OPINIóN
Actualizado 28/05/2017
Redacción

Hay un proyecto hermoso, que va desarrollando su itinerario, a lo largo y ancho de nuestras tierras peninsulares e insulares, proyectado por el grupo de artistas madrileño "Boamistura", que, con el nombre de "Laberintos líricos", quiere establecer una alianza ?muy contemporánea? entre arte y poesía, a través de intervenciones en espacios urbanos, transitados libremente por la ciudadanía.

Se trata de una intervención, en cada una de las ciudades españolas declaradas por la UNESCO "Patrimonio de la Humanidad", que tiene como base o raíz unos versos de un poeta vinculado con cada una de las ciudades en las que se están desarrollando tales acciones artísticas.

Son intervenciones en espacios públicos, al aire libre, que, como su propio título indica, establecen laberintos verbales y espaciales, a través de los que cada contemplador puede echar la imaginación a volar, para configurar sentidos y bellezas nuevas.

La intervención artística en Salamanca tiene lugar en la plaza del Concilio de Trento, una de las más hermosas y emblemáticas del centro histórico y monumental salmantino. Fue inaugurada el pasado viernes, día 26 de mayo, y permanece expuesta todo el fin de semana, tanto ayer sábado, como hoy domingo, último día para poder contemplarla. Se basa en un poema de nuestro primer libro, 'El tiempo que nos teje' (publicado en 1982), que, sin título, indica en su brevedad: "Atravesaron las ciudades: / Buscaron el lugar en que los dioses / Esconden el secreto de la dicha. / Sólo hallaron cenizas, / Perpetuos laberintos donde se esfuma todo."

La intervención artística que realiza "Boamistura" con el poema (estuvieron en su presentación, la mañana del viernes, dos de sus componentes: Pablo y María) consiste en recoger el último verso ("Perpetuos laberintos donde se esfuma todo") en una serie de pilares dispuestos en el centro de la plaza, y relacionados entre sí como una constelación de signos, que cada contemplador ha de circunvalar para ir interpretando y descubriendo las sílabas del verso.

Tales pilares, completamente blancos, aparecen tatuados con los signos de tal verso, letra a letra, y utilizando distintos colores, en cada uno de los cuatro flancos a través de los que se puede leer el enunciado del verso: azul, rojo, verde y anaranjado.

Hablábamos de constelación de signos. Es el primer concepto que se nos impone. Los pilares con sus geometrías blancas, perfectamente configurados, acogen, trazadas en mayúsculas impolutas y con esmerada consecución, unas letras que nos llevan a un sustantivo que capta toda la significación ("laberintos") y a un verbo que nos lleva a evocaciones nada optimistas ("se esfuma").

Pero, tras el concepto de constelación, se nos impone el de bosque. Los pilares de tal intervención artística se configuran ?tal y como los percibe nuestra imaginación? como un bosque. Porque la asociación entre laberinto y bosque nos lleva a parecidos elementos: deambular, perderse, tratar de encontrar lo misterioso, lo secreto, esos espacios de interior, hasta cierto punto protectores, que tanto los bosques como los laberintos nos proporcionan.

"Laberintos líricos". Hermosa intervención artística de "Boamistura", a partir de una alianza entre el arte y la palabra poética. Una propuesta muy contemporánea (arte en territorios públicos), con un sugestivo título de raigambre juanramoniana.

Un alto modo de celebrar esa distinción de Salamanca (ciudad con vocación universalista) como Patrimonio de la Humanidad, que, ya desde hace años, le otorgara a nuestra ciudad nada menos que la UNESCO.

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