En la inauguración del curso de la Universidad Politécnica de Valencia, el rector D. Francisco Mora ha señalado que tenían otras expectativas con respecto al gobierno valenciano, que esperaban más cercanía a los problemas de la comunidad universitaria y más colaboración. Con estas palabras, otra institución se atreve a marcar distancias con la política educativa del conseller Marzá. No ha sido un portavoz de las aristocráticas universidades privadas, de la perversa escuela concertada o de las corporaciones pequeñoburguesas que defienden el individualismo capitalista. Ha sido un portavoz de instituciones públicas que se atreve a cuestionar en voz alta la política educativa de los firmantes del Pacto del Botánico.
Buena prueba de ello es la campaña institucional con el lema "lo público para la pública", dando a entender que con los presupuestos públicos se atenderán únicamente instituciones de derecho público, como si no hubiera instituciones de origen privado que desempeñaran funciones y ofrecieran servicios públicos. Con este lema, el gobierno valenciano incendia la sociedad civil para generar intencionadamente enfrentamientos, promover discordias innecesarias y activar un sectarismo hemipléjico que no conduce a ninguna parte. ¿Qué sentido tiene activar este sectarismo cuando la sociedad civil reclama a los políticos tender puentes entre "lo público" y "lo privado"? ¿Con qué autoridad moral se defenderá la colaboración industrial, económica, sanitaria y social en otros sectores si se rompen los puentes con el sector educativo?