OPINIóN
Actualizado 31/07/2023 08:45:15
Jesús Garrote

Es algo que ya hacen alguno de los amigos. También referentes del trabajo como los profesores Alberto y Felipe de la Milani.

En mi caso no me lo planteo porque si tengo fuerzas me gustaría irme a Tijuana a poder aportar algo en alguna casa escuela en la frontera de la que dicen la ciudad más peligrosa del mundo. Nunca se sabe por el tema de la salud y por el apego familiar con las hijas y la mujer aunque sean autónomas. Pero me gustaría agradecer la buena vida con una prolongación de la utilidad social si fuera posible.

No me llama una jubilación de comodidad y caprichos. No me atrae una ancianidad de súper abuelo que se cuida a sí mismo. Nunca he sido de cuidarme por cuidarme.

Mi padre murió dos años después de jubilarse y el mismo año le detectaron un cáncer. Era un apasionado de la profesión de maestro.

Mi suegro ha vivido veinte años más que mi padre. Ahora está en una situación de paliativos con un cáncer terminal. Dos ejemplos de vida ejemplares para todos los que los hemos tratado. Muy valorados en sus pueblos y en las comunidades que los han conocido.

En el caso de mi suegro que es lo que estamos viviendo en estos momentos. Un hombre que nunca se quejó y sólo pedía una muerte repentina sin sufrimiento, ni dependencia. Pero está siendo algo muy diferente. Como positivo veo la redefinición en positivo de la vida y el acompañamiento de la familia.

Uno de los retos de nuestra vida ahora es acompañar el final de nuestros padres y madres con dignidad y haciendo que se sientan queridos.

Cuando la vida es más larga en estas latitudes la jubilación me parece muy larga y difícilmente sostenible con la población activa que tenemos. Me gustan los jubilados de energías sin fronteras que después de haber sido directivos de las grandes eléctricas ahora usan sus conocimientos para desarrollar grandes proyectos solidarios por todo el mundo. Se ve que mantienen el sentido de la vida.

Otro de los privilegios de los actuales jubilados son los viajes con el INSERSO. Algunas personas de un nivel social alto ya pueden estar cansados de viajar. Sin embargo matrimonios de los pueblos que han estado toda la vida trabajando y viviendo en el campo de forma austera da gusto escucharlos ahora hablar de sus viajes.

Es muy distinto dependiendo del nivel cultural. Algunas personas conocidas de nuestros pueblos han sacrificado una gran parte de su vida por cuidar a sus padres o madres incluso renunciando a una vida propia.

Creo que hay que buscar un equilibrio entre cuidar y vivir.

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