OPINIóN
Actualizado 23/04/2018
Jesús Garrote

El pasado sábado 14 de abril, en la Casa Escuela Santiago Uno tuvo lugar una interesantísima sesión de formación.

Recién llegados del viaje por Eslovenia, Croacia y Bosnia, que realizamos en autobuses litera ochenta y cuatro, entre chicos y educadores. Primer fin de semana que como todos se hace en voluntariado disfrutando con los chicos y compartiendo arte y ciencia.

Paralelamente a las actividades normales de los chicos, en el aula multiusos hemos tenido una jornada de formación compartida con una asociación de padres adoptivos llamada Pétales.

Tuvimos una primera ponencia sobre el trastorno del apego impartida por una psicóloga que trajeron ellos y que explicó perfectamente algunos comportamientos aparentemente anómalos y que tienen que ver con un cerebro reptil de supervivencia que representa el nervio vago e impide reaccionar con la neocorteza cuando no se necesita estar tan alerta. Después hubo una exposición de buenas prácticas por la asociación inclusive también de Madrid.

Nosotros explicamos qué consiguen nuestros chicos a pesar de tener estos diagnósticos, y terminamos la mañana con una mesa redonda y la comida hecha y servida por nuestros estudiantes de restauración.

La tarde la dedicamos a la salud mental donde tuvimos la suerte de escuchar al jefe de psiquiatría de Salamanca como experto en patología dual. Explicó la correlación entre las adicciones y enfermedades mentales.

La parte más académica terminó con otra mesa redonda dónde también intervinieron nuestros chicos e hijos de estas familias. El colofón lo puso nuestra escuela de circo con una actuación y una visita guiada por Salamanca.

Fue una potente formación para padres y educadores que allí estuvieron y también para chicos. Trabajar en red y juntarse siempre enriquece y ayuda a mejorar nuestra labor.

Vemos la necesidad para los profesores de conocer estas realidades para que no juzguen sin conocer comportamientos que se podrían evitar afrontándolos correctamente. Se podría evitar mucho fracaso escolar.

También se pueden abordar de forma diferente problemas de violencia de género en adolescentes. En algunos casos un chico con trastorno del apego que tiene miedo irrefrenable a perder a su chica, puede sufrir al principio de forma desproporcionada cualquier juego de la chica, sin el control externo de algún educador en algunos momentos, puede haber situaciones de riesgos inasumibles para la chica. Aquí sólo sirve anticiparse, porque los sermones después de que suceda una desgracia ya no servirían. Las intervenciones tienen que ser con los dos.

Igualmente sucede en los colegios cuando se pretende llevar a estos chicos por una educación ordinaria que no da respuesta a su supervivencia y le reproduce traumas por hacerlos sentir inútiles y no válidos, con frivolidad se les puede llevar hasta deseos de suicidio. Pero sigue habiendo profesores que presumen de suspensos. Nuestra experiencia nos ha llevado a integrar socialmente por medio de la formación profesional básica y nuestra aula alternativa, etc.

Podemos decir que tenemos nuevos colaboradores y amigos para seguir recorriendo nuevos caminos para abrir oportunidades a nuestros chicos.

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