Presentación de la nueva muestra en la Casa Lis / Foto de Alejandro López
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CULTURA
Actualizado 25/10/2017
Redacción

Las obras que se muestran en ella forman parte de la donación que el mecenas salmantino realizó a la fundación homónima en 1995, legado de pintura de caballete que el Museo Art Nouveau y Art Déco ha completado durante sus veintidós años de vida

El Museo Art Nouveau y Art Déco ? Casa Lis (Salamanca) ha inaugurado hoy la exposición de Arte Contemporáneo de la Colección Manuel Ramos Andrade. Las obras que se muestran en ella forman parte de la donación que el mecenas salmantino realizó a la fundación homónima en 1995, legado de pintura de caballete que el Museo Art Nouveau y Art Déco ? Casa Lis ha completado durante sus veintidós años de vida con la adquisición de una importante colección de obra gráfica. La heterogénea colección resultante de ello y nunca expuesta hasta ahora aúna los gustos y tendencias del momento en que Ramos Andrade la comenzó con el deseo de sumar obras pictóricas a su donación de artes decorativas. En esta heterogénea colección que permanecerá expuesta hasta el mes de marzo de 2018 destaca una representación interesante del Informalismo con obras de Menchu Lamas, Antón Patiño, Josep Guinovart o Albert Gonzalo.

El Museo cuenta con una importante colección de obra gráfica que se ha ido formado a lo largo de sus 22 años de vida. Dentro esta colección nos encontramos con aguafuertes, litografías o serigrafías, entre otras técnicas del arte del grabado, de artistas como Josep Guinovart, Eduardo Arroyo, Antonio Saura, Rafael Aberti, Fernando Bellver, Gerhard Hofmann, Juan Genovés, Eduardo Arraz-Bravo, Javier Mariscal, entre otros. Se propone un recorrido a través del arte que se está realizando en España a partir de los años 70 abordando así las nuevas corrientes que surgen rompiendo con lo realizado hasta entonces.

Uno de los principales movimientos artísticos que podemos observar a través de la muestra es el Informalismo, con artistas tan relevantes como Josep Guinovart, Antonio Saura, Menchu Lamas, Antón Patiño o Albert Gonzalo. Este movimiento se desarrolla en Europa después de la Segunda Guerra Mundial utilizando un lenguaje abstracto, donde los materiales desempeñan un papel decisivo.

Se trata de un movimiento con una fuerte presencia de la personalidad del artista a través de las técnicas y los materiales. Se caracteriza por un tipo de abstracción amorfa, exaltación del azar y la improvisación. Hay un rechazo de la construcción premeditada y una base ideológica fuertemente vinculada con el existencialismo. Los artistas informalistas utilizan una gran cantidad de técnicas para desarrollar su estilo personal e introspectivo, buscando explorar al máximo la expresividad de los materiales de ahí, que surjan diferentes corrientes informalistas como el arte gestual, la pintura matérica, el tachismo o el arte bruto.

Otro de los artistas que podemos contemplar a través de su obra gráfica es Eduardo Arroyo, pintor por excelencia de la transición. Arroyo aporta a la tradición pictórica española una nueva categoría narrativa: humor, ironía y chispeante verbalización figurativa. Su pintura de los años sesenta se aproxima a los postulados de la Nueva Figuración que por su vertiente más política se encuentra cercana a su vez a los presupuesto del Arte Pop. No obstante su obra está dominada por la temática española, interpretada desde la ironía y la crítica en respuesta a la situación política del país. Representa la continuidad de una identidad de artistas que generaron las vanguardias en los años treinta y a cuya configuración contribuyen decisivamente artistas españoles como Pablo Picasso y Joan Miró. En el caso de Arroyo, se trata de una identidad marcada por las pautas de comportamiento de "lo español", lo que influye en su trayectoria creativa.

Dentro de la pintura de caballete, se exponen obras de gran formato de artistas como Menchu Lamas, que aportó un fuerte impulso de renovación y frescura al arte contemporáneo, o Albert Gonzalo, pintor pre-vanguardistas que busca su fuente de inspiración en mundos lejanos.

Entre los autores, podemos destacar a Jaume Genovart Llopis, de formación autodidacta, con un estilo que fue absorbiendo influencias expresionistas y surrealistas, evolucionando a partir de ellas hacia una abstracción lírica de gestos caligráficos, arabescos, letras y figuras lineales en vistosas tintas planas con efecto musical.

En la muestra, se dedica un espacio importante a la obra de Josep Guinovart, uno de los pintores españoles más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Sus obras se caracterizan por el contenido expresivo que pretende transmitir mediante signos y trazos de gran colorido. También incorpora materiales como el barro, la paja o el cemento y realiza algunas obras de contenido social y político. Guinovart estuvo ligado al grupo Dau al Set y fue uno de los fundadores del grupo Tahull (1955), junto con Jaume Muxart, Tàpies y Tharrats. Durante los primeros años de su trayectoria realiza pinturas murales, decoraciones teatrales, carteles e ilustraciones. En 1957, su pintura abandona la figuración para adentrarse en los movimientos vanguardistas. Recorre el cubismo, la abstracción, el informalismo, el pop art, las técnicas del collage y el ensamblaje, manteniendo una gran vinculación con la cultura mediterránea.

Otra zona de la exposición es la dedicada a la ópera, donde se pueden contemplar obras de Antonio Saura y Fernando Bellver estableciendo un vínculo temático. De Antonio Saura se exponen las cuatro serigrafías de la serie Carmen que están relacionadas con los cuatro telones que pintó para la representación de la ópera Carmen realizada en el Staatstheater de Stuttgart en 1991 en colaboración con Carlos Saura y con Luis García Navarro. El mito de Carmen, sobre el que Saura publicó un texto en El Paseante, es aquí recreado de forma desenfadada, con una desbordante riqueza plástica, mediante un dibujo de ritmo vertiginoso y un colorido que quiere, en cada caso, aludir al estado emocional que marcará el argumento de cada acto.

De Fernando Bellver contamos con la serie de estampas digitales "Joyas de la ópera" en las que representan la estética, el dramatismo, el derroche pasional y el colorido que caracterizan al universo de la ópera. El estilo gráfico está basado en el cartelismo de los años 20 y 30, tomando como icono único las caras idealizadas de las mujeres que representan a cada ópera. Además de los autores indicados, se suma a ellos la original y particular visión de las calles de Barcelona de Javier Mariscal creando una imagen lúdica y festiva de la ciudad. Fascinado por la arquitectura barcelonesa y por el legado de Gaudí, ha creado las serigrafías Oda a Gaudí I y II para celebrar el 150 aniversario del arquitecto catalán.

Siguiendo con la temática de la ciudad Condal, Gerhard Hofmann muestra otra visión del paisaje urbano barcelonés. Los motivos de los aguafuertes no son descripciones de la realidad, sino recreaciones desbordantes de fantasía y color en las que se funden como en un zoom fotográfico y se mezclan como en un caleidoscopio diferentes elementos arquitectónicos y paisajísticos de valor emblemático.

Fotos de Alejandro López

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