OPINIóN
Actualizado 29/06/2020
María Jesús Sánchez Oliva

El viernes trece de marzo los niños españoles se despidieron de sus maestros y de sus compañeros de clase hasta el lunes y el tal lunes no llegó antes de que finalizara el curso. Durante aquel fin de semana nuestros niños aprendieron qué era un estado de alarma, la diferencia que había entre epidemia y pandemia, cuáles eran los trabajos esenciales y los no esenciales y lo más difícil de entender para un niño: que la palabra confinación significaba no poder salir de casa, y aunque preferían madrugar para ir al cole, aceptaron el encierro y lo han vivido con más responsabilidad que los mayores. Felicidades, campeones, muchas felicidades.

El viernes trece de marzo los niños españoles se despidieron de sus maestros y de sus compañeros de clase hasta el lunes y llegaron las vacaciones antes que el tal lunes. El 2020 pasará a la historia como el Año del Coronavirus. Pasará el tiempo y los niños de hoy serán hombres, y serán padres, y serán abuelos, y cuando sus nietos lean en los libros la historia de la pandemia, unos les contarán que eran tres hermanos y solo tenían un ordenador para seguir con las clases, otros que no tenían ninguno y la empleada del ayuntamiento del pueblo se comprometió a enviarles las tareas a sus maestros y a que sus maestros se las enviaran a ella para entregárselas, algunos que sus madres se volvían locas porque cuando el móvil no se quedaba sin batería dejaba de funcionar la línea de Internet, no pocos que sus padres se quedaron sin trabajo, muchos que perdieron a sus abuelos, pero todos, absolutamente todos, les contarán que gracias al gran esfuerzo de su profe Gonzalo, de su profe Noelia? cada cual dirá un nombre que, como diría don Quijote, llevará para siempre escrito en su memoria, pudieron terminar el curso 2019- 2020. Felicidades, maestros, muchas felicidades.

El viernes trece de marzo los niños españoles se despidieron de sus maestros y de sus compañeros de clase hasta el lunes y no volvieron a verse. Durante estos tres meses, los maestros, los padres y los niños, han luchado hasta lo imposible para sacar el curso adelante, y lo han sacado. Los tres grupos se han ganado las vacaciones a pulso. Los maestros porque conscientes de lo importante que es su trabajo han trabajado de día y de noche y se las han ingeniado para vencer todos los problemas informáticos para que ni un solo día sus niños se quedaran sin recibir las tareas escolares; los niños porque han convertido sus cuartos en aulas y han hecho sus deberes sin quejarse lo más mínimo, y los padres porque han sido capaces de aprender hasta lo que no sabían para servir de puente entre maestros y alumnos. Felicidades a todos. Nos sentimos muy orgullosos de ellos. Ojalá que la impecable labor de nuestros maestros sirva para que las autoridades competentes, porque gestionan la educación, no porque lo sean, se enteren de que necesitamos más maestros y menos políticos.

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