El activista se dirige a los jóvenes estudiantes durante su alocución.
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EDUCACIóN
Actualizado 19/04/2018
Charo Alonso

Desde hace años mantiene una enconada lucha para acabar con la esclavitud infantil y otras injusticias

Fiel a su espíritu solidario y cercano a las causas sociales, el IES Mateo Hernández ha pasado la mañana del jueves 19 de abril hablando de la lucha contra le esclavitud infantil de la mano del periodista y activista pakistaní Ullah Khan, un héroe mundial que ha visitado Salamanca para mostrar en la USAL y en diferentes centros educativos una realidad que preferimos no ver.

Periodista y activista, Ullah Khan encontró de casualidad la problemática de la entrega de niños esclavos para saldar deudas, una costumbre de su país que logró erradicar, así como consiguió liberar a miles de niños que trabajaban en las fábricas de alfombras y ropa creando escuelas. Una tarea titánica que le valió la cárcel, la tortura y el exilio. Sin embargo, lejos de amilanarse, este hombre heroico que viene al centro vestido a la pakistaní, de blanco, tranquilo, mesurado y receptivo, sigue alzando la voz contra la esclavitud de los niños y defendiendo el derecho a una educación para todos.

Ante un salón de actos pleno y expectante que escuchó sus palabras en inglés, traducidas por nuestro ayudante de conversación Andrew Wagner, Ullah Khan inquirió directamente a los alumnos diciéndoles que él quería aprender de ellos y que solo con el diálogo pueden arreglarse los problemas. Ante las respuestas un tanto tímidas de los alumnos, quienes afirmaron que no les gustaba el instituto porque se aburrían, el activista les sorprendió diciéndoles que la culpa del problema era de la generación anterior que no había sabido organizar una educación atractiva y sobre todo, que no sabía mostrar lo importante que es la educación aunque después, no se consiga un trabajo.

Una educación que no tienen millones de niños, niños esclavos que se sentían felices en las escuelas de su organización y que cambiaron las herramientas por un bolígrafo, símbolo del conocimiento. Ante un alumnado a ratos desmotivado y dueño de todos los medios para educarse, Ullah Khan contó la historia de Iqbal Masih, el símbolo de la lucha contra la esclavitud infantil y que fue motivo para crear el Día Internacional contra la explotación del trabajo infantil. El niño al que él cuidó como a un hijo y convirtió en un símbolo de su lucha cuando fue asesinado por aquellos que no quieren que nada cambie en las fábricas del Tercer Mundo.

Iqbal muestra su rostro dolorido a los sorprendidos alumnos que no pueden entender como fue entregado por su padre para saldar una deuda y trabajó durante años doce horas seguidas haciendo alfombras hasta que huyó y fue recogido por este hombre que camina entre ellos contando su historia. La historia de un muchacho salvado por un bolígrafo que se convirtió en un símbolo tras su muerte. Su enorme sonrisa tras los años de esclavitud, su defensa de la causa, su inteligencia y su manera de mostrar el cuchillo con el que trabajaba haciendo alfombras, herramienta que también servía a sus amos para castigarle cuando se equivocaba o se cansaba, es la misma historia que la de Malala, quien afirmó también que "Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo".

La historia de Malala y de Iqbal es la de un ejercicio de superación heroico que contaron con la ayuda de quienes se juegan su vida por defender los derechos del niño a vivir en paz, a educarse y a permanecer alejados del trabajo. Con su profunda voz de persona que conoce demasiado bien el sufrimiento, Ullah Khan no recrimina a los alumnos el que afirmen que no quieren estudiar, que todo es muy aburrido. Él, sencillamente, pregunta, inquiere, muestra que la alternativa es infinitamente peor y que lo que a nosotros nos sobra, le falta a la mayoría de los niños del mundo. Niños que trabajan para que nosotros tengamos ropa barata y variada. Una cuestión dolorosa para nosotros porque son nuestras fábricas, nuestras empresas insignias las que contratan en estos países mano de obra infantil, barata y terrible.

Defender la libertad de los niños esclavos con un grito y con un gesto, escuchar al otro... esa ha sido la lección que esta mañana han recibido unos alumnos que, seguramente, hayan salido convencidos de que el respeto por uno mismo parte de la libertad, del progreso conseguido a base de esfuerzos. Lo que a nosotros nos sobra falta en otros lugares, lo sabemos, pero lo que no sabemos es que la camiseta de diez euros que compramos compra también a diez esclavos... y todo con la voz tranquila y profunda de un hombre que no se ha dejado hundir por la desesperación sino que clama más fuerte no solo ante las instituciones desde la Suecia que le dio asilo, sino ante los más jóvenes, aquellos que tienen la misma edad que los niños esclavos y que quisieran, como Iqbal, cambiar la herramienta por ese boli al que no damos importancia.

No se puede pagar el valor de su testimonio, por eso, desde la poesía, el IES quiso regalarle el poema de Miguel Hernández "El niño yunquero", recitado por una de las alumnas, textos que nos recuerda el trabajo infantil, tan cercano también en el tiempo aquí en España. Una lacra contra la que deberíamos luchar todos y no solo escuchando, apoyando la causa de Ullah Khan, sino haciendo un consumo concienciado de aquello que tanto nos gusta, la ropa. Es posible que del salón de actos de este instituto comprometido, que ha recibido la visita del activista gracias al buen hacer de Miguel Ángel, el encargado de convivencia, alguien haya salido dispuesto a hacer su pequeña pelea contra la injusticia. Es posible que germine en nosotros la semilla de esta palabra dolorosa. Y alcen el brazo y griten que son libres, libres, libres, libres.

Texto: Charo Alonso

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