OPINIóN
Actualizado 14/04/2024 10:06:56
José Fermín Rozas

Salvo notables excepciones, no suele ser mucho el desvío del paso de peatones del más lógico camino en línea recta, algo habitual.

Hablábamos el otro día de lo alejado que está el Barrio de El Zurguén de los 17.000 habitantes que, según la autoridad, permiten gozar de un Centro de Salud. Y gracias a su paralización, apenas han desarrollado la mitad de lo previsto, a pesar de ser suelo público. Aunque no entiendo de dónde salen tantos miles si la totalidad de viviendas llegará, quien sabe si algún día, a 4.800. Tampoco el desarrollo metropolitano de Salamanca parece haber generado fórmulas compatibilizando la rigidez administrativa con la realidad.

Solares para servicios ciudadanos colonizados ¿transitoriamente? por coches y no por plantas o juegos, y descuidada travesía carreteril, imagen de un Zurguén sin acabar.

Aparte de eso, quizás un desarrollo más rápido de esa zona, y el coto a los elevados precios de la vivienda capitalina, nos hubieran allegado a los 210.000 habitantes previstos en la ochentera Revisión del Plan General. Parecen fantasiosos, pero vista la evolución de ciudades como la nuestra no lo parecen. Con tantos tan preocupados por hacerla prosperar, como la última colaboración ferroviaria gubernamental, no se entiende no haberlo conseguido. De momento lo expuesto, y la crisis inmobiliaria de 2008, han dejado en el olvido los grandes Planes Parciales.

En el residencial Barrio de Los Alcaldes también se pintan los pasos de peatones descentrados.

No podemos saber cómo se diseñarían tras la flamante reconversión ambientalista de nuestro Popular Ayuntamiento. Hasta el momento apenas pasan de reinvertir en el centro de la ciudad, recambiando urbanizaciones con pocos años. Si por casualidad nos atiende algún programa europeo, vemos interesantes actuaciones como en Tejares. O por fin se realizan cosas conocidas de sobra, pero rechazadas con mofa por anteriores próceres consistoriales. Trasladarlas al resto de la ciudad parece costarles, ni siquiera ponen el paso de peatones que falta en el cruce de Álvaro Gil con la Avenida de Italia (aunque esto sea más de sentido común).

No existe continuidad peatonal recta por ese aparcamiento en El Zurguén, a pesar que reducir los casi 9 metros de ancho de la calzada de la derecha lo posibilitaría.

Pero siempre hay esperanza. Los recientes trabajos en los accesos al Barrio de Labradores, levantando el paso de peatones a la altura de la acera y manteniendo su continuidad lineal, no pueden ser una anécdota. Hay barrios modernos, caso del aludido del Zurguén, donde existen diseños erróneos de origen, sumándole algún otro después, de fácil corrección. Con impacto seguramente reducido, pero importante para escenificar el cambio de paradigma de la preferencia por el vehículo a la del peatón. La atención a los pequeños detalles da la medida, y cambiarlos puede decir mucho. Aparte de posibilitar la multiplicación de carteles auto laudatorios.

No han encontrado espacio para evitar esa parada en el carril de circulación, prolongada a veces al ser cabecera de líneas. Prohibida en casi todas las paradas pero permitida donde no se debería, aunque no suele causar mucho trastorno.

Precisamente ya comentamos cómo en el Barrio de Labradores, declarado Zona Residencial, no está clara la función de los pasos de peatones, y se mantienen cruces donde falta alguno. Quizás un amplio programa de todas estas cosas, presupuestado y con calendario, ayudaría a cambiar de forma más decisiva la Salamanca alejada del centro. Y evitaría “olvidos” como las nuevas “jardineras” junto a las Urgencias del Hospital o el nuevo carril bici en la zona. Cuyo coste puede no ser elevado, pero se podría ahorrar y gastar en otro lugar. Conseguir una ciudad donde nadie quede fuera cuesta trabajo, pero es posible si la apuesta es valiente y honesta.

En desarrollos urbanísticos como en Capuchinos, o el aledaño del Teso de los Cañones, los excesos en calzada son incomprensibles para espacios residenciales.

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