OPINIóN
Actualizado 20/11/2015
Luis Marcos del Pozo

La historia es una rueda que nos aplasta, y cada rodera marcada a su paso nos recuerda, que se puede mejorar,  que reforzar. Este mazo invisible de golpes de pasado  que deberian de ser un ejemplo de futuro, no se soluciona eliminando, si no aprendiendo para no repetir la misma experiencia.

Hermann Hesse en su libro "El lobo estepario" plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período entre-guerras. Una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo. En dicha obra critica de forma contundente y acre la sociedad burguesa ( "la decadencia de la civilización"), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso y conformista que sedado por el consumismo compulsivo pasa a engrosar las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable.

Estos seres  manipulables, cuando ha llegado el primer escalón, la primera dificultad, se desmarcan en busca de lo cómodo, al precio personal que sea. Da igual si hay que asumir nuevas creencias si con ello el bolsillo está lleno, da igual si prometen un vergel lleno de vírgenes , incluso en aceite, lo importante es que se consiguió el objetivo de seguir en la zona de confort.

Y si no fuera así , ¿como podremos explicar que jóvenes de un nivel socio cultural medio alto puedan centrifugar tanto su cabeza hasta terminar originado masacres?

Así, Hesse define al personaje no definido en nuestra sociedad actual pero si remarcado hace casi un siglo  como "una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes?". Y ante esta situación de vida actual , cuando recibimos en nuestra sociedad personas con culturas y valores tan extremadamente diferentes solo pueden existir dos opciones :

1.- Nos  gobiernan por imposición de trabajo, valores, busca de objetivos perdidos ya en nuestra sociedad acomodada...  o

2.- Nos tratan de gobernar por imposición de costumbres impropias de nuestra cultura, imponiendo sus etimologías y anulando las nuestras. Destruyen la libertad de expresión con violencia o asesinan para imponer su dictadura del miedo. Todo cae en terreno abonado donde abunda la fractura social, las independencias reales o sostenidas , con tribus en cada portal y gurús en las bocas del metro, (algunos ya han escalado posiciones).

Casi un siglo más tarde Hess es actual, pues la entrada en recesión de las economías europeas ha implementado el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad aposentada en la cultura de Bienestar del mundo occidental, derivando posteriormente en un shock traumático al confirmarse la velocidad de vértigo que nos ha llevado desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo y posterior desahucio, compartiendo lo propio con seres ajenos, renunciando sin querer renunciar, cerrando nuestra casa cuando las hordas que llegan quieren ser universales, sumergiéndonos en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, que no reciben quienes los generan, que se dinamitan por unas cuantas papeletas en la urna.

Ante todo esto se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.

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