OPINIóN
Actualizado 25/11/2022 10:31:14
Félix López

No voy a criticar a Irene Montero, pero sí a la Ministra de un partido concreto, a un gobierno y, sobre todo, a un presidente.

Irene Montero, como Persona, Mujer, Madre y Joven, me merece todo el respeto. Era y es una joven con poca formación y experiencia, como es propio de su edad. Muy atrevida, temeraria, tozuda, obcecada, asertiva y radical, como otros muchos jóvenes y mayores; bien manejado puede ser una virtud. En otro contexto y sin ese poder, si no fuera ministra, hasta podría parecerme interesante y valiosa. Y en algunas asambleas, sería brillante. Siempre me he entendido bien con los jóvenes

Ya le dije en una columna de Salamanca-AL DÍA-, que le hubiera venido bien leer, que me parecía que no la querían muchos los del gobierno y que por ese camino iba a acabar mal, aunque siga de ministra.

Su error inicial fue aceptar ser Señora Ministra. Una pena que no tuviera al lado a alguien que le aconsejara otra cosa. Fue una manera de perder la dignidad y no darse cuenta que, según Podemos y el Presidente, ser ministra o ministro puede ser cualquiera (aunque no todos careen de formación y experiencia), como ya empezó a pasar con Zapatero.

Escándalo fue ver a Ella y su Pareja, a la vez, en el gobierno; lo nunca visto. No podía acabar bien ¿Qué es la corrupción entonces? ¡Vaya final de dos militantes del movimiento 11M!

Resulta que dos varones (que se autodefinen feministas) la han instrumentalizado. Los dos la hicieron Ministra, supongo que para asegurarse el apoyo del feminismo (el más radicalizado) y los colectivos trans, homosexuales, lesbianas, bisexual y transgénero.

Usted es una mujer con dos jefes que, usted les conoce mejor que yo, no son de fiar, como dicen sus propios socios.

Con energía e ilusión ha propuesto y defendido leyes. Consumado el error (más bien los errores) quienes la nombraron no dan la cara y, si lo llegaran a hacer, cosa que puede ocurrir, porque casi todo puede ocurrir con sus jefes, le recomiendo de nuevo que, ya que es rebelde y atrevida, se piense dos veces, qué hacer.

Sobre la Ley Trans, he escrito mucho, incluso un capítulo de un libro. Me parece un despropósito teórico, clínico y social, como esas mismas leyes aprobadas por tantas autonomías. Políticos ignorantes que dan por resuelto, lo que no sabe aun la ciencia. Y bien saben estos colectivos que siempre han podido y pueden contar con mi apoyo, desde los años 80.

La Ley del “Solo el Sí es Sí” no puedo juzgarla en lo jurídico (es bueno saber lo que no sabemos), por eso hoy voy a comentar solo el eslogan más suyo.

Empezaré diciendo, esto con cierta maldad, si me perdona, que, con estos jefes que tiene, no sé cómo se le ocurrió esa frase, de la que se siente tan orgullosa. ¿A ellos les gusta la frase o se sienten señalados? (No hace falta que se lo explique: son demasiadas veces en las que el No lo convierten en Sí y el Sí lo convierte en No. Sus jefes son unos maestros de la mentira).

Dejando este argumento a un lado, si lo piensa bien, usted sabe que en las relaciones interpersonales y sexuales un No pude cambiarse en un Sí a lo largo de un proceso de seducción (si es exitoso, respetando la libertad de la pareja; no digo violento, ni agresivo, ni engañoso).

Y un Sí puede convertirse en No, a veces en un instante, en una relación que estaba siendo consentida (López, 2017). Educación sexual y ética.

Porque el Sí y el No, el Consentimiento o el no consentir, es inherente a la libertad de la persona y, por tanto, la persona puede cambiar su decisión.

En una relación sexual consentida (Sí) en libertad e igualdad, no significa que la persona deje de ser libre. En efecto, si bien uno puede desnudarse, tirar la ropa al suelo o por la ventana o dejarla fuera en el pasillo, la libertad es inherente a la persona; por tanto, el No puede activarse siempre ¿Puede tirarse la libertad por la ventana, por el suelo o dejarla en el pasillo? Un Sí puede ir seguido de un No.

Si esto puede ocurrir en medio de una relación concreta, aún más en las parejas estables, casadas o no, de forma que, en estos casos, no se puede dar por supuesto que la persona ha perdido su libertad y la pareja haya adquirido un derecho, un Sí para siempre.

Por eso hablamos de “delitos contra la libertad sexual”, la propiedad del cuerpo, la sexualidad y la intimidad de cada persona. Por tanto, la necesidad de consentimiento está asentada siempre en la libertad, que nunca se pierde. Consentimiento que se puede expresar con hechos-conductas, gestos y palabras.

Por cierto, usted quiere cambiar la lengua de 500 millones de personas e inventar palabras. Llamar “estes” al sin fin de diversidades de identidad ha superado todos los límites.

Su atrevimiento, como Ministra, no tiene fin

Si la mantienen sus jefes, y usted no está ya harta de que la manipulen, déjese aconsejar por los jueces y rodéese de personas competentes, que hay muchas en España. Ser joven y atrevida está bien, pero creer saber lo que no se sabe, es un error a evitar. Usted es joven , le queda una vida por delante. Le deseo lo mejor.

El oráculo dijo de Sócrates: “es el más sabio porque él sabe que no sabe nada”. Ser prudente, es más práctico que creerse dueño de la verdad.

Leer comentarios
  1. >SALAMANCArtv AL DÍA - Noticias de Salamanca
  2. >Opinión
  3. >¿Sí es sí?