En China todavía hay 30 millones más de hombres solteros que de mujeres


OPINIóN
Actualizado 19/11/2019
Marcelino García

"La familia me metió en una habitación. Allí me maniataron de nuevo... Cerraron la puerta durante uno o dos meses. Cuando era la hora de almorzar, me enviaban comida. Lloraba mucho... Cada vez que el hombre chino me traía alimentos me violaba".

Alicia Hernández

Activista por los derechos humanos

La política de hijo único, vigente entre 1979 y 2015, y la restricción de derechos reproductivos de la mujer, tuvieron como consecuencia necesaria la caída de población femenina sufrida por China desde 1987, y el aumento de la brecha entre hombres y mujeres de 15 a 29 años. Todo esto encuentra su razón de ser en la preferencia por los niños en China: es más beneficioso tener un hijo varón en una sociedad patriarcal. Esta política tenía por objetivo establecer un radical control de la natalidad que redujera el crecimiento de la superpoblación, puesto que China es el país más poblado del mundo, albergando la quinta parte de la población mundial.

Las estimaciones del Boletín Médico Británico detallan que a China "le faltan entre 30 y 40 millones de mujeres" a causa de la evidente discriminación de la población femenina. Este hecho tiene como efecto que en China todavía hay 30 millones más de hombres solteros que de mujeres.

A vista de todo esto, algunas familias chinas optan por comprar a mujeres y niñas que han sido víctimas de redes de tráfico de países vecinos para así garantizarse la descendencia familiar. Es importante señalar que la Comisión de Derechos Humanos de Myanmar registró 226 casos solo en 2017, mientras que los activistas creen que la suma real seguramente sea mucho más alta: es difícil saber si la cifra sube o baja, pero varios expertos creen que el número aumenta a medida que el conflicto en el Estado de Kachin continúa.

"La familia me metió en una habitación. Allí me maniataron de nuevo... Cerraron la puerta durante uno o dos meses. Cuando era la hora de almorzar, me enviaban comida. Lloraba mucho... Cada vez que el hombre chino me traía alimentos me violaba". Estas palabras son de una mujer birmana que fue vendida a las redes de trata por su cuñada cuando tan solo tenía 16 años, y que fueron publicadas por la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW). Desde esta organización se pretende denunciar la pasividad de las autoridades fronterizas de Myanmar y China ante este tráfico sexual. El objetivo de los captores es claro: conseguir una mujer que violar hasta que les dé descendencia.

"Danos un bebé y te dejamos marchar" es un dossier de 112 páginas que pone de manifiesto cómo mujeres de los Estados de Kachin y Shan son víctimas de tráfico a China por la frontera septentrional birmana. El informe detalla cómo las víctimas confían en las promesas de trabajo por parte de familiares y personas cercanas cuyo propósito es venderlas por valor de 2.600 a 11.500 euros a familias en China. Así mismo, una comunidad musulmana de Myanmar ?la etnia rohingya? está siendo sometida a persecución y exilio forzado de modo que muchas mujeres, durante su huida, son secuestradas al llegar a la frontera y sometidas a trata, para ser enviadas a China donde serán violadas hasta que tener descendencia.

La emigración forzosa a la vecina Bangladesh de estas mujeres fue provocada por una ofensiva de las fuerzas militares de Myanmar hacia la población musulmana del país. "Desde entonces 622.000 personas han escapado y se han refugiado en el país vecino, de las cuales 373.000 son niños y niñas. El relato de las personas que masivamente llegan al campo de refugiados de Cox Bazar en Bangladesh es aterrador. Episodios de extrema violencia donde los asesinatos, incendios de casa y abusos sexuales se repiten sin cesar", según palabras de Save the Children. El dossier, en definitiva, relata el testimonio de hasta 37 víctimas que lograron escapar de sus captores, además de familiares, miembros de la comunidad local y oficiales de Myanmar.

Las víctimas en múltiples ocasiones son drogadas durante su viaje y, una vez allí, son encerradas y violadas, hasta quedar embarazadas. Después de dar a luz a sus bebés, algunas logran escapar aunque esto implica dejar a sus hijos en manos de sus violadores. Sobrevivir a esta situación no es nada fácil, implica no solo lidiar con el trauma, sino también con el estigma social y la escasa ayuda del entorno. Según palabras de una de las supervivientes: "La gente te mira con desprecio porque has sido traficada a China". Llegados a este punto parece estar claro que la reincorporación a la vida en sociedad de estas mujeres es más que complicada.

La situación es trágica, pues la experta de HRW asegura haber conocido a una mujer que estuvo cautiva durante nueve años, a otras dos que llegaron a ser víctimas de las redes de tráfico hasta en dos ocasiones y a una de solo 14 años. Explica Heather Barr (co-directora del departamento de la mujer de HRW y autora del informe) que "las autoridades de Myanmar y de China se muestran impasibles mientras se llevan a cabo dichas actuaciones. La escasez de medios de subsistencia y la deficiente protección de los derechos más básicos, hace que muchas mujeres sean presa fácil. Además, la co-directora asegura que los Gobiernos de Myanmar y China, así como la Organización por la Independencia de Kachin, deberían hacer mucho más para prevenir el tráfico, recuperar y asistir a las víctimas y perseguir a los traficantes, captores y violadores. Y de acuerdo a esto, las organizaciones internacionales deberían apoyar a los grupos locales que hacen el trabajo duro, el que los Gobiernos no se atreven, para rescatar y ayudar a las víctimas.

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