OPINIóN
Actualizado 08/09/2016
Víctor Hernández

Quizá muchos de vosotros no os habéis parado a pensar lo que intenta hacer una canción con nuestros sentimientos. Lo normal es escuchar música y, de vez en cuando, encontrar un tema que nos lleva por un recorrido de sensaciones positivas, incluso cuando la canción no tiene un mensaje demasiado positivo, y de sentimientos que, a veces, a flor de piel, nos traen otras sensaciones conocidas como añoranza, recuerdos y en mayor medida esa sensación conocida como ponernos los pelos de punta.

Esto no es algo que ocurre al azar. Detrás de toda canción (siempre en unas más que en otras) existe la intención del compositor de hacer que el oyente se encuentre de frente con esas sensaciones y quien más y quien menos intenta buscar algo sensitivo en los acordes utilizados o más directamente en la historia que quiere contarnos.

Cuando se conjugan unos acordes adecuados, una melodía agradable y una letra excepcional (y, a poder ser, fuera de lo común) se puede decir que comienza a tener todos los ingredientes para que empiece el viaje del oyente.

Ese viaje del oyente os lo puedo describir como una especie de guía que hace el compositor (y un poco más adelante el productor de esa canción), para llevar al oyente de unos lugares a otros intentando recorrer esa pieza musical en toda su horizontalidad y verticalidad. Es hacerte caer en todos y cada uno de los matices que se han querido incorporar, como por ejemplo los instrumentos utilizados en la intro, el ritmo que va cobrando vida a medida que se desarrolla el tema, un paso importante por la voz del interprete, y en las partes instrumentales dando brillo a los instrumentos que solean.

Cuando escuchas una canción y de repente "te llega" por algo que no puedes determinar, el objetivo musical está cumplido. Pero si eres consciente de qué es lo que te está llamando la atención y eres capaz de seguir ese viaje que han preparado el compositor y el productor para ti, se puede decir que el trabajo ha sido un éxito, pues ese viaje lo estás sintiendo de forma sutil y te está haciendo participe de la historia que te cuenta.

En gran medida la complejidad de escribir una canción viene de ahí, de la forma en la que preparas ese viaje para que cada oyente, al escucharla, se sienta único.

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