OPINIóN
Actualizado 06/08/2016
Ángel González Quesada

El pasado sábado, probablemente debido a un error de quien esto firma, no fue publicado el texto del artículo 'Ni una palabra' aunque sí la fotografía que lo ilustraba. Hay ocasiones en que, de modo literal, una imagen vale más que mil palabras,

Mientras los rectores figurantes y los incultísimos políticos regionales se citan para mangonear de nuevo los programas de enseñanza universitaria, y se intercambian cromos de grados y licenciaturas, tres más dos y me llevo una, para autorizar enseñanzas privadas al tiempo que suprimen públicas, yo soy más competitivo que tú que lo sepas, removiendo alborozados la paellera de costosos másteres que otorgar a amiguetes, allegados, mozos de hábito y toreadores de la cosa de la pedagogía de mercado, y no hacen ni una referencia a la cultura, la que sea, mínima, una palabra siquiera, sobre la cultura y la enseñanza como conceptos de crecimiento y libertad, o sobre los más que indignos niveles de competencia del alumnado español, o sobre la flagrante desatención pública a los enseñantes, o sobre la educación en el seno familiar y la necesidad de su articulación, vigilancia, cuidado y atención, o sobre lo que sea de la lucha contra la imbecilidad general y el botellón mental de este país... Mientras los académicos de la lengua ?y de la historia y más-, se enzarzan en estúpidas y vacuas discusiones ni siquiera bizantinas sobre chorradas de enorme calibre como que si tú dijiste si yo dije y te la voy a endosar por franquista que eres un franquista y tú un revisionista, qué modales, huy lo que me ha dicho eso no te lo consiento y ahora voy y te denuncio pedazo de inconstitucional tú sí que eres pelota y a mí me publica el país vaya mierda yo en el suplemento del abecé te pongo a caer de un burro, que el crítico es de mi cuerda y que es que no tienes ni idea de quién soy yo que tengo acreditaciones de la aneca a punta pala y estancias y lectorías y viajes mogollón useasé currículum, y entre bronca y suplemento no se les ocurre ni una referencia a la cultura, la que sea, mínima, una palabra siquiera, sobre la cultura y la enseñanza como conceptos de crecimiento y libertad, o sobre los más que indignos niveles de competencia del alumnado español, o sobre la flagrante desatención pública a los enseñantes, o sobre la educación en el seno familiar y la necesidad de su articulación, vigilancia, cuidado y atención, o sobre lo que sea de la lucha contra la imbecilidad general y el botellón mental de este país... Mientras esperamos en las propuestas políticas de esa manga de inútiles que dicen negociar una investidura, una referencia a la cultura, la que sea, mínima, una palabra siquiera, sobre la cultura y la enseñanza como conceptos de crecimiento y libertad, o sobre los más que indignos niveles de competencia del alumnado español, o sobre la flagrante desatención pública a los enseñantes, o sobre la educación en el seno familiar y la necesidad de su articulación, vigilancia, cuidado y atención, o sobre lo que sea de la lucha contra la imbecilidad general y el botellón mental de este país... Y mientras los directores de los centros del Instituto Cervantes se hacen fotos con Letizia y el vestido de Letizia, y posan y chochean a modo y no dicen nada, ni una referencia a la cultura, la que sea, mínima, una palabra siquiera, sobre la cultura y la enseñanza como conceptos de crecimiento y libertad, o sobre los más que indignos niveles de competencia del alumnado español, o sobre la flagrante desatención pública a los enseñantes, o sobre la educación en el seno familiar y la necesidad de su articulación, vigilancia, cuidado y atención, o sobre lo que sea de la lucha contra la imbecilidad general y el botellón mental de este país... el verano estalla en fiestas.

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