OPINIóN
Actualizado 07/12/2016
Mª del Carmen Prada Alonso

Siempre me ha parecido que el movimiento feminista adolece de contradicciones que, aparte de otras cosas, vician el verdadero objetivo que debe ser la lucha por los derechos de la mujer. Con el transcurrir de los años, surgen circunstancias nuevas que van ampliando esa lucha por conseguir que la mujer disfrute plenamente y sin cortapisas de los derechos fundamentales que durante décadas les fueron negados. Y entre ellos, uno de los que más campanas han hecho sonar es el de la propiedad absoluta de su cuerpo. En este apartado de propiedad están dos grandes temas: el aborto y el 'vientre de alquiler', siendo ahora el segundo, objeto de debate de gran actualidad por ser un tema nuevo que afecta a nuestra sociedad.

Y aquí me despistan.

En el tema del aborto, la base fundamental por lo que lo defienden es que toda mujer es dueña de su cuerpo y, por tanto, ella es la que debe decidir y no la ley. La mujer es dueña de su cuerpo, ¿también lo es del cuerpo que se forma en su vientre? Parece ser que sí, y no hay más que decir.

De esa propiedad o dominio del propio cuerpo, la mujer puede hacer lo que quiera, decidir lo que le parezca, ser, en fin, dueña y señora en este caso de su vientre, sin estar sujeta a norma o legislación alguna, y así lo manifiestan alto y claro.

Pero ahora llega el tiempo del vientre de alquiler. Personas que desean ser padres y por unas u otras razones no pueden y deciden tener hijos a través de la gestación subrogada, mal llamada 'vientre de alquiler'. En unos países es legal, y en otros, como en el caso de España, no. Tema nuevo, que como todo lo nuevo, está creando una gran controversia por la diferencia de criterios que todo lo nuevo provoca.

Y aquí viene mi sorpresa: colectivos feministas se han puesto en pie, clamando contra este hecho, alegando que se está cosificando el vientre de la mujer, que se comercializa con su cuerpo, que es indigno, etc, etc.

Que yo sepa, a las mujeres que ofrecen su vientre para la gestación subrogada, nadie las obliga. Lo hacen porque lo eligen libremente, haciendo uso de ese derecho a hacer con su cuerpo lo que les dé la gana, porque son sus dueñas. Y no me digan que se ven obligadas por necesidades económicas, por ejemplo, porque en el caso del aborto, muchas también lo hacen por problemas económicos, por no poder mantener a la posible criatura.

¿Para el aborto sí y para la gestación subrogada no?

Que se convierte en un negocio, ¿El aborto no? ¿Cuántas clínicas abortivas han proliferado obteniendo pingües beneficios?

¿Para el aborto sí y para la gestación subrogada no?

En definitiva, ¿defienden que la mujer impida la vida y atacan que pueda darla?

¿Para el aborto y la prostitución se pide regulación, seguridad social y gratuidad, porque se derivan de la libertad de hacer con el cuerpo lo que se quiera, y para la gestación subrogada no?

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