OPINIóN
Actualizado 10/01/2017
Francisco Delgado

La tertulia que hace numerosos años se reúne semanalmente en un hotel salmantino ha conseguido poseer los dos criterios que se consideran la prueba de que su funcionamiento es exitoso: por una parte su larga existencia desde que se inició y por otra el nivel de participantes alcanzado, que es en la actualidad el de treinta participantes, de media, por reunión.

Son numerosos los factores que determinan el éxito de esta tertulia; señalaremos algunos, clásicos, para que un grupo funcione productivamente, según la psicología social. En primer lugar la composición del grupo, ni excesivamente homogénea, en cuanto a edad, sexo, nivel cultural, cosmovisión?ni excesivamente heterogéneo: es un grupo en el que aunque predominan en él los jubilados, antiguos profesores de universidad, de instituto, o de múltiples profesiones y oficios (químicos, médicos, periodistas, artistas, funcionarios?) hay subgrupos de mediana edad y de jóvenes, que dan al grupo esa heterogeneidad necesaria para los intercambios enriquecedores. En segundo lugar el líder o moderador del grupo posee las características que le hacen ser un buen conductor grupal: aúna el método y la norma basada en el respeto, (para que la palabra no se monopolice, sino fluya ágilmente de unos a otros), con la actitud abierta y receptiva a las distintas intervenciones; hay una aceptación unánime de este moderador, tanto intelectual como emocionalmente.

Y en tercer lugar, el método empleado en las reuniones se revela como suficientemente atractivo para la mayoría: hay una primera parte en la que un experto en el tema a debatir expone durante una hora aproximadamente su visión del mismo y a continuación el grupo toma libremente la palabra para hacer aportaciones, preguntas, o para expresar dudas o puntos de vista nuevos, no contenidos en la exposición inicial.

A estos tres clásicos factores, la composición del grupo, el líder y el método empleado, añadiré por último la rica variedad de temas tratados: desde asuntos prácticos como aspectos financieros o sanitarios referidos a la tercera edad, a temas sociopolíticos tanto de nuestro presente nacional como internacional, o temas de naturaleza artística (musicales, pictóricos, cinematográficos, literarios, etc).

La primera reunión del nuevo año fue dedicada a una autorreflexión sobre el funcionamiento del grupo. Una mayoría de mujeres tertulianas coincidió en la positiva actitud emocional que emanaba del grupo, además del enriquecimiento cultural vivido en cada debate.

En resumen, la tertulia salmantina de Rona Dalba es una pequeña joya, cultural y humana, que representa la mejor Salamanca, esa que desea ser verdaderamente, no solo como lema, una ciudad de cultura y saberes.

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