OPINIóN
Actualizado 29/03/2015
Luis Felipe Comendador

Me dan mucha pena las personas que han gastado años con verdadera dedicación a sacar adelante los auténticos ideales socialistas, y me acuerdo vivamente del amigo Miguel Miñana, cómo me acuerdo hoy de él

No es misoginia, pero no se puede negar que ser mujer facilitó el acceso de Ana Muñoz de la Peña a las listas del PSOE hace ya más de doce años (no muchas cosas más, pues no tenía experiencia política alguna en aquel momento que avalase el asunto), y lo que fue una ventaja de género en su día (una ventaja aceptada con unanimidad y cierto criterio) se ha pervertido en una 'ventaja de números' por añadido, con el consiguiente clientelismo político que ello conlleva en los oscuros trasuntos de la política interna de los socialista salmantinos y castellanoleoneses, que se autopremian elección tras elección por no haber conseguido más que derrotas políticas constantes, eso sí, con ventajas y magros sueldos individuales sobrevenidos por la representación pública (tantas veces inútil). Y no acuso de nada a Ana, a no ser de su ambición individual y del temor a perder 'haberes', que en épocas como la que vivimos resultan fantásticos para cualquiera (todos somos humanos e inevitablemente individualistas). Que Ana quiera estar es legítimo, pero que esté después de un proceso interno democrático en el que ha sido relegada por sus compañeros, no me parece ni legítimo ni democrático (varios buenos amigos se retiraron en su día, con dignidad y no sin pelear, ante la falta de apoyos, que es lo que debe ser).
Lo peor de esta situación se traduce en que por una apuesta personalista se va a truncar toda una historia (a veces con tintes legendarios) y se va a socavar la ilusión de mucha gente que trabaja por la idea socialista democrática sin obtener más que satisfacción personal y muchas horas perdidas. Situaciones como la provocada por Ana y por quienes apoyan antidemocráticamente su entrada en listas por vías nada claras (algo suena por ahí de un presunto acuerdo firmado en el asunto Tudanca, uno de esos 'yo te apoyo a cambio de ir en las listas en lugar preferente'), consiguen que la imagen de los socialistas aparezca acre, interesada y muy poco atractiva.
Ahora queda saber quién se va con dignidad y quién se queda con vergüenza, si los concejales socialistas en el ayuntamiento de Béjar cumplen la palabra dada y abandonan en apoyo a la ejecutiva dimitida o tragan con esta rueda de molino intragable. Ahora vamos a saber con nitidez quién es quién, quién pone por encima los valores democráticos sobre los intereses individuales y quién se acurruca a la espera de obtener la 'gracia' de los conjurados por ambición y poder.
Me dan mucha pena las personas que han gastado años con verdadera dedicación a sacar adelante los auténticos ideales socialistas, y me acuerdo vivamente del amigo Miguel Miñana, cómo me acuerdo hoy de él.
Lo que están haciendo, no se lo merecen los verdaderos socialistas? y esto se va a pagar en votos, en muchos votos.
Vaya toda mi admiración y mi afecto a Javier Garrido y a su equipo por la honestidad demostrada y por tomar la postura más digna y más correcta en este oscuro asunto.

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