuando el sol calienta o el frío arrecia, pero siempre es tarea del presente. Todos deberíamos comprometernos con el compromiso de amar siempre para que en el mundo florezca todo lo bueno. Entonces la fe, la esperanza y el amor serán el pan de cada hogar, pues estamos seguros que sin amor la humanidad acabará por destruirse. “Tenemos que amarnos los unos a los otros o morir” (W.H. Auden).
El amor es el mayor de los tesoros que podemos tener, pero hay que descubrirlo y practicarlo. “O los hombres aprenden a amarse, y el hombre se decide a vivir para el hombre, o perecerán todos. Todos juntos. A nuestro mundo no le queda otra alternativa: amarse o desaparecer. Hayque elegir de inmediato y para siempre” (Raúl Follereau).
El amor es lo más importante de la vida. Esto tendrían que enseñar los padres a sus hijos. Lo aprendido en el hogar no se olvida. El Papa Juan XXIII escribió a sus padres en su quincuagésimo aniversario estas palabras de agradecimiento: “Desde que salí de casa a los diez años de edad, he leído muchos libros y he aprendido muchas cosas que ustedes no podían enseñarme. Pero lo poco que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza”.
Sabemos que el ser humano ha sido creado por amor y ha nacido para amar. Su vocación es la de amar a Dios, a los otros y a nosotros mismos. No podemos amar a Dios despreciando a los otros y no podemos amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Un psiquiatra de la Clínica Psiquiátrica Payne- Whitney de Nueva York, dijo: “Si las personas sintieran un amor sano hacia sí mismas, en lugar de odiarse y sentirse mal consigo mismas; si amasen al niño que llevan dentro, en lugar de despreciar sus debilidades, nuestra lista de espera se reduciría a la mitad”. Ocurre, con frecuencia, que vivimos decepcionados, porque no sabemos valorarnos y no siempre somos amados cuando amamos.
Es cierto lo que cantaban los Beatles: “Todo lo que necesitas es amor”. El ser humano no puede vivir sin amor. Ahora bien, hay que tener en cuenta que quien opta por el amor tiene que echar mano del ánimo y del esfuerzo para no dejarse vencer por el cansancio y caer en la tentación de tirar la toalla.
Amar exige entregar la vida. Es cierto que el amor se construye o se destruye poco a poco, segundo a segundo, cuando el sol calienta o el frío arrecia, pero siempre es tarea del presente. Todos deberíamos comprometernos con el compromiso de amar siempre para que en el mundo florezca todo lo bueno. Entonces la fe, la esperanza y el amor serán el pan de cada hogar, pues estamos seguros que sin amor la humanidad acabará por destruirse. “Tenemos que amarnos los unos a los otros o morir” (W.H. Auden).
El amor es el mayor de los tesoros que podemos tener, pero hay que descubrirlo y practicarlo. “O los hombres aprenden a amarse, y el hombre se decide a vivir para el hombre, o perecerán todos. Todos juntos. A nuestro mundo no le queda otra alternativa: amarse o desaparecer. Hayque elegir de inmediato y para siempre” (Raúl Follereau).
El amor es lo más importante de la vida. Esto tendrían que enseñar los padres a sus hijos. Lo aprendido en el hogar no se olvida. El Papa Juan XXIII escribió a sus padres en su quincuagésimo aniversario estas palabras de agradecimiento: “Desde que salí de casa a los diez años de edad, he leído muchos libros y he aprendido muchas cosas que ustedes no podían enseñarme. Pero lo poco que aprendí de ustedes en casa es ahora lo más precioso e importante que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza”.
Sabemos que el ser humano ha sido creado por amor y ha nacido para amar. Su vocación es la de amar a Dios, a los otros y a nosotros mismos. No podemos amar a Dios despreciando a los otros y no podemos amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Un psiquiatra de la Clínica Psiquiátrica Payne- Whitney de Nueva York, dijo: “Si las personas sintieran un amor sano hacia sí mismas, en lugar de odiarse y sentirse mal consigo mismas; si amasen al niño que llevan dentro, en lugar de despreciar sus debilidades, nuestra lista de espera se reduciría a la mitad”. Ocurre, con frecuencia, que vivimos decepcionados, porque no sabemos valorarnos y no siempre somos amados cuando amamos.
Es cierto lo que cantaban los Beatles: “Todo lo que necesitas es amor”. El ser humano no puede vivir sin amor. Ahora bien, hay que tener en cuenta que quien opta por el amor tiene que echar mano del ánimo y del esfuerzo para no dejarse vencer por el cansancio y caer en la tentación de tirar la toalla.
Amar exige entregar la vida. Es cierto que el amor se construye o se destruye poco a poco, segundo a segundo, cuando el sol calienta o el frío arrecia, pero siempre es tarea del presente. Todos deberíamos comprometernos con el compromiso de amar siempre para que en el mundo florezca todo lo bueno. Entonces la fe, la esperanza y el amor serán el pan de cada hogar, pues estamos seguros que sin amor la humanidad acabará por destruirse. “Tenemos que amarnos los unos a los otros o morir” (W.H. Auden).
El amor es el mayor de los tesoros que podemos tener, pero hay que descubrirlo y practicarlo. “O los hombres aprenden a amarse, y el hombre se decide a vivir para el hombre, o perecerán todos. Todos juntos. A nuestro mundo no le queda otra alternativa: amarse o desaparecer. Hayque elegir de inmediato y para siempre” (Raúl Follereau).