OPINIóN
Actualizado 19/08/2015
José Luis Zarza

El ICEX, las Cámaras de Comercio y la Cámara de España son un magnifico acicate para que los emprendedores se decidan a comercializar sus productos en Cuba.

Una vez establecidas relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos de América, por otra parte previstas hace tiempo, ha llegado el momento de que nuestro Gobierno, y en particular el Ministerio de Economía y Competitividad, a través de la Secretaria de Estado de Comercio, hagan los esfuerzos necesarios para instar a que el ICEX, que depende de su departamento, aun cuando sea un ente público empresarial, dedique sus máximos esfuerzos en conseguir un importante hilo conductor entre las economías española y cubana, apoyando aquellas iniciativas empresariales que deseen aventurarse e invertir en aquél país.

Me consta, pues he tenido varios contactos profesionales con el Sr. García Legaz, que hará todo lo posible para relanzar todas las posibilidades económicas para que la exportación de nuestros productos sea mayoritaria, pero no debe olvidar el ICEX, y muchísimas veces lo hace, que cuando existen exportaciones, esas mismas empresas se ven obligadas también a importar y habrá que proteger también a las empresas que realizan ambas actividades. El ICEX, las Cámaras de Comercio y la Cámara de España son un magnifico acicate para que los emprendedores se decidan a comercializar sus productos en la seguridad de que serán apoyados por dichos organismos. Pero no basta.

El ICEX debería crear un Centro de Negocios como ya tiene en otros países, es el caso de Méjico y Bogotá en América Latina; y ahora, tal vez no sea suficiente para atender el posible aluvión de mercado que es previsible. Si no fuera posible, y a modo de comienzo, podría crearse una Oficina Económica y Comercial que atendiese los asunto de los empresarios españoles.

Créanme si les digo que son muchos y variados los asuntos que se tratan en las Cámaras de Comercio para fomentar, ayudar, financiar y preparar a nuestros empresarios para asistirles en el mercado de la exportación y es una lástima que las posibilidades que el ICEX crea a través de determinadas oficinas, cursos y ayudas no sean aprovechadas en toda su dimensión. Un buen ejemplo de ello lo constituye el programa PIPE cuyo éxito ha sido indiscutible.

No perdamos Cuba de nuevo y tengamos muy presente las grandes posibilidades, distintas de las del turismo, que nos brinda la isla caribeña.

 

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