OPINIóN
Actualizado 03/06/2019
Redacción

Juan Ramón Amores García será el nuevo alcalde de La Roda (Albacete) y hay que felicitarlo por tres razones:

Primera. En las últimas elecciones municipales ha sido uno de los candidatos más votados de España. Según las urnas logró el 50% de papeletas para el PSOE . Ha conseguido lo que hasta ahora parecía imposible: desalojar al Partido Popular de la alcaldía después de 32 años de gobierno ininterrumpido. Felicidades por haber logrado lo que hasta ahora no lograron otros con menos dificultades.

Segunda. El hecho en sí ya tiene mérito, pero esto no es lo realmente importante, lo que merece todas las enhorabuenas del mundo es que el nuevo alcalde ya tenía que haber causado baja por fallecimiento en el padrón municipal de su pueblo. Se lo dijo un médico en noviembre de 2015, un mes después de que la Junta de Castilla-La Mancha le ofreciera la dirección general de Juventud y Deportes, un mes después de estrenarse como jefe provincial de esa área en Toledo, Tenía esclerosis lateral amiotrófica, le quedaban tres años de vida, y le aconsejó que fuera preparando el testamento vital si quería dejarlo todo arreglado. Seguro que cuando el médico en cuestión se haya enterado de que su paciente se ha convertido en el primer alcalde con ELA ha celebrado su error. No es que el médico estuviera poco acertado en su diagnóstico, de hecho sufre una enfermedad mortal que de momento no tiene cura, que avanza y le va dejando secuelas que lo van limitando cada vez más, es que su voluntad, sus ganas de vivir y su deseo de seguir siendo útil a la sociedad, han sido y seguirán siendo más fuertes que la enfermedad, y en lugar de sentarse a esperar la muerte resignado, decidió lanzarse a la calle y aprender a vivir de otra forma, y siguió con sus compromisos profesionales: primero, el de ser designado director general de Deportes de la Junta de Castilla-La Mancha, y ahora, el de coger el bastón de mando de su pueblo. Felicidades y gracias por su gran lección para todos en general y para los políticos en particular.

Tercera. El reconocimiento oficial a estos tres años de lucha tuvo lugar el pasado viernes 31 de mayo Día de la Comunidad, cuando recibió la Medalla de Oro de Castilla -La Mancha por su gran espíritu de superación y sus esfuerzos por visibilizar a los enfermos de ELA, algo por lo que ya es hora de que nadie tenga que esconderse para no ser minimizado. Felicidades por ese premio que se ha ganado a pulso.

A partir del próximo 15 de junio, como nuevo alcalde de su pueblo, tendrá que enfrentarse a una deuda municipal de 13 millones de euros, pero su primera medida será instalar corazones metálicos por todo el pueblo para recoger tapones de plástico cuyos beneficios vayan destinados a sillas de ruedas para los niños que las necesiten por esta terrible enfermedad y a la investigación científica para luchar contra ella. Y estoy segura de que ese pueblo albaceteño, más que por los miguelitos (riquísimos dulces que yo compraba cuando iba y venía en mis tiempos de trabajadora en Alicante), acabará siendo famoso, gracias al mejor de sus alcaldes, por ser el pueblo de los corazones.

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