OPINIóN
Actualizado 29/07/2025 08:36:56
Francisco Delgado

Durante los últimos años el modo habitual de enfrentarse la Medicina del Servicio Nacional de Salud y la Psiquiatría con el creciente aumento de pacientes con sintomatologías de ansiedad, depresión, trastornos de personalidad y otras psicopatologías no psicóticas, ha sido casi exclusivamente recentando psicofármacos, que intentan aliviar la intensidad de estos sufrimientos.

El hecho llamativo de que en los últimos años España esté en cabeza en el contexto internacional, del consumo de ansiolíticos y antidepresivos, se debe a que el Sistema nacional de salud no ha tenido otros medios que las consultas de medicina de atención primaria, pocos profesionales en las consultas de psiquiatría y menos aún de psicólogos clínicos en las plantillas hospitalarias. Es decir, los escasos profesionales encargados de la atención de la salud mental, no han tenido otros dispositivos terapéuticos que los psicofármacos existentes en la industria farmacéutica. Y la experiencia que a lo largo de las últimas décadas ha tenido la población general ha sido la obviedad de que los psicofármacos no curan el trastorno o conflicto que da lugar a los síntomas, sino que solo pueden disminuir el nivel de dolor psíquico del paciente ( síntomas de ansiedad, depresión, insomnios, dependencias, trastornos de la atención ,etc.)

Las psicoterapias individuales o grupales, los hospitales de día, la asistencia psicosocial que con gran frecuencia es necesaria en el tratamiento de diversas psicopatologías, han sido excepciones en el conjunto de los dispositivos.

Para explicar más claramente qué le ocurre al o la paciente que consulta por algún tipo de trastorno en su vida emocional, pongamos un ejemplo del proceso típico que recorre una o un paciente en psicopatología: un hombre joven( o mujer), casado/a, con hijos, del cual su pareja decide separarse por problemas importantes de relación. En la mayor parte de los casos, este marido abandonado ( o mujer), (salvo los pocos pero muy traumatizados que reaccionan con agresividad destructiva y/ o autodestructiva ante el abandono) piden ayuda para su malestar depresivo, ansioso, irritable y son medicados con algún tipo de psicofármaco, que mejor o peor, crea una cierta mejoría en su situación anímica. Pasa el tiempo y si este paciente no es ayudado psicológicamente a comprender y decidir sobre su vivencia de matrimonio fracasado, comenzará a presentar síntomas nuevos, de carácter psicosomático, atendido en general en atención primaria y su sintomatología terminará por cronificarse, o producir nuevos síntomas, por más fármacos que le sean recetados.

La condición humana no podrá nunca reducirse a un conjunto de reacciones químicas ante los acontecimientos. Los humanos somos demasiado complejos para que los deseos, traumas, conflictos de relación con el prójimo, no creen un complejo tipo de respuestas provenientes de vivencias dolorosas, que en algún momento de la existencia siempre se hacen presentes en nuestra vida.

Etiquetas

Leer comentarios
  1. >SALAMANCArtv AL DÍA - Noticias de Salamanca
  2. >Opinión
  3. >La salud mental en tiempos de desprotección y conflictos