Andén de la Estación de Ferrocarril de Vilar Formoso, con los famosos azulejos de João Alves de Sá
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SOCIEDAD
Actualizado 24/08/2017
Raquel Martín-Garay

La historiadora se encuentra estos días en la localidad portuguesa supervisando el museo que será inaugurado el sábado por el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa

Margarida de Magalhães Ramalho es una historiadora e investigadora portuguesa que, sobre todo en estos últimos veinte años, se ha dedicado a la recopilación de documentos -y de las historias que siempre hay detrás de ellos-, relacionados con el papel que desempeñó Portugal durante la Segunda Guerra Mundial.

Es autora de varios libros sobre esta temática como 'Lisboa: Uma Cidade em Tempo de Guerra' (2012, INCM) o 'O Comboio de Luxemburgo' (2016, Esfera dos Livros), éste último escrito junto con Irene Flunser Pimentel.

A finales de los años noventa comenzó una importante investigación que, en principio, estaba destinada a recoger información sobre los refugiados que durante la Segunda Guerra Mundial habían llegado a Figueira da Foz, cuya Cámara Municipal planeaba un proyecto museístico en la ciudad sobre esta materia. Finalmente, ese trabajo no salió adelante, pero Margarida ya contaba con numerosa documentación e historias de vida contadas de primera mano y, sobre todo, había sido picada por la curiosidad de conocer más y más sobre un momento histórico que tiene todas las variables para resultar atractivo: viaje, figuras singulares, héroes, traiciones, huídas, poder, alianzas, diplomacia y espías.

Muchas de las personas protagonistas de estas historias o sus descendientes soy hoy en día amigos personales de Margarida.

Margarida de Magalhães Ramalho nació el 3 de abril de 1954 en Lisboa. Ese mismo día y en esa misma ciudad moría Aristides de Sousa Mendes, el cónsul portugués en Burdeos que en junio de 1940 emitió miles de visados para refugiados cuyo paso por Portugal, en principio, estaba prohibido. Margarida sólo reparó en esta coincidencia en 1988, cuando, estando viendo la RTP (Radio y Televisión Portuguesa) descubrió un documental que contaba los pormenores de la vida de este cónsul portugués.

La tela que es la vida a veces se teje con aparentes casualidades

Durante años se había dedicado principalmente ?y continúo haciéndolo hasta 2005- a dirigir las excavaciones arqueológicas de la Fortaleza Nuestra Señora de la Luz en Cascais. También trabajó durante cinco años en la preparación de la EXPO de Lisboa de 1998. Fue en esta época, y porque también trabajaba en el pabellón de Portugal para la EXPO, cuando conoció a la arquitecta Luísa Pacheco Marques, creadora del edificio que albergará el Museo Vilar Formoso Fronteira da Paz.

Motivada cada vez más por la investigación histórica y la escritura, estos últimos años Margarida ha trabajado como freelancer, organizando varias exposiciones. Uno de sus últimos proyectos es la argumentación histórica de este museo que está a punto de abrir sus puertas en Vilar Formoso.

Ha publicado decenas de libros en su área, en octubre de 2014 publicó "Vilar Formoso Fronteira da Paz", editado por la Cámara Municipal de Almeida.

Vilar Formoso fue y sigue siendo, -hoy ya sin actividad aduanera-, el principal puesto fronterizo de Portugal. Esto hace que en sus calles, en sus plazas, en las casas de alguno de sus habitantes, en el edificio de la antigua "alfândega" (aduana) y en su estación de ferrocarril se hayan acumulado historias de vida de las gentes que por aquí han pasado, hacia un lado y hacia el otro, en periodos más tranquilos o más conturbados de la Historia reciente de Europa y de la suya propia.

El 1 de julio de 1882 comienza la relación de Vilar Formoso con el ferrocarril: se abre la línea ferroviaria entre Figueira da Foz y Vilar Formoso, ligándola también con Salamanca, lo que hace que la vida de esta villa provinciana del interior cambie por completo.

Pero es sobre todo debido a la llegada del Sud Express, que une Madrid y Lisboa a partir de 1897 cuando Vilar Formoso se convierte en la principal frontera internacional de Portugal.

Es en esa época cuando surge el Vilar Formoso que conocemos hoy, puesto que el antiguo núcleo de población se encontraba más allá del riachuelo Tourões. Nace entonces un nuevo pueblo alrededor de la estación de ferrocarril, sustentado por el comercio y la hostelería.

Durante los años treinta del siglo XX la estación es objeto de obras de remodelación y ampliación y sus fachadas son decoradas con los paneles de azulejos que hoy la hacen tan reconocible y que son de gran calidad artística. Fueron obra de João Alves de Sá y el objetivo era mostrar al visitante un resumen de todo lo mejor que Portugal tenía, a través de paneles que funcionaban como postales turísticas.

En 1939 se abrió en Vilar Formoso la primera Oficina de Turismo de Portugal, lo que da muestra de la importancia que se le otorgaba a la villa como lugar de paso de viajeros.

Pocos meses después, y sobre todo a partir de junio de 1940, la Estación de Trenes de Vilar Formoso se convertirá en lo primero que vean los refugiados que aquí van a llegar por centenas. Pero no todos llegaron en tren, muchos lo hacían por carretera, teniendo que esperar días haciendo cola en sus coches hasta que sus papeles eran validados en la Aduana.

Cuenta en su libro Margarida de Magalhães Ramalho, cómo a los habitantes de Vilar Formoso les sorprendía la alegría que estos refugiados manifestaban. Si venían huyendo de una guerra, ¿qué podía explicar su felicidad? Se mostraban confiados porque ahora ya sí se sentían a salvo, habían logrado llegar a la complicada meta que era Portugal, habían atravesado media Europa y en el tramo final una España devastada por la guerra y llegaban a un país de vida tranquila y gente hospitalaria. Ya sólo un océano los separaba del destino final de su viaje.

En el libro Margarida recoge muchos testimonios de refugiados que pasaron por Vilar Formoso durante ese tiempo, sobre todo, durante los meses de junio y julio de 1940. Algunos son testimonios realizados personalmente a la autora y que refleja en su libro, como los de Joe Dresner, Esther Halpern Dresner, Anny Buchstab Cury, Rachel Galler Wolf o el profesor Adriano Rodrigues, testigo en su juventud de la llegada de esos refugiados y cuyas memorias fueron grabadas en 2013 dentro de los trabajos de investigación de este libro.

Otros son testimonios que han dejado escritos sus protagonistas, como es el caso de George Rony, de origen ruso y que plasmó esta etapa de su vida en su libro "This, Too, Shall Pass Away", al que pertenece este fragmento también recogido en "Vilar Formoso Fronteira da Paz":

"?hasta por la tarde no conseguimos pasar la frontera y la aduana y continuar nuestro camino. Estábamos con un estado de ánimo maravilloso. Antes de nuestro delicioso almuerzo, fui a buscar mi cámara de filmar, que no había usado desde que dejamos París e hice algunas tomas de la multitud de refugiados"

Esa película filmada por George Rony se encuentra hoy en la Cinemateca Portuguesa, en el Corredor de la Libertad del Museo Virtual Aristides de Sousa Mendes (mvasm.sapo.pt) y va a estar también en el museo de Vilar Formoso.

Suzanne Chantal escribió "Dios no duerme", publicado en Lisboa en 1944 sobre su viaje como refugiada.

El rabino Jacob Kruger, Regina Weiss, Betty Harrys o Renée Galler dejaron grabados sus testimonios en la USC Shoah Foundation.

La autora hace un extenso trabajo de documentación y recogida de nuevos testimonios, con los que consigue aproximarse al lector, a quien sus propios protagonistas vienen a contarle su viaje y cómo se sintieron.

Asimismo, se detiene en averiguar cómo vivieron esos refugiados el tiempo que pasaron en Portugal antes de poder embarcarse al Nuevo Mundo. Es interesante descubrir cómo influyeron en la población de las localidades donde se instalaron, como vinieron a alborotar un poco las tranquilas vidas de esos lugares. Ninguno de los que pasaba por Vilar Formoso se quedaba en las tierras del interior de Portugal, en primer lugar, porque necesitaban aproximarse lo más posible a los puertos desde los que partirían, sobre todo, Lisboa y Oporto. Pero también porque las localidades interiores no contaban con la oferta hotelera de que disponían el litoral y algunos núcleos termales.

Así pues, los refugiados se instalaron principalmente en Lisboa ?que pronto, ya antes incluso de 1940 quedó completa y sin capacidad de recibir más refugiados-, en Figueira da Foz, Coimbra, Caldas da Rainha, Oporto, Luso, Curia, Buçaco, Lousa de Cima, Ericeira, Estoril, Cascais y Sintra (estas últimas ya habituadas a la presencia de turistas internacionales).

La mayoría de los que llegaban tenían costumbres más liberales y su forma de vestir era más moderna, muchos de ellos eran personas con posibles y su estilo de vida llamaba la atención de los habitantes de alguna de estas tierras más mojigatas.

El libro "Vilar Formoso Fronteira da Paz" está estructurado en 7 capítulos que nos introducen en el origen de la llegada de los refugiados, su paso por Portugal y el acompañamiento hasta su partida, casi siempre hacia Estados Unidos.

Estos 7 capítulos son los siguientes: Gente como nosotros. El inicio de la pesadilla. El viaje. Vilar Formoso frontera de paz. Por tierras de Portugal. La Partida.

Entrevista con Margarida de Magalhães Ramalho

¿Qué le llevó a interesarse por el tema de los refugiados en Portugal durante la Segunda Guerra Mundial?

Había realizado algunos estudios al respecto, pero fue cuando la Cámara Municipal de Figueira da Foz hacia el año 2000 me propuso realizar un trabajo de investigación sobre los refugiados que se habían instalado allí durante ese periodo cuando empecé a descubrir montones de historias.

¿Qué le sorprendió más de todo lo descubierto?

Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la propia manera cómo han ido surgiendo las cosas, un proceso plagado de aparentes casualidades, un hilo del que tirar y comenzar a fluir historias que llevaban a otras historias.

De los refugiados que pasaron por Vilar Formoso, ¿qué figura y qué historia le atrae más?

Los relatos son muy duros, en algunas historias me impliqué más y puedo decir que alguno de sus protagonistas o sus familias hoy son amigos míos. Pero las cosas surgieron espontáneamente, como por casualidad. Por ejemplo, yo había mantenido contacto escrito con Anny Buchstab Cury, hija de uno de esos refugiados que pasaron por Vilar Formoso y que vive en Estados Unidos, y me había dejado su testimonio. A comienzos de los años dos mil me dijo que iba a venir a Portugal en un viaje personal. Me dijo que pasaría unos días en la localidad de Óbidos. Y no me dijo nada más. Bien, entonces yo empecé a pensar?pero, ¡cómo es posible que esta mujer vaya a estar aquí, en Portugal, tan cerca, y yo no hable con ella! Inmediatamente cogí el listín telefónico y empecé a llamar a hoteles en Óbidos preguntando si se encontraba alojada allí una señora con ese nombre, hasta que ¡la encontré! Cogí a la familia y nos presentamos en su hotel. Se quedó sorprendida. Empezamos a hablar y cuando ya nos despedíamos me dijo que tenía mucha pena, porque le hubiese gustado conocer a la familia del señor que le dio trabajo a su padre en las dársenas del puerto de Figueira da Foz; se había portado muy bien con él, dándole trabajo sin tener papeles y escribiendo a su partida una carta de recomendación por si la necesitaba para encontrar un nuevo empleo. Sin embargo, sólo contaba con esa carta de recomendación y, en ella, no se lograba leer el nombre del director que la firmaba. Como yo había trabajado con la Cámara de Figueira da Foz, le dije que se lo comentaría al Presidente, por si desde la Cámara podían darnos alguna información. Cuando le conté la historia al Presidente se mostró muy impactado y me pidió que Anny Buchstab fuese a verle. Anny le llevó la carta de recomendación cuya firma ilegible no sabíamos a quién correspondía y asombradas escuchamos cómo el Presidente de la Cámara de Figueira da Foz nos revelaba que era la firma de su padre, que su padre era el responsable del puerto de Figueira en 1940 y que era su padre quien le había dado trabajo al de Anny y escrito su carta de recomendación. Así fue cómo Anny Buchstab pudo agradecer personalmente a la familia del benefactor de su padre lo que había hecho por él y por su familia.

¿Cuánto tiempo le llevó escribir este libro?

Yo ya tenía mucho material documentado cuando en 2012 comenzó el proyecto de este Museo de Vilar Formoso y me propusieron hacer la parte historiográfica. En 2013 comencé a escribir el libro, que fue publicado en octubre de 2014. Lo curioso ha sido que después de publicarlo me han llegado muchas historias más. Como, por ejemplo, la del hijo del responsable de la Oficina de Turismo de Vilar Formoso en 1940. Vilar Formoso fue el primer lugar de Portugal que contó con una oficina de turismo; se contrató para ella a un hombre muy culto que hablaba cinco o seis idiomas, condiciones que en la época no eran muy frecuentes. Pues bien, el hijo de ese señor, que hoy vive en Suiza, contactó conmigo después de la publicación del libro, me contó que lo había leído y me habló del trabajo de su padre en la oficina de turismo de Vilar Formoso, donde él mismo había vivido con pocos años. Me ha aportado mucha información de lo que pasó aquellos días a través de los diarios que escribía su padre.

La literatura y el cine se han interesado mucho por este periodo y por esta temática, que no deja de tener un componente de glamour. ¿Fueron tantas las personas relevantes que pasaron por aquí al inicio de la Segunda Guerra Mundial?

No todas eran personas o familias adineradas ni influyentes ni bien relacionadas, naturalmente que no, había de todo. Pero es cierto que muchas de las personas que pasaron por esta frontera y se instalaron provisionalmente en Portugal eran personas formadas y que habían tenido una buena vida. Pasaron apellidos destacados de la realeza austriaca, belga o luxemburguesa, como los Habsburgo; de las finanzas, como los Rothschild; también artistas como Antoine de Saint-Exupéry o las actrices Marie Glory y Nora Gregor. Pero la mayoría de los que llegaban eran familias de clase media.

En algunos de los entornos a los que llegaban, la vida se alborotaba un poco, porque sus costumbres eran más modernas. En general, la población los acogió muy bien y así lo destacan todos en sus testimonios.

¿Cuál es la historia del "Tren Maldito"?

Desgraciadamente, no todos los refugiados que pasaron por Vilar Formoso fueron acogidos en Portugal. Además de los que llegaban por carretera, vinieron cuatro grandes trenes cargados con cientos de pasajeros que huían de la guerra. Los que llegaron en los dos primeros fueron autorizados a entrar en Portugal sin problemas, los del cuarto también, sin embargo, los del tercer tren nunca pudieron pasar de Vilar Formoso.

El 7 de noviembre de 1940 había partido un tren de Luxemburgo con 297 pasajeros judíos hacia Portugal. El nazismo intentó crear en Luxemburgo el primer país libre de judíos. En el ámbito de ese programa, estos judíos, que eran apátridas, -no poseían ningún tipo de documentación-, fueron metidos en este tren en el que viajaban acompañados por oficiales de la Gestapo uniformados y armados. En ese momento en Vilar Formoso ya se había instalado una unidad reforzada de la PVDE, la Policía de Vigilancia y Defensa del Estado, debido a lo que había sucedido con los millares de refugiados con visado de Sousa Mendes. Ahora las comprobaciones sobre la identidad de los que intentaban entrar en Portugal eran mucho más rigurosas. Parece ser que fue el hecho de venir escoltados por oficiales alemanes lo que supuso el impedimento para que pudieran pasar cuando el tren llegó a Vilar Formoso el 11 de noviembre, ya que eso suponía una injerencia en la soberanía portuguesa, que se había declarado neutral en la guerra. Provocó todo un conflicto diplomático. El responsable de la Comlux en Lisboa, Albert Nussbaum, que se encontraba en Vilar Formoso para recibir a sus compatriotas, -entre los cuales viajaban su madre y otros parientes-, intenta mover todos los hilos diplomáticos a su alcance para resolver la situación y que los refugiados puedan llegar hasta Luso, la localidad termal portuguesa donde ya los estaban esperando, pues venían con visados para Portugal, primero, y después para Cuba. También el Jefe de la PVDE en ese momento, Agostinho Lourenço se desplaza a Vilar Formoso. Durante 10 largos días los pasajeros no pueden bajar del tren. Con hambre, frío y condiciones higiénicas precarias, son ayudados por la población local, que prepara grandes cazuelas de sopa, pan y café y se lo hace llegar a los refugiados a través de las ventanillas. El 20 de noviembre el tren es obligado a dar la vuelta. Llegan a Hendaya exhaustos, una mujer muere por el camino. Una vez en Francia, son internados en el campo de concentración de Musseroles, cerca de Bayona. La mayoría consigue escapar en las semanas siguientes, pues la vigilancia no es muy intensa, pero se sabe que, al menos cincuenta de ellos, son trasportados a otros campos de exterminio y nunca más se vuelve a saber de ellos. La familia Galler estuvo en ese tren, en el Tren de Luxemburgo, el Tren Maldito y sus testimonios han sido muy valiosos. La fotografía tomada por Joseph Galler desde el interior del tren ha sido la elegida para la portada de mi libro.

"Soy hijo de Renée Galler y, tanto yo, que en ese momento tenía cinco años, como mi hermana, con dos, estábamos en ese tren.

Me acuerdo que no podíamos salir nunca del tren y que éste, de vez en cuando, tenía que salir de la vía para regresar, poco después, al mismo sitio. Muchos años más tarde mi madre me contó que fueron los habitantes de este pueblo quienes nos ayudaron a los refugiados que estábamos en aquel tren, trayéndonos agua y comida.

En mi nombre, en nombre de mi hermana y en nombre de mis padres, que ya fallecieron, quiero agradecerles de todo corazón todo lo que hicieron por nosotros.

Que Dios bendiga Vilar Formoso por la humanidad que tuvo con aquellos extranjeros hace 73 años. Que tenga yo el privilegio de ser capaz, a lo largo de mi vida, de transmitir esa bondad a los demás"

Henry Galler, Vilar Formoso 2013

Fotos: Raquel Martín-Garay / Archivos

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