OPINIóN
Actualizado 15/12/2015
Cipriano Pablos

Sí, ahí mismo. Podría pensarse que a algunos se le han amotinado las neuronas, cual escrache cerebral, formando espesos grumos. Cabe esperar  que su vuelta a la normalidad será lenta y posiblemente con alguna secuela.

Mientras tanto, aquí sigue el sufrido pueblo soportando todo lo que se le viene encima. A cinco días del definitivo y decisivo desenlace de la batalla verbal que nos invade, llegará después la hora de la verdad, donde no todo lo prometido será posible, como siempre.

Si el pueblo es maduro, como suelen aseverar los profesionales de la opinión y la información ? para no menospreciarlo, supongo, porque el trato no demuestra lo mismo ? habrá decidido su voto sin necesidad de tanto debate y tanto y tanto mensaje hueco.

Ya sabemos que cada uno es el mejor y el único para llevar al país a las más altas cotas de bienestar, al tiempo que los demás son el desastre que nos espera si no acertamos en la elección.

Para algunos, de manera especial, ser el mejor consiste en hacer ver que los demás son malos. Ese es su mérito y el aval que presentan. No es extraño que, con este planteamiento, las neuronas se le hayan amotinado al no permitirles cumplir la función para la que fueron destinadas.

Después de tantos días de oir lo mismo por todas partes, hasta los indecisos tendrán claro a quién confiar su voto. Todos iremos a ciegas, porque nadie ha sido capaz de explicarnos cómo y de dónde va a salir tanto como prometen. Pagano el pueblo, que es lo habitual, aunque se empeñen en presentar un Estado protector que tiene recursos para todo. La fuente de ingresos del Estado proviene del pueblo. Dejen al pueblo administrar sus recursos y no pidan más que lo necesario para mantener un nivel de bienestar aceptable. Nos han construido en los últimos tiempos un país moderno y avanzado, con las más modernas infraestructuras, al tiempo que nos han llevado a unos niveles de pobreza impropios e inadmisibles para la época que vivimos. Para qué llegar tan deprisa a los sitios, si lo que más tenemos es tiempo. Será que encontraron el filón del dinero fácil y negro y había que modernizar, aunque el hambre avanzara más deprisa que los propios medios de transporte.

Aunque todos tienen derecho a la presunción de inocencia, a los que han estado en el poder ya los conocemos y los nuevos, tan pronto como tocaran poder, no tardarían mucho en mancharse las manos. Hay atisbos ya. El dinero es muy goloso y la virtud no es precisamente el adorno más visible de los que se proclaman honrados, sin haberlo demostrado. Hay que estar en el poder y no caer en la tentación. Y de momento, en todas las formaciones han surgido casos de apego a lo ajeno.

Con las velas que nos alumbran, que Dios reparta suerte y que las neuronas se recompongan por el bien de todos.

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