OPINIóN
Actualizado 11/12/2015
Juan Robles

Últimamente palabras como caridad o misericordia no suenan bien entre nosotros. Sin embargo para los cristianos son palabras claves que conviene recuperar o no dejar perder. Caridad es el amor de Dios que nos ama, o el amor del hombre que ama movido por el amor de Dios. Algo parecido ocurre con la palabra misericordia, que hasta los cristianos teníamos olvidada y postergada. Misericordia no es una mera compasión humana o una actitud paternalista ante el que padece cualquier necesidad. Vamos a tener un año entero para redescubrir y practicar los actos de misericordia a que nos invita el evangelio y también la convocatoria por el Papa Francisco del Jubileo o Año de la Misericordia.

En España hemos terminado recientemente otro jubileo, el año teresiano con ocasión del quinto centenario del nacimiento de Teresa de Jesús. Y nos vemos metidos ya de lleno en el año de la misericordia. El Papa anticipaba la apertura de la puerta del perdón o de la misericordia precisamente en África, en su reciente viaje a la ciudad y a la catedral de Bangui en Centroáfrica, en un ambiente que está necesitando precisamente de redención y signos de perdón y misericordia.

El pasado día ocho, fiesta de la Inmaculada, a quien él invoca continuamente y a quien encomienda todas sus acciones el Papa abría la puerta del perdón en la basílica de San Pedro en el Vaicano. Pero, además, eligió también y principalmente este día por razón de cumplirse exactamente los cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II, al que él concede la máxima importancia. Pero el mismo Papa encomienda a todas las diócesis y a sus obispos hacer el rito de la apertura de la puerta santa en sus catedrales el próximo domingo, que es el tercero de adviento, de los que nos preparan para la Navidad. El año santo durará hasta el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey y último domingo del año cristiano 2015-2016.

Es un gran reto el que nos propone el Papa. Nos invita a reconocernos salvados y llenos de dignidad por el Dios que es misericordia y compasión, como manifestación de amor, para todos los hombres. Pero nos conmina también a que nosotros mismos nos convirtamos en hacedores de misericordia. Incluso nos señala como camino práctico el ejercicio de las catorce obras de misericordia, las siete corporales y las siete espirituales.

Y realmente se necesitan actitudes de cercanía a los más pobres, de unidad frente a la violencia, sea yihadista, etarra, de locura en el uso de armas, contra la mujer, de venta de armas, de prepotencia en el uso y tráfico de drogas, del tráfico de personas, del abuso sobre bienes del patrimonio común y especialmente sobre los bienes de la naturaleza, problema que esperamos pueda mejorase en la actual cumbre de París?

El mundo necesita comprensión, perdón, misericordia, diálogo, concordia. Cuando solicitamos el perdón de Dios, que la Iglesia puede administrar incluso dando a los sacerdotes posibilidades de perdonar pecados reservados, como el aborto, tenemos que ser también comprensivos y misericordiosos entre nosotros y con todos.

Un año para vivir y trabajar la misericordia y para lograr una mejora sustancial del orden, la justicia  y la convivencia en nuestro mundo. Gracias, Papa Francisco, por el regalo del Jubileo de la Misericordia.

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