CARTAS DE LOS LECTORES
Actualizado 09/08/2018

Cientos de miles de personas huyen de ese continente de la pobreza, de la hambruna y la penuria, esto genera una solidaridad en el continente europeo, creando un debate político sobre su acogida que transciende a los países más próximos como España, Italia y Grecia.

Parece que los líderes de la Unión Europea no tienen ideas ni capacidad para ponerse de acuerdo y darle soluciones a este grave problema humanitario. No cabe duda del sentimiento de solidaridad que genera en la población, pero si vemos las cifras del fenómeno, la política de fronteras, el control migratorio, la acogida a los que huyen del hambre, todo esto no constituye una solución, sino más problema. España está a 14 kilómetros de África. Nuestro país puede y debe sin ningún tipo de demagogia, jugar un papel fundamental para la sostenibilidad y el crecimiento económico y social entre los dos continentes. O les damos oportunidades allí, o vendrán aquí a buscarlas. La Unión Europea se enfrenta a un gran reto que determinara su futuro y el de sus ciudadanos, el tema migratorio. El reto tiene dos problemas claros, el primero: una respuesta a corto plazo a su llegada, "para no dejarlos morir de hambre" y el segundo: una solución a largo plazo con una acción conjunta europea que contribuya a impulsar el desarrollo de África.

La forma más extrema de la pobreza es la indigencia, es una supervivencia sin las necesidades más básicas, como alimentos, agua o techo. En regiones de África, casi la mitad de la población vive así; estamos hablando de millones de personas muchos más que la población de Europa. Acoger a miles de personas es una acción necesaria y solidaria, pero no supone ni el principio de la solución del problema.

África es un continente colonizado en los siglos XIX y XX por las potencias europeas con su explotación de sus recursos, abandonando cualquier esfuerzo en generar cultura y desarrollo. El proceso descolonizador fue un desastre, no les dejaron nada bueno, abandonaron a su suerte tribus enfrentadas entre sí, cambiando lanzas por fusiles. Existen países donde ni el Estado ni la administración existen, donde no hay la mas mínima atención primaria a la población y además, la migración se convierte en algo negativo, al perder sus miembros más jóvenes, mas formados y con más posibilidades para producir.

La solución es que la ONU y Europa asuman los errores del pasado y tomen decisiones inteligentes y comprometidas para actuar en estos países y forzar procesos de creación de empleo y riqueza. Esto exige muchos recursos, posiblemente menos que acoger a millones de personas y darles de comer fuera de su tierra. En algunos casos habría que imponer este proceso por la fuerza frente a mandatarios sátrapas y corruptos hasta la saciedad, que viven en la opulencia, mafias disfrazadas de ONG. Todo gracias a la indigencia de la población. Mañana es tarde para buscar soluciones al hambre. Me gustaría equivocarme, pero dudo mucho que estos dirigentes sean capaces de solucionar este problema. Cuando no hay ideas ni principios, todo termina en fracaso, en política con muy malas consecuencias.

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