OPINIóN
Actualizado 20/05/2022 07:22:43
Juan Robles

La semana pasada nuestra Plaza Mayor albergaba la 40ª Feria Municipal del Libro. Naturalmente se discute si es plausible que se ocupe la plaza mayor con éstos u otros acontecimientos que se posesionan temporalmente de gran parte de la plaza e impiden la contemplación libre y grata de nuestro gran monumento.

Desde luego que no es bueno ocupar la plaza con cualquier tipo de acontecimientos, pero si se puede autorizar alguno, éste de la feria del libro sería indudablemente el preferido. Los que han tenido la posibilidad de visitar nuestra feria del libro con calma y con buen ambiente humano, acompañado por multitud de actividades culturales ??conciertos, teatro, presentación y firma de libros, conferencias, etc., etc.— saben apreciar y aprueban que se sitúe en nuestra hermosa plaza la feria municipal del libro.

Se celebra también en la plaza, con gran afluencia de público, la feria del libro antiguo y de ocasión.

Menos aceptables son los macroconciertos ruidosos que suelen realizarse en torno a las fiestas de la ciudad, o por otros motivos. Serían en cambio tolerables los conciertos de música clásica o de la banda municipal de música.

Por lo que se refiere a la feria municipal del libro de este año, la que hacía el número 40, ha sido un acontecimiento bien presentado, y buscando el entorpecimiento menor posible para la vista popular, familiar y turística del nuestro monumento mayor. Ha habido varios conciertos, tres de ellos de la banda municipal, muy apreciados y concurridos. Más conciertos populares en el escenario preparado a tal efecto, escenificaciones, presentaciones y firmas de libros, conferencias, actividades infantiles, etc.

Con ocasión de la difusión de los libros y publicaciones por medios informáticos, se pensó que iban a desaparecer los libros en papel. Pero no ha sido así. Quizá por la facilidad de creación de los originales y de la edición, difusión y venta de los libros en papel, sigue habiendo muchas publicaciones, que se muestran y se pueden conocer en las diversas ferias del libro.

Sigue habiendo librerías, algunas mayores en grandes ciudades, y otras muchas de barrio, que organizan diversos actos culturales y hacen frecuentes presentaciones de libros.

Muchos ya no leen libros ni otras publicaciones más que en tabletas informáticas, en ordenadores, en teléfonos móviles o por otros medios. Pero otros siguen prefiriendo la lectura del libro de papel que se sostiene en las manos o en cómodos atriles.

El libro contribuye en gran parte al conocimiento y a la reflexión sobre las culturas humanas clásicas, que enriquecen el saber y la profundización del pensamiento humano.

El libro contribuye a la maduración del conocimiento y la consecuente conquista y experiencia de libertad.

La lectura contribuye enormemente a la maduración de la personalidad y de las relaciones humanas, sobre todo en los países más modernos y adelantados. Sin embargo, donde siguen siendo más necesarios es en los países pobres y menos desarrollados. En estos países y en sus escuelas se necesita favorecer la más fácil compra de los libros elementales, y el ordinario uso de ellos en las escuelas.

Y en esta tarea se hacen especialmente presentes los misioneros que, lógicamente, solicitan la ayuda de nuestras iglesias tradicionales, y éstas suelen hacer campañas de adquisición de libros, cuadernos, lapiceros, gomas de borrar, etc., que los destinatarios suelen agradecer. Los libros son salvadores.

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