OPINIóN
Actualizado 18/02/2017
José Antonio Mirón

El último Barómetro Sanitario elaborado por el Ministerio de Sanidad en 2015 recoge la opinión de los españoles sobre el funcionamiento del Sistema Nacional de la Salud (SNS). Los aspectos que son susceptibles de mejora se relacionan con los tiempos de acceso a los servicios, por las demoras en las citas en Atención Primaria y en la Atención Hospitalaria y, en la hospitalización programada. Cabe destacar que la valoración en general del SNS es positiva; pero cada vez existe más pesimismo en cuanto a la evolución de los servicios sanitarios que presta el SNS. Comparto esta percepción, que viene aumentado, debido entre otras razones, a la excesiva demanda y utilización del sistema sanitario que aumenta progresivamente por los retos asistenciales planteados, cronicidad y envejecimiento y, porque la cultura predominante en gran parte de la población es resolverlo todo, incluso el aburrimiento, yendo al médico e incluso al hospital a través de las urgencias. Esta actitud comienza a ser tan nociva o más que la mala gestión para el conjunto del sistema sanitario, fundamentalmente porque influye negativamente en su Calidad y la Seguridad del Paciente y, porque se produce un sobre-diagnóstico y excesivos tratamientos que provocan una medicalización de la vida que no está exenta de riesgos. Además, esta conducta perjudica la sostenibilidad del sistema público dado que el uso excesivo de los servicios y prestaciones conlleva que muchos de ellos sean inadecuados e innecesarios desde el punto de vista clínico, por su alta sensibilidad y escasa especificidad. También porque se dedican demasiados recursos y costes a problemas leves que deberían ser resueltos, con sentido común una parte y, con educación sanitaria y autocuidados, una gran mayoría.

Los españoles tienen derecho a exigir; pero también tienen el deber de proteger su SNS siendo conscientes que utilizar los recursos sin ser necesarios supone un aumento de gastos innecesarios y, los recursos son limitados. Además, la saturación de los servicios se asocia a caídas en los niveles de Calidad, a un mayor número de errores y, a que los profesionales tengan más dificultades para distinguir entre las patologías transcendentes, por ser graves y de mal pronóstico, de las intranscendentes.

Los españoles siguen prefiriendo la Sanidad Pública frente a la privada; cosa lógica porque ésta cumple una labor social y, aunque el 63,7 % de los ciudadanos manifiestan que el sistema sanitario funciona "bien" o "bastante bien", refieren que necesita cambios. Estoy de acuerdo, se tiene que cambiar la gestión, debe ser profesional para cambiar la organización de los recursos y, que respondan de manera efectiva a los retos asistenciales. Los pacientes también deben cambiar y, participar activamente en el proceso de autogestión de sus problemas de Salud y enfermedades.

Por último, si la serie histórica lleva un evolución negativa, ya va siendo hora de abordar este tema en el Consejo Interterritorial de la Salud para decisiones consensuadas y mejorar la efectividad y la eficiencia del SNS y, también, para resolver su falta de equidad territorial en sus procesos asistenciales, estableciendo un única tarjeta sanitaria nacional como el DNI.

En mi opinión, hay que seguir apostando por una Sanidad de Calidad y Segura tomando decisiones de gestión competentes en un contexto adecuado de Educación Sanitaria para adecuar la demanda y su utilización a lo necesario y adecuado.

JAMCA

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