OPINIóN
Actualizado 27/12/2016
Miguel Ángel Perfecto

Falta ya muy poco para que Obama se convierta en expresidente de los Estados Unidos y sea recordado como el primer presidente negro de su historia. Ahora bien, la gran esperanza creada en todo el mundo con aquel Yes, We can de la campaña demócrata se fue desvaneciendo con el tiempo.
En la contundente victoria republicana ha tenido mucho que ver el balance desastroso del Gobierno de Obama y el partido demócrata en estos ocho años. Apenas podemos aplaudir la estabilización económica mediante el apoyo financiero a la banca y las actividades económicas en general, mientras la globalización económica y el traslado de empresas a Asia ha reducido considerablemente el tejido industrial de Estados Unidos y ha incrementado las desigualdades sociales. Y ¿qué decir de su batalla por la Sanidad pública?, el resultado, pequeñas migajas que no resuelven la ausencia de un verdadero Estado de Bienestar en USA.
Lo peor, el balance desastroso en la política exterior, una política exterior continuista de la acción imperial de George Bush Junior y que se basa en varias líneas de actuación: la desestabilización del mundo árabe con el falaz argumento de luchar contra las dictaduras y a favor de los derechos humanos y el reforzamiento de la OTAN y las acciones militares en todo el mundo con el pretexto del peligro ruso, Putin es ahora el nuevo Stalin que conviene controlar.
Estas líneas de actuación que vienen de la época Reagan y han sido seguidas por Obama han ocasionado convulsiones trágicas en distintas partes del mundo, tanto en Oriente Medio, como el Norte de Africa o Ucrania y la península de Crimea.
Analicemos por partes esta belicosa política imperial.
Por lo que se refiere a la desestabilización del mundo árabe tiene un doble objetivo: proteger al Estado de Israel, cercar a la República de Irán y limitar el apoyo del nacionalismo árabe a Rusia. Estos propósitos se iniciaron con la invasión de Irak primero y la intervención directa para derribar la dictadura de Assad en Siria y al mismo tiempo con el apoyo militar y financiero a grupos islamistas en todo el Norte de Africa con el señuelo propagandístico de "las Primaveras Árabes".
Los medios occidentales controlados por USA jaleraron las manifestaciones contra los dictadores de Egipto, Túnez, Argelia o Libia, librando en cambio a su amigo marroquí, e impulsaron el fin de Gadafi y su tiranía en Libia. Todo ello en aras de lo que eufemísticamente denominaron "intervenciones militares humanitarias". ¿Cuál ha sido el resultado de esa infame política imperial?. Los resultados están a la vista, Libia es un Estado fallido controlado por los islamistas radicales que mantienen una fuerza considerable en toda Africa, mientras la democracia sigue brillando por su ausencia en esos países.
No conviene olvidar las catástrofes de Irak y Siria y señalar a sus máximos responsables, los gobiernos de Estados Unidos y de Europa que han logrado la destrucción de dos países, la muerte y desolación de sus habitantes, la emigración masiva por causa de la guerra y han engendrado una guerra civil sectaria en todo Oriente Medio de tintes religiosos: sunnitas frente a chiitas y el islamismo radical contra todos. Las consecuencias de esta desestabilización de Oriente Medio son imprevisibles a medio plazo.
En cuanto al peligro ruso y la intervención en Ucrania y Crimea es necesario recordar que todo empezó con la desestabilización del Gobierno Ucranio con el señuelo del ingreso de Ucrania en la Unión Europea y la OTAN, - así se aseguraba el cerco a la Rusia de Putin-.
La llamada "Primavera Naranja" financiada generosamente por Alemania y apoyada por Estados Unidos y la Unión Europea lo único que consiguió fue sustituir a unos oligarcas corruptos por otros igual de corruptos, hundir el Estado de Ucrania y favorecer la intervención rusa en Ucrania para impedir la expulsión de su flota del Mar Negro y reducir su bloqueo.
Lo más vergonzoso de esta nefasta política intervencionista ha sido su justificación en la lucha a favor de los Derechos Humanos en el mundo, sin embargo, ¿por qué se invade un país con una dictadura y no otros?,¿por qué no se lucha contra Arabia Saudita, madre del islamismo radical?, ¿por qué censuramos al Gobierno de Putín, mientras defendemos los Gobiernos Sectarios y Corruptos de Afganistan o Irak. En fin, preguntas que echan por tierra toda una política imperial intervencionista de USA apoyada por los Gobiernos Europeos.

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