López Simón solo en el cartel del día 11 de septiembre/ Foto: Adrián Martín


FERIA DE SALAMANCA
Actualizado 12/09/2016
Paco Cañamero

El planteamiento de esta tarde ha sido el primer gran fallo de la empresa en esta feria, del que deben aprender para el futuro

Por Paco Cañamero

No fue la tarde soñada y las ganas de disfrutar el manjar del arte se diluyeron de la misma forma que se adueña la decepción al abrir un jamón y rechazarlo el paladar por estar sin salar y necesitado de más tiempo para la curación. Porque López Simón es un torero solvente ?y así lo ha demostrado con creces- para una terna y poder rivalizar con dos compañeros de tú a tú hasta mojarle la oreja; incluso si se antoja en un mano a mano si la ocasión lo requiere y se da la rivalidad necesaria.

Pero jamás dejarlo solo ante la responsabilidad de una corrida en solitario, porque aún no está curtido para ello, ni tiene el suficiente repertorio para deleitar con variedad de quites y diferentes pases de muleta que se exigen en tal alto encuentro; también para matar al volapié, recibiendo en alguna ocasión que se tercie y tener a la gente entretenida desde que comienza el paseíllo hasta que lo sacan en hombros. Como aquel año que nuestro Julio Robles se encerró con seis toros en Málaga a beneficio de la Cruz Roja y su actuación fue un recital de torería y de variedad desde el principio y hasta el final -excepto con la espada-; una encerrona que deberían ver todos lo matadores que apuestan por esta gesta y llevarla a todas las escuelas de Tauromaquia.

Además, la presencia de López Simón en solitario tampoco obedecía a ninguna necesidad, por lo que era desolador ver el espectáculo de la plaza semivacía, sobre todo durante la lidia del primer toro. A partir de entonces, como por arte de magia, llegó mucha gente y hasta se cubrió sobradamente un tercio del aforo con un entusiasta público que parecían hacer sido educados por aquel inolvidable Diamante Rubio.

Sus gentes lo cuidaron al máximo e incluso lo llevaron entre algodones con una corridita muy a modo, sin ninguna exigencia, cómoda de cabeza, justa de peso hasta decir basta y encima con las fuerzas muy al límite. Es decir esos toritos/burras que buscan las figuras de ahora para que no molesten y continuar abusando en provincias, semi domesticados y que casi siempre carecen de emoción, por que lo que el tendido se transmite el aburrimiento con sus cansinas embestidas. Porque excepto el cuarto todos carecieron de la necesaria emoción para mantener vivo el interés en medio de largos trasteos donde no hubo ni uno redondo. Ni tampoco los olés espontáneos que surgen si el arte del toreo acaricia el alma. Porque Simón hizo casi siempre la misma faena, abusó de torear sobre la diestra y apenas intentó buscar la izquierda para deleitar con sus naturales, despertando mayor fervor sus labores al primero y al sexto, donde clavó las dos rodillas en la arena para comenzar sus trasteos. O la del cuarto, con un pase cambiado por la espalda, el tan de moda péndulo; pero el resto fue todo una copia, aunque eso sí, muy a su favor cuenta que no hizo presentes las hoy famosas 'manoletinas', aunque despreciadas por el aficionado ?cuando había afición seria y exigente, que ya no la hay-.

Aún así en tarde que debió ser de silencio o como mucho de ovación por su entrega, el triunfalista público salmantino lo sacó en hombros aupado por un presidente que se emociona con las figuras para regalar lo que le roba a los ricos ?días pasados ninguneó un triunfo a Antonio Grande, un novillero sin picadores en una desvergonzada acción-.

El planteamiento de esta tarde ha sido el primer gran fallo de la empresa en esta feria. Del que deben aprender para el futuro, antes que siga la cuesta abajo que vive la Tauromaquia y la lleva a navegar, desaborlada, a merced de los vientos. Todo por culpa de su 'sistema', de los abusos de las figuras y de descastar al toro bravo, pero más que nada por vivir de espaldas a un afición harta y que va a costar mucho recuperar. Como ocurrió en esta primera de feria, donde se estrellaron en el planteamiento. Porque las gestas en solitario exigen más allá de sumar ?la Fiesta son letras y no números-. En ellas está la responsabilidad que debe mostrar un torero que está en sazón. Y hacerlo en el momento oportuno que es necesario dar un golpe de atención. De hecho grandiosos maestros jamás torearon seis toreros en solitario, uno de ellos nuestro S. M. 'El Viti', quien rechazó las jugosas ofertas que le pusieron delante en infinidad de ocasiones; mientras que otros fracasaron, caso de Morante de la Puebla en Madrid, que se vio obligado a estar apartado de los ruedos durante un periodo de tiempo, o incluso más tarde Talavante con una 'victorinada'. Sin embargo también hubo otros que al perder cartel lo recuperaban en una encerrona, como fueron Antonio Bienvenida o Andrés Vázquez. Pero eso son palabras mayores.

Lo cierto que la ilusión por López Simón se diluyó de la misma forma que abres un jamón y lo rechaza el paladar por estar sin salar, porque las precipitaciones nunca fueron las mejores consejeras en el toro.

FICHA DEL FESTEJO

Ganaderías: Se lidiaron toros de García Jiménez (1º y 4º), Garcigrande (2º bis), Domingo Hernández (5º) y El Pilar (3º y 6º). Devuelto el 2º, de Garcigrande, por flojo. Justos de presencia, cómodos de cara, desiguales de juego, el mejor el cuarto, muy aplaudido en al arrastre.

López Simón (único espada): Oreja, oreja, silencio tras aviso, dos orejas, saludos y saludos.

Entrada: Dos tercios en tarde de mucho calor.

Se desmonteró Juan Sierra tras parear al cuarto.

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